Lollapalooza Argentina 2026: Sabrina Carpenter “arrestó” a María Becerra y los Ratones Paranoicos “salieron de gira” con CA7RIEL & Paco Amoroso
Un cierre de festival con varias sorpresas, arriba y abajo de los escenarios
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Última vuelta. Llegó el final de Lollapalooza Argentina 2026 con una jornada de unos treinta de espectáculos en cinco escenarios hasta pasada la medianoche. El plan de domingo incluyó a artistas como Deftones, Doechii, Kygo, Interpol, Viagra Boys y la frutilla de este postre, Sabrina Carpenter, quien a las 22 abordó el escenario Flow para enloquecer a su público durante una hora y media, y ponerle las esposas a María Becerra, nada menos, en un paso de comedia que suele hacer con una de sus canciones. Y si faltaba algo, casi a modo de bis, en otro escenario, los Ratones Paranoicos cerraban su show con CA7RIEL & Paco Amoroso, cantando “Sigue girando”.
maría becerra fue arrestada por sabrina carpenter en el lollapalooza argentina. pic.twitter.com/yUoakxd0Rd
— make argentina gay again (@makearggayagain) March 16, 2026
La gran performer
Si el viernes tuvo su dosis de rap con Tyler, The Creator, hoy aquello estuvo cubierto por una de las nuevas protagonistas del género en Estados Unidos: Doechii. La rapera de Tampa llegó al festival en pleno ascenso, después de pasar de la viralidad en TikTok con “Yucky Blucky Fruitcake” a ganar el Grammy a Mejor Álbum de Rap por su disco Alligator Bites Never Heal. Con un estilo provocador, coreografías perfectamente sincronizadas y un flow que mezcla hip hop, R&B y pop, su debut en el país fue también una muestra del momento que atraviesa su carrera: el de una artista que dejó de ser promesa para empezar a ocupar el centro de la escena, también como performer.

Desde el comienzo, la puesta propuso una especie de sesión espiritual guiada por una tarotista ficticia que aparecía interviniendo el espectáculo, como si cada momento del set formara parte de una lectura mística. La escena se construyó con una estética que mezclaba referencias orientales —abanicos, alfombras persas sobre el escenario y coreografías que por momentos evocaban danzas árabes-, reforzando la idea de ritual que atravesó toda la presentación.
Doechii llegó al escenario bailando al ritmo de “Girl, Get Up”, el tema que comparte con SZA, para luego enlazar con “Alter Ego”, que encendió inmediatamente al público frente al escenario Flow. A partir de ahí, el show sostuvo una intensidad constante, con momentos destacados como sus hits “Anxiety” y “Nissan Altima”, en los que quedó en evidencia su carisma, su habilidad notable para rapear y, al mismo tiempo, unos dotes de bailarina y cantante que potenciaron cada tramo del set.

La energía que generó en el público fue tal que el show debió detenerse brevemente cuando empezó a sentirse la presión en las primeras filas, por los fans que ansiosos se amontonaban para tener una vista privilegiada en el cierre a cargo de Sabrina Carpenter. “¿Cómo se dice back en español?”, preguntó la propia artista, que pidió a la gente que retroceda para descomprimir el frente antes de continuar. El cierre llegó con “Denial is a River”, coronando un debut que confirmó por qué su nombre empieza a ocupar cada vez más espacio en los grandes festivales.
Mucho más que sobrevivientes
En el otro extremo del hipódromo también pasaban cosas. Para cuando Deftones arremetió con los primeros acordes de “Be Quiet and Drive (Far Away)”, la noche ya había caído y el predio quedó sumido en una oscuridad absoluta. La banda liderada por Chino Moreno se reencontró con el público argentino tras ocho años de ausencia de la mejor forma, abriendo con uno de los temas clave del consagratorio Around the Fur.
Luego se metieron de lleno en su nuevo álbum, Private Music, del cual se destacaron “My Mind is a Mountain”, “Ecdysis” y “Milk of the Madonna”, y recorrieron sobre todo las canciones que publicaron en la última década en discos como Diamond Eyes, Koi No Yokan y Saturday Night Wrist. Deftones siempre renegó de la etiqueta de nü metal, por lo que, si bien fueron pioneros del género, tras la salida de White Pony, en 2000 -del que solo tocaron “Change (In The House of Flies)”- se fueron alejando cada vez más de él e incursionaron en el shoegaze (“Sextape”), el post hardcore (”Genesis”) y otros sonidos más complejos, como lo demuestra su último trabajo, el primero en seis años.
HOLY GHOST I’M ON FIRE 🔥🔥🔥
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Deftones com “milk of the Madonna” no Lollapalooza Argentina 🇦🇷 #LollaAR #LollaAR2026
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“No queremos que nos relacionen con ese sonido porque cuando esas bandas se hundan nosotros no nos iremos con ellas”, dijo Moreno en su momento. Con más de 30 años de trayectoria, los californianos son mucho más que sobrevivientes: son una institución del metal alternativo con un sonido arrollador que logró penetrar en la Generación Z y que hoy, como se vio anoche, son escuchados tanto por adolescentes que están buscando una música que los defina, como por padres rockeros que llevaron a sus hijos a ver a Sabrina Carpenter.
El espíritu alternativo de Lollapalooza sigue vigente y la inclusión de un número pesado está dando buenos resultados, como sucedió con Limp Bizkit y Tool en años anteriores. Deftones, sin embargo, no llegaron al festival apelando a la nostalgia, sino más vigentes que nunca, con un gran disco bajo el brazo. Para el final, fueron directo al corazón de sus fans de la primera hora y cerraron con el hit “My Own Summer (Shove It)” y “7 Words”, el primer sencillo de su carrera, un número fijo en sus shows.
Sigue girando
Tras el demoledor show de Deftones, los que se quedaron con sed de escuchar guitarras crudas fueron directo al Alternative, donde los Ratones Paranoicos tuvieron su revancha con el festival y cerraron la jornada a puro rock and roll.
El grupo había sido uno de los números confirmados para la edición 2020, pero la pandemia de coronavirus evitó que pudieran tocar. Tuvieron que esperar seis años, pero finalmente hicieron pie en Lollapalooza, donde repasaron todos sus clásicos.

Tras un video que recorrió la historia del grupo musicalizado con “O Fortuna” de la cantata de Carl Orff, Carmina Burana, la banda abrió con “La Nave” y ese groove que remite a “Miss You” de The Rolling Stones.
“¡Viva el rock and roll!”, gritó Juanse antes de arremeter con “Ya morí”. Después siguieron temas infaltables como “Rock del pedazo”, “Sucia estrella”, “Rock del gato”, “Cowboy”, “Sigue girando” -con Ca7riel y Paco Amoroso como invitados estelares-, y “Vicio”.
Para el cierre, invocaron a Diego Maradona con “Para siempre”. Juanse se puso la camiseta de la Selección Argentina y se lanzó al público. Fue una deuda saldada con creces, en especial para los que querían rock.
Jugar de local
Un rato antes, a Interpol solo le bastó un acorde, el de “All the Rage Back Home”, para que el cielo se volviera gris a su alrededor. A esta altura, la banda liderada por Paul Banks juega de local después de ocho visitas al país. Para su tercera aparición en la edición local de Lollapalooza, concentraron su set en sus primeros dos álbumes, Turn On The Bright Lights y Antics, dos piezas fundamentales del revival del rock de los 2000, que tocaron en su totalidad en su último show en estas tierras en 2024.

Aunque el grupo sacó The Other Side of Make Believe en 2022, prefirió ir a lo seguro y, vestidos como para ir a un funeral, cumplieron con lo que se esperaba de ellos.
Mediodía a puro sol
Fueron tres jornadas espléndidas las de Lollapalooza Argentina 2026. La del domingo comenzó con 32 grados y un sol que picaba fuerte. Los abanicos, cada vez más populares, se esparcían por todo el predio del Hipódromo de San Isidro. Pero en el escenario Samsung había una convención de remeras negras porque Massacre aparecía para ponerle un poco de rock al festival.

Allí estaba Walas haciendo maniobras con su theremin y un particular acento para el inglés. Luego cambió al castellano porque los sagaces comentarios lo ameritaron. “Hay algunos periodistas que dicen que Massacre debería ser prohibido, pero otros dicen que es la octava maravilla”, bromeaba con el título de uno de sus temas.
“Niña Dios”, “La reina de Marte” y “Tanto amor” fueron algunos de la partida en sus 45 minutos de show. Y hasta hubo una dedicatoria, “el saludo a un amigo (Ozzy Osboune) que se fue hace un tiempo”, con el clásico de Black Sabbath “Paranoid”
A cien metros de allí, el power trío femenino de origen mexicano The Warning también le ponía distorsión a la tarde. Calentó el Alternative con su hard rock cantado en inglés y en español. En un set donde recorrieron su discografía, demostraron que el género todavía puede sonar fresco. Además de presentar un tema inédito, sorprendieron con una versión abrumadora de “El Baile de los que sobran”, de la banda chilena Los Prisioneros.

La tarde mansa
El toque manso de la tarde llegó en la voz de Yami Safdie, que apareció muy floral y llevó a todo su público al ritmo de sus canciones, en el escenario Flow. Desde las puestas corales hasta la pieza intimista de guitarra y vos, sin excesivos recursos, Yami supo armar un cuadro para cada canción, especialmente con sus invitados. Tiene varios feat. en su haber que trajo a este repertorio: “Pero yo sí” (Carin León), “Cuéntame” (Alejandro Sanz), Milo J “El bolero”). Pero hubo otros dúos que fueron totalmente en vivo, porque en escena aparecieron Coti, primero, para “Tu nombre”, y Soledad, más tarde, para “Tu amiga”.

“Esta tarde es demasiado especial. Hace diez años vine por primera vez a este festival. Estaba ahí abajo”. Lo dijo un par de veces, porque consideró esta actuación un sueño y como parte de un cuento. Uno de “otra vida”, como dice aquella canción que grabó con Lasso y reservó para el último tramo de su show.
Humareda post-punk
Mas tarde, el escenario Samsung fue protagonista de la jornada más rockera del festival. Aunque el sol y el calor no dieron tregua en todo el día, el post-punk de los Viagra Boys atrajo los primeros vestigios de oscuridad. Los suecos, que se habían bajado de la primera edición del Primavera Sound en 2022, saldaron su deuda con el público argentino y presentaron su gran disco del año pasado Viagr Aboys.
El cantante Sebastian Murphy subió a escena con cerveza en mano y torso al descubierto. Cuando con su voz carrasposa entonó los primeros versos de “Man Made of Meat”, los saltos de la gente provocaron una humareda de polvo.

Luego siguieron con “Slow Learner“, “Waterboy” y “Punk Rock Loser”. Es inevitable no vincularlos con bandas como Joy División y The Fall, pero también, gracias al saxo de Oskar Carls, es imposible no pensar en lo bien que se quedarían en una playlist con los éxitos de Sumo. El cierre fue una versión de diez minutos de “Research Chemicals”, de su primer EP Consistency of Energy, donde el grupo desplegó todo su potencial.
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