
Maria Rita, en buen camino
La cantante brasileña editó "Segundo", un álbum que confirma sus cualidades
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Con el primer CD, hace dos años, Maria Rita sorprendió. Aunque se supiera de sus condiciones gracias a algunas apariciones breves en trabajos de otros artistas, nadie esperaba que una intérprete casi debutante se revelara tan madura y tan segura de sí. Fue la aparición más llamativa en muchos años, un verdadero boom, y en él mucho tuvo que ver su voz: el timbre, el estilo, la manera de cantar remitían inmediatamente al recuerdo de su madre, la inolvidable Elis Regina.
Después del éxito estruendoso, que se extendió bastante más allá del Brasil, empezaron los interrogantes. ¿Podría liberarse de la sombra materna? ¿Sabría encontrar su propio terreno, su propio repertorio? ¿Conseguiría consolidarse como la gran cantante que parecía ser? No eran pocos desafíos, y a ellos se sumaron otros, más personales: en estos dos años, Maria Rita fue madre, se separó del padre de su hijo, M.V. Baldini, director de su primer DVD, y perdió a su productor y amigo, Tom Capone, muerto en un accidente en Los Angeles, poco después de la ceremonia del Grammy Latino en que la artista obtuvo tres premios.
Ahora, con tantos problemas y tantas exigencias por superar, a Maria Rita le tocaba mostrar que además de la voz había heredado el carácter. Para empezar, contaba con dos certezas. Una: que fenómenos como el de su primer CD no se repiten todos los días; otra, que el vacío que Elis dejó permanece ahí, y nadie va a ocuparlo. Así que dejó a un lado la idea de repetir el esquema exitoso (algo imposible, dada la ausencia de Capone), buscó una expresión más liviana y más íntima para dar cuenta de sus "ganancias y pérdidas" y tomó el toro por las astas: se hizo cargo de la producción junto con Lenine; decidió que el sonido fuera más simple y compacto (sólo trío de piano, bajo y batería) y eligió para el repertorio temas inéditos o poco difundidos, a excepción del admirable "Sobre todas as coisas", de Edu Lobo y Chico Buarque, del que, vale adelantarlo, concretó una versión excelente.
Diferenciarse
Más aún: esa sola versión -lo mejor del CD- bastaría para certificar que Maria Rita ya es una gran cantante. Pero está lo demás, y en lo demás, aparte de los altibajos del repertorio y de arreglos que no siempre logran evitar cierta sobredosis de piano ni sortear las limitaciones de la formación elegida, se reflejan las marchas y contramarchas propias de su circunstancia. Por ejemplo, hay pasos decididos hacia una expresión más personal, concentrada o menos expansiva en "Despedida" y "Casa pré-fabricada", las dos canciones de Marcelo Camelo, el compositor de Los Hermanos que ya había contribuido con tres títulos al primer CD, y hay gracia y desenvoltura en la grata tonada "Caminho das águas", de Rodrigo Maranhão, elegida como tema promocional. La impresión se afianza en "Muito pouco", el valioso aporte de Paulinho Moska al programa; en "Sem aviso", otro producto de la generación joven (Francisco Bosco y Fred Martins), y en el tema en español del programa, un hábito que Maria Rita parece querer instalar y que corresponde esta vez al uruguayo Jorge Drexler y su inspirado "Mal intento". Pero al mismo tiempo, en el tema de Moska asoman recursos típicos de Elis, cuya sombra inevitable marca decisivamente otros títulos: "Recado" y "Conta outra", en especial, donde se reeditan las divisiones rítmicas y hasta las travesuras, efectos y adornos característicos de la que muchos consideran la más grande intérprete que tuvo la música popular del Brasil. Como si a medida que Maria Rita intentara diferenciarse e imponer su personalidad más se hiciera evidente lo que ella llama "una cuestión de ADN".
A los 28 años tiene mucho camino por recorrer. "Segundo" podrá no haber respondido a todos los interrogantes que se planteaban, pero puede señalar el rumbo por el cual le será posible crecer como artista. Con la garganta que heredó, con la cultura musical que asimiló desde la infancia (Maria Rita tenía 3 años cuando Elis murió, pero vivió casi toda su vida al lado de su padre, César Camargo Mariano, pianista y arreglador excepcional) y con su propia personalidad.
No hay que olvidar, por ejemplo, que Liza Minnelli "cargaba" con un peso similar y no tuvo que renegar de él para imponer al fin su propio magnetismo.
Segundo
Maria Rita
Caminho das águas, Recado, Casa pré-fabricada, Mal intento, Ciranda do mundo, Minha alma (a paz que eu não quero), Sobre todas as coisas, Sem aviso, Muito pouco, Feliz, Despedida, Conta outra. (Warner)





