
Los 50 años de la peña Balderrama
El espacio fue inmortalizado en una zamba por Gustavo "Cuchi" Leguizamón y Manuel J. Castilla
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SALTA.- La "Zamba de Balderrama", compuesta por Gustavo "Cuchi" Leguizamón y Manuel J. Castilla, que frecuentaron cuando era un ámbito de la bohemia, cantada por don Juan Balderrama, los artistas y el público mientras fuegos artificiales iluminaban el escenario fue el momento culminante a las dos de la madrugada del domingo último, cuando se celebraron los 50 años de esta peña que trascendió los límites de la Argentina. El festival folklórico tuvo que terminar cuando cantaban Los Tekis cerca de las cuatro por un fuerte aguacero, aunque buena parte del espectáculo se desarrolló ya bajo el agua, que frustró cerca de dos horas de actuaciones, de modo que la fiesta habría concluido ya cerca del amanecer a "orillitas del Canal". Comparsas de indios, Zamba Quipildor, Moro Leguizamón, Las Voces de Orán, Rodolfo Soria "El Supay", Los Aimos, el Dúo la Risa, Ricky Maravilla, Amaicha y otros conjuntos se sumaron a las bodas de oro.
Homenajes a conjuntos y encuentros de poetas y folkloristas se realizaron en marzo en este recinto ornado de cueros de animales, instrumentos musicales y centenares de fotografías de personajes argentinos y extranjeros que llegaron a este local ubicado en la esquina de la avenida San Martín y Esteco, al lado de un canal de desagüe habilitado en junio de 1908.
Juan Balderrama, que con sus hermanos Celestino y Daría Balderrama, ya fallecidos, fundaron esta peña, contó a LA NACION: "Han venido los conjuntos y solistas que usted me nombre, desde la Tropilla de Huachi Pampa, dos presidentes (Raúl Alfonsín y Carlos Menem), los reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola, boxeadores, jockeys, deportistas, y ahí están las fotos". Entre tantas anécdotas recordó que un día llegó "a las siete de la tarde el poeta Manuel J. Castilla en su bicicleta, siempre con su saco de barracán y me dice: "Juan, tiene que poner un almanaque"; "y por qué, don Manuel", le pregunto, y me responde: "Porque uno no sabe cuándo sale". Efectivamente, entraban a las ocho o nueve de la noche y salían al otro día a las doce o a las dos de la tarde, nadie se iba antes de las 10". Balderrama remarcó que era "uno de los deseos más grandes de mi vida de poder llegar a esta celebración, aunque no la puedo compartir con mis hermanos, pero poca gente en el rubro de gastronomía y peñas llega a los 50 años". Sobre el futuro afirmó: "Por ahora tenemos que estar quietos, no podemos hacer nada", aunque destacó que el turismo "mejoró en noviembre, diciembre y enero, pero en febrero se vino abajo y marzo fue difícil".
Entre otros, se recordó a Los Cantores del Alba fundacionales, Tutú Campos, Pantaleón, Vaca y Aguirre, una foto de los cuatro más el poeta Hugo Alarcón, presentes en el recuerdo, está a un costado del escenario. Judith de Vaca comentó que "los trasnoches de acá son muy hermosas, incomparables, inigualables", agregando que siempre estuvieron allí los integrantes del conjunto, en tanto que Sonia de Campos, consultada por LA NACION, se excusó: "Yo nunca he hablado, no me gusta", pero comentó que el momento le traía "muchos recuerdos, demasiados" y que "toda la vida veníamos" con Tutú.
La familia Balderrama llegó desde el Alto Perú en 1922. El padre, peruano, se llamaba Antonio, y la madre, boliviana, Remigia, "contratan un arco en el mercado San Miguel para subsistir, alquilan una casa y posteriormente abren un almacén de ramos generales donde se inicia la historia del boliche, la vieja esquina de avenida San Martín, que se llamaba Corrientes, e Ituzaingó", recordó el historiador Miguel Angel Cáseres. Cuando "fallece el Tata, en 1940, uno de los hijos, Jorge, el gordo, la convence a la Mama que pongan una picantería; ésta se abre en 1944" incorporando billares y en 1953 se trasladan al lado del Canal. En el Bodegón o Boliche, como comúnmente lo llamaban sus comensales, poetas, bohemios, albañiles, cocheros de plaza y gente común de la ciudad encontraban un extendido horario de atención, desde las 10 de la mañana hasta el cierre, a las ocho del día siguiente, sumado a una excelente propuesta gastronómica", afirmó el licenciado René Ramos, presidente de la Asociación Argentina de la Prensa Turística, que se sumó a la recordación al igual que organismos provinciales y municipales. El secretario de Turismo de Salta, Bernardo Racedo Aragón, dijo que "quienes soñaron componer música o escribir versos pasaron por Balderrama" y destacó que "en el exterior, hasta en Japón, en donde estuve, siempre tienen a este Boliche como referencia salteña".
De coches y caballos
Al otro lado del canal, sobre la avenida San Martín, estaba la estación de los cocheros de plaza, que llegaban con sus mateos y caballos y se cruzaban para comer o tomar y así "los cocheros, la noche, el canto, el canal, el locro, la guitarra, el bombo son parte de Balderrama", memoró el historiador.
Se afirmó su fisonomía de boliche y fonda en la nueva sede, aunque ya cuando estaban en San Martín e Ituzaingó algunos creadores habían frecuentado el lugar, como Juan Carlos Dávalos, César Perdiguero y Eduardo Falú, muy jóvenes. Al lado del canal se incorpora toda una corriente nueva en la poesía, gente joven que seguía a Manuel J. Castilla y sus amigos, Ariel Petrocelli, Gustavo "Cuchi" Leguizamón, Walter Adet, Jacobo Regen, José Ríos, Benjamín Toro, Hugo "Serenata" Saavedra, Jorge Díaz Bavio, entre otros, además de plásticos e intérpretes. "Era un caedero, casi en arrabales del viejo ejido urbano, dónde buscar las primeras luces del alba. Aquí se pintó, se hizo música, se hizo letra de poesía", dijo el profesor Cáseres.
En la década del 70 se agregó la peña, que atrajo una clientela cada vez más numerosa en busca de un ámbito nocturno de folklore, y por ello se modificó el salón para instalar un escenario, se demolieron las piezas de los poetas y se eliminó un depósito de alfalfa para agrandar la cocina y la parrilla. Así llegaron los nuevos clientes, los turistas desde distintos lugares de la Argentina y de países de distintos continentes.
Pasaron también, entre otros: Jorge Cafrune, Juan Carlos Saravia, Gerardo López, Mirtha Legrand, Charly García, Moria Casán, la peruana Chabuca Granda, el guitarrista Lucho González Cárpena y Tomás Campos.
Pero el mayor impacto fue la "Zamba de Balderrama", con letra de Castilla y música del Cuchi Leguizamón, a la que le puso el esplendor de la difusión y la trascendencia Mercedes Sosa y desde entonces toma otra dimensión desde el punto de vista folklórico y comercial.
Esta nueva etapa hizo perder mucho del sabor y color tradicionales, porque los poetas y creadores no iban a ver un espectáculo, sino a ser ellos protagonistas que creaban, pero cada tanto se renueva la convocatoria, como a propósito de estas bodas de plata.
Convocatoria a jóvenes
Patricia Balderrama, de la tercera generación, señaló el acto popular "como agradecimiento a la gente de Salta, que siempre ha estado con nosotros". En abril será el lanzamiento del concurso Buscando Voces Jóvenes para toda la gente que está ahora con el folklore y los ganadores serán contratados para actuar en la peña.
El poeta Jorge Díaz Bavio reflexionó que "es como volver a los 16 años, cuando todas las noches a orillitas del canal estaba lleno de gente, lleno de amigos, lleno de artistas; están los fantasmas, como quien dice de los que se fueron, y la alegría es la de entonces".
"A orillitas del canal, cuando llega la mañana, sale cantando la noche, desde lo de Balderrama", rezan los primeros versos de la zamba que una y otra vez se escucha en este boliche que con la nueva sangre espera llegar a los 100 años.
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