
Los ecos de "Lágrimas negras"
Nuevas ediciones, por separado, de Bebo Valdés y Diego El Cigala
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La original dupla que conformaron el cantaor flamenco Diego El Cigala y el célebre pianista cubano Bebo Valdés cautivó al planeta con sus boleros y coplas españolas. El resultado fue el fenomenal disco "Lágrimas negras", que revolucionó el mundillo musical y transformó esa idea del cineasta Fernando Trueba en una marca de éxito, similar a lo que pasó con Buena Vista Social Club. En la Argentina, después de editar el CD y el DVD de "Lágrimas negras", el sello BMG, lanzó dos trabajos en solitario de Bebo y El Cigala, pero con la estética gráfica de "Lágrimas negras".
"Corren tiempos de alegría + Teatro Real", es un CD doble de El Cigala, que reúne material anterior al del disco con Bebo. El otro material que lanzó BMG y la productora Calle 54 de Trueba es "Beautiful music", que reunió a Bebo Valdés con el violinista Federico Britos, para hacer standards de jazz, boleros y tangos: la misma fórmula que en "Lágrimas negras", pero con resultados distintos y sorprendentes.
La herencia de Camarón
Hace cinco años Diego El Cigala no figuraba en los manuales ortodoxos del arte jondo, ni tenía un espacio considerable en las guías del nuevo flamenco. Circulaba en los tablaos de Madrid, su ciudad natal, con un maravilloso disco bajo el brazo llamado "Undebel", pero todo cambió cuando tropezó con Trueba y el cantaor logró que su buena estrella iluminara el firmamento de la actualidad gitana, como no pasaba desde los tiempos de Camarón de la Isla.
Hoy por hoy, el artista bendecido por Juanito Valderrama y bautizado artísticamente por Camarón logró un alcance popular y una trascendencia que no tienen muchos de sus respetados colegas contemporáneos como Duquende, Miguel Poveda o Potito, que estaban antes que él en la primera línea de cantaores. El arte flamenco de El Cigala se plasmó de forma determinante en estos dos discos, que ahora se presentan como doble en la Argentina, poniéndose a la par de maestros como José Mercé o Enrique Morente.
"Corren tiempos de alegría" es el celebrado disco en estudio que el cantaor sacó en 2001 y en el que logró juntar a un verdadero seleccionado de músicos, que incluye a Niño Josele, Jerry González, Jorge Pardo, Los Poriña, Los Amaya, los Piratas del Flamenco y Bebo Valdés.
La mayoría de las composiciones corren por cuenta de Javier Limón y en algunos casos del propio El Cigala. El material tiene la sonoridad contemporánea y rompedora que supo inaugurar Camarón en "La leyenda del tiempo" y que El Cigala parece continuar en el tema que abre el disco: "La esperanza de volar".
A lo largo de 12 temas, El Cigala se luce con su voz en los distintos palos del flamenco y canta por bulerías, tangos, siguiriyas, con un compás increíble (una de las mayores virtudes que se le puede adjudicar a un flamenco), pero también se luce en una nana, una guajira dedicada a su mentor, Juanito Valderrama, y en el bolero "Amar y vivir", junto a Bebo Valdés. Otro de los momentos memorables del disco aparece en "Gitanos de la cava", cuando el cantaor se lanza a una cruza de estilos entre el flamenco y el jazz, con la trompeta de Jerry González. La maravillosa y triste melodía, más el sonido de la sordina, recuerdan ese experimento sonoro que realizó Miles Davis en el disco "Spain", una verdadera delicia para los oídos no flamenquizados.
El otro disco que compone el doble fue registrado en vivo, en 2002, durante el concierto de Diego El Cigala y el guitarrista Niño Josele, en el prestigioso Teatro Real. Son cuarenta minutos de experiencia abismal con el flamenco jondo en su más cruda expresión. La combinación de la voz de El Cigala, la guitarra de Josele y los cantes ancestrales electrizan el aire, como parte de un ritual pagano y único.
El doble muestra las dos caras de un mismo artista, entre la tradición y la modernidad, para cabalgar sobre la leyenda de otro tiempo flamenco.
Bebo de Cuba y el mundo
Bebo Valdés ya era una leyenda del piano antes de la popularidad que alcanzó con "Lágrimas negras". El pianista fue una figura destacada de los años 40 y 50, la generación de oro de la música popular cubana. Cuando se mudó a Estocolmo y formó una nueva familia, el pianista se mantenía tocando música pero había abandonado la composición. En 1994, Paquito D´Rivera lo rescató del olvido y le pidió un puñado de obras para incluir en su disco solista. Bebo tardó apenas 72 horas en mandarle varias composiciones geniales que motivaron al saxofonista a cambiar el título del álbum y ponerle a manera de homenaje "Bebo cabalga de nuevo".
Años después, Fernando Trueba lo convocó para participar en el film "Calle 54" y la amistad quedó sellada. El cineasta se transformó en el principal productor y difusor del pianista. Lo metió en un estudio y sacaron "El arte del sabor", un material exquisito, con un sonido intimista y en el que participan Cachao, Potato y Paquito. A partir de ahí, confiesa el cineasta, no concebiría su vida sin Bebo, ni Bebo sin Trueba. El idilio se consolida en "Lágrimas negras" y se solidifica en este "Beautiful music", producido por el sello Calle 54, bajo la tutela de Trueba.
El concepto de encuentro entre dos músicos distintos -la fórmula que tan buenos resultados dio en "Lágrimas negras"- se repite, pero el disco logra una dirección diferente.
Bebo y Britos crean un clima de ida y vuelta, en el que el lenguaje del cubano y el del violinista uruguayo se funden en la placidez de esas 14 piezas, finísimamente interpretadas, que sintetizan un exquisito repertorio americano y cubano, que va de Gershwin en "Someone to Watch Over Me" a la impresionante versión de "Noche azul", del pianista cubano Ernesto Lecouna. Entre las obras seleccionadas aparecen también "Claudia", de Chucho Valdés, "Luiza", de Antonio Carlos Jobim (otra perla del disco), una sensible versión de "Adiós Nonino", de Astor Piazzolla, y la antológica canción cinéfila "I Only Have Eyes For You", de Harry Warren. También surgen creaciones olvidadas, como el tema "Bakiff", de Juan Tizol, autor de la memorable "Caravan", habitual en el repertorio de Duke Ellington.
La fluidez, cadencia, gravedad y variedad de recursos en el piano de Bebo se asemejan a las de una orquesta. Por el contrario, la justeza, sensibilidad y economía de notas de Britos aporta el aire camarístico a la atmósfera del disco. Juntos cierran el álbum con una composición del violinista llamada "Together", que recrea el espíritu de este material.
Lo cierto es que Bebo Valdés no para de hacer música. A los 85 años, el pianista está en plena actividad. Mientras se terminaba de lanzar el disco "Beautiful music", ya estaba trabajando en la música de un documental de Trueba, junto a Carlinhos Brown, "El milagro de Candeal", y preparando lo que en España se reconoce como su obra maestra: "Bebo de Cuba". Todavía habrá que esperar para disfrutar estos dos últimos proyectos, pero su trabajo con el violinista es un exquisito aperitivo para saborear el arte del pianista cubano.
- Acompaña esta nota los fragmentos en audio de los temas "Gitanos en la cava" y "Amar y vivir", de Diego El Cigala, y además, las canciones "Someone to watch over me" y "Adiós Nonino", interpretadas por Bebo Valdés y Federico Britos.




