Los Olimareños, al calor de los años sesenta

Fuente: LA NACION
Gabriel Plaza
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12 de abril de 2019  

El canto de Los Olimareños evoca el fuego libertario y existencial de los años sesenta. Las voces del dúo uruguayo integrado por Pepe Guerra y Braulio López se convirtieron en un emblema del cancionero latinoamericano y la memoria de esos años a través de himnos como "Milonga del fusilado", "A don José", "Ta' llorando" y "A mi gente". Su leyenda se prolongó a lo largo de cincuenta años, con temas que fueron pasando de generación en generación en la memoria popular y que les permiten volver una y otra vez a los escenarios. Esta noche en el Teatro Ópera celebrarán su medio siglo de vida.

Con más de cuarenta discos editados, Los Olimareños se transformaron en uno de los puntales del canto popular uruguayo junto a Alfredo Zitarroza, Daniel Viglietti y José Carbajal. Su trilogía de discos inicial -Nuestra razón, Cielo del 69 y Todos detrás de Momo- fue seminal dentro de la cultura rioplatense. Ese material los convirtió en voceros de una generación influida por un repertorio que se alimentaba de ritmos folclóricos como la milonga, la chacarera, la chamarrita, el candombe, el joropo y la cueca.

La dupla de compositores Rubén Lena y Víctor Lima abastecieron el cancionero de Los Olimareños, al igual que el Sabalero que les aportó uno de sus grandes himnos, "A mi gente". Braulio López y Pepe Guerra podían reflejar tanto las duras vivencias del hombre de campo como la atmósfera nostálgica de las retiradas de la murga, las postales del barrio, la infancia a la vera del río Olimar y el canto militante.

La combinación de esas voces crepusculares y profundas fueron un fresco de la época, que les permitió trascender rápidamente las fronteras. En la Argentina la milonga "El orejano" se convirtió en una de las canciones fundacionales de su fenómeno de este lado de la orilla, que se popularizó primero en la versión de Jorge Cafrune, quien los presentó en el escenario del Festival Cosquín.

"Una canción nuestra puede recordar tanto a una pareja cuando se casó como al padre de un hijo desaparecido", decía hace poco Braulio López, sobre el valor simbólico que adquirieron las canciones de Los Olimareños en la historia reciente de América Latina. El grupo fue protagonista de varios hitos. Miles de personas los fueron a recibir al aeropuerto de Montevideo cuando regresaron del exilio en 1984 y ofrecieron un recital histórico en el Estadio Centenario, donde bajo una intensa tormenta cantaron para cincuenta mil personas.

Los Olimareños se separaron en 1990 y cada uno de los integrantes siguieron sus carreras solistas. Sin embargo, el grupo regresó en 2009, 2010 y 2012. El nuevo regreso por el 50 aniversario es la excusa para poner a rodar esas canciones que siguen ardiendo con el fuego de los años sesenta.

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