
Los pescadores de perlas
Momentos musicales que son verdaderas perlas del repertorio lírico
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Les Pêcheurs de Perles: de Georges Bizet. Asociación Juventus Lírica / Dirección musical: Antonio María Russo / Regie: Florencia Sanguinetti / Escenografía: Florentino Sanguinetti / Vestuario: María Jaunarena / Intérpretes: Laura Polverini (Leila), Mirko Tomas (Zurga), Sebastián Russo (Nadir), Román Modzelewski (Nourabad) / Sala: teatro Avenida.
Nuestra opinión: buena.
El primer mérito para reconocerle a la reciente producción de Juventus Lyrica (la puesta en escena de Los pescadores de perlas, de Georges Bizet; Les Pêcheurs de Perles, en su título original en francés) es el hecho de haber montado una pieza poco representada en nuestro medio, que ofrece al público porteño la posibilidad de conocer una composición de interesantes valores musicales. La segunda consideración es destacar el espíritu fundacional que inspira a la asociación, por el cual, en muchos casos, ofrece a los artistas jóvenes la posibilidad de iniciar una carrera transitando la experiencia de una producción completa arriba del escenario.
Los pescadores de perlas es, en sí, una ópera de trama sencilla, basada en el clásico trío amoroso formado por un tenor (Nadir) y un barítono (Zurga), que se disputan a una soprano (Leila), y un cuarto personaje, a cargo del bajo (Nourabad), que desencadena el drama. Opera desarrollada dentro de la tipología de "números" (estructura que implica la sucesión de piezas musicales cerradas que comienzan y terminan en la misma escena), con una escritura de acompañamiento orquestal a veces simple, pero colorida en el uso del exotismo de su época (mediados del siglo XIX), una participación protagónica del coro, que encarna a los pescadores de perlas y una cantidad de momentos extraordinarios, melódicamente muy inspirados, que se concentran en un ramillete de ensambles y bellas arias.
Las voces principales
Se lució primordialmente la soprano, Laura Polverini, en el rol de la sacerdotisa de Brahma (por la caracterización parecía más bien una novia), con buena voz, cómodo legato y sobresaliente solvencia respecto de los demás personajes. En Comme autrefois, dans la nuit sombre –un aria extensa, que impone exhibir agudos con la dificultad de integrarlos naturalmente a la línea de canto–, demostró sus excelentes aptitudes. En el papel del pescador Nadir, si bien el tenor presentó algunas inseguridades, hay que aclarar que el rol está escrito en una tesitura muy alta y que Sebastián Russo cantó su parte con buenas posibilidades en ese registro, con un timbre dolce y una prometedora voz de lírico ligero. Mirko Tomas, barítono (Zurga), sorteó con dificultades las exigencias vocales de su rol, sobre todo en la tirantez del registro más alto. Las dos voces masculinas del triángulo amoroso encontraron, gracias a la música, sus mejores ocasiones de lucimiento durante el primer acto: en el famoso y bellísimo dúo Au fond du temple saint y, el tenor solo, en la preciosa aria-romance Je crois entendre encore. Roman Modzelewski fue un bajo de presencia y buen timbre para dar vida al gran sacerdote de Brahma, Nourabad.
El coro, por su parte, tuvo algunos problemas de afinación y ajuste durante el primer acto, pero mejoró notablemente luego de la pausa y logró una escena convincente en el cierre del segundo acto, la escena colectiva mejor lograda. La orquesta, dirigida por Antonio María Russo, estuvo correcta. Cierta falta de fluidez en el encadenamiento de los números provocó baches indeseables en el cierre de escenas a lo largo del primer acto, no tanto en los subsiguientes, aunque la belleza cautivadora de la música logró disipar esos pequeños pozos. (Vale aclarar que la tendencia a la discontinuidad es una debilidad de este tipo de óperas, en las que particularmente se debe reforzar la precisión en las transiciones.)
El vestuario fue vistoso y colorido. La régie, poco imaginativa. Y el diseño escenográfico –con una estética de otra época, rígida y pueril, y una realización muy precaria– fue un elemento que lamentablemente le restó mucho a la puesta. Lo dicho al comienzo, esto es el mérito de hacer oír una ópera tan poco frecuentada y con momentos musicales que son verdaderas perlas del repertorio lírico, vale el desafío de este espectáculo.

