Más humor que peleas
Rubén Rada y Richie Silver compitieron sobre el escenario
1 minuto de lectura'

La carrera de Rubén Rada no se ha caracterizado por la persistencia en un mismo rumbo estético. De ahí que tantas veces haya dado explicaciones acerca de sus actos artísticos. Lo que hay que reconocerle -además de que tantas veces entregó a su público muy buena música- es la sinceridad.
Al poco tiempo de publicar discos como Quién va a cantar y Alegre caballero reconoció que se trataba de álbumes comerciales. Tal vez hayan sido los más vendidos de su carrera (o, por lo menos, de la última década).
Por esos lanzamientos se ligó algunas críticas y reclamos. Muchos esperaban la vuelta de Rada a una música más elaborada, lo que no significaba poco festiva o menos alegre. Así fue como apareció el Candombe Jazz Tour , una gira de recitales que terminó en la grabación de un CD en vivo para beneplácito de los oídos más exigentes. El resultado: un álbum excelente, con unos cuantos temas viejos, refrescados por la poderosa banda que lo acompañaba.
Al tiempo apareció otra vez la sinceridad de un músico que no sabía qué clase de disco hacer. Tampoco tuvo problemas en decirlo. Y fue así como recordó sus años de juventud, allá por finales de la década del 50, cuando cantaba con el seudónimo de Richie Silver, en la orquesta uruguaya Hot Blowers. El rescate de aquel personaje también le permitió jugar un poco con dualidades musicales, y luego de lanzar el CD de Silver, crear una batalla en escena. Rada vs. Richie fue lo que presentó anteanoche en el Teatro Opera.
El "Negro" es mejor músico que actor, pero su histrionismo le permite buscar el relato de ese duelo de titanes de la música a partir del humor. La idea fue que Richie denunciara a Rada por haber opacado su promisoria carrera. Para esto se vio un video que dio cuenta de los logros de aquel crooner . Todos inventados, por supuesto. Fotos con Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr; otras, con Bono. El testimonio de algunos famosos: Natalia Oreiro, como una de sus más fervientes fans, y el guitarrista Ricardo Mollo, quien confesaba la influencia de Richie en su carrera. Además, una entrevista de Bobby Flores en la que Silver aseguraba que, si veía a Rada, lo iba a matar.
Ese fue el preludio para la entrada de esa estrella oriental del rock and roll, de jopo, traje negro y brillos varios. A partir de ese momento sonaron las canciones del último disco y ciertos agregados ("Quizás, quizás, Quizás", "Fly me to the moon", "Madre Carmen", "Rock and roll con gomina", "Flowers in the night"). También hubo declaraciones filosas. Habló de que más allá de las posturas de dos "caciques" (los presidentes de la Argentina y de Uruguay) sobre las papeleras, los pueblos estaban unidos. Y antes de cantar "Amándote", éxito de Jaime Roos, Richie aclaró con astucia: "Rada y Roos están peleados, pero yo lo puedo cantar".
Después del amplio bloque llegó la revancha de Rada. Un video sobre su trayectoria con agudos comentarios del presentador Gillespi y, luego, una docena de bailarinas y casi tres docenas de percusionistas de la agrupación platense La Cuerda, que entraron por los pasillos de la sala.
Esa fue la introducción para que enseguida Rada se sentara detrás de los parches y descargara la artillería de su cancionero ("Candombe para Gardel", "Quién va a cantar", "Terapia de murga", "Malísimo" y "Cha, cha, muchacha", entre otras) más alguna rareza de tono folklórico que compartió con la cantante cordobesa Paola Bernal. También lo acompañaron el trompetista Gillespi, el bajista Javier Malosetti y Lucila y Matías Rada, hijos del cantante.
Hasta el final, el humor fue la clave de un recital de casi tres horas, bien ensamblado con los temas de Rada y con los de su álter ego, Richie.



