Maria João: rara y artista, en un gran recital
Con El Cigala termina hoy el Festival de Otoño
1 minuto de lectura'

Chocolate , la cantante Maria João presentó canciones de su último disco, en compañía del pianista Mário Laginha. En La Trastienda.
Nuestra opinión: muy buena
Maria João es artista y, también una rareza que encaja dentro de la worldmusic (dato importante para incluirla dentro del Festival de Otoño que termina hoy con Diego El Cigala, Calamaro y cía). En la música, la rareza alimenta el snobismo y el arte a cualquier oído con ganas de escuchar. Maria tiene de esto y de aquello, por eso cautiva con su rareza hasta arrancar aplausos y, también, canta exquisitamente, como quien sabe hacerlo. Es rara cuando cambia el timbre de su voz como si tuviera una llave selectora en su garganta, y pega saltos de un extremo a otro de su tesitura. Eso es parte de un don. Y es una gran artista cuando interpreta maravillosamente una balada del jazz.
La cantante portuguesa volvió a Buenos Aires para actuar la última semana junto a un compañero de ruta de muchos años, el pianista Mário Laginha, con quien compone un matrimonio musical exquisito. Laginha (otro que es artista y también es raro aunque no sea extravertido como Maria), dio cátedra: combinó con muy buen gusto y virtuosismo su mano derecha jazzera con su ecléctica zurda, propensa al arpegio y al ostinato menos jazzeros; y fue el creador de los climas que necesitaba la cantante en cada pieza.
Juntos recorrieron un repertorio (propio en su mayoría) que incluyó temas de varios discos, incluidos los del más reciente, Chocolate . Se escucharon standard norteamericanos, canciones en portugués y en una lengua africana, seguramente herencia de la madre de João, nacida en Mozambique: "Goodbye Pork Pie Hat", "I’ve Grown Accustomed to His Face", "Cair do Céu", "Preto e Branco", entre otros. Maria hizo gala de sus cualidades: aunque a veces un poco exageradas se escucharon las manifestaciones guturales, los originales scats, la precisión en los solos que desplegó al mismo tranco que las escalas de Laginha y, fundamentalmente, la elegancia para la canción que es pequeña y bella y requiere técnica y talento para ser interpretada. Todo eso en una docena de títulos elegidos para este show en Buenos Aires, que se repitió al día siguiente.




