
Mike Patton y ese amor alla italiana
Hoy presenta su proyecto de canciones clásicas italianas; en noviembre vuelve con Faith No More
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" Un cafecito ." A Mike Patton le sienta bien Buenos Aires. Es más, le trae reminiscencias de sus años en Bolonia, Italia, y se esfuerza por hablar en spanglish. Está hospedado en un hotel boutique, en Palermo, a metros de la Avenida del Libertador y muy cerca del Zoológico, y parece disfrutar de su estada, por más que la mayor parte de su tiempo se la llevaron los ensayos para los conciertos con orquesta que ofrecerá hoy y mañana en el teatro Coliseo, al frente de Mondo Cane, su proyecto italianísimo.
Un amor, el de la artista Titi Zuccatosta, lo llevó hasta la península italiana. Se casó con ella, se convirtió en un ciudadano más de Bolonia y quiso beberse rápidamente un buen trago de su cultura. "Me puse a investigar en esa música italiana que escuchaba en la radio, en una estación en particular que pasaba clásicos de los años 50 y 60, la edad de oro de la canción italiana -cuenta Patton, ya junto a su cafecito-. Algo que me interesó mucho fue que se trataba de canciones pop, pero interpretadas por grandes orquestas. Fui conociendo a compositores como Fred Bongusto y aún más a Ennio Morricone, a quien sí ya conocía de los Estados Unidos.
-¿Y qué te pasó después de tomar contacto con ese material en general y con la obra de Morricone en particular?
-¡Morricone, "elmaestro"! En él encontré una gran inspiración y la certeza de que algún día iba a hacer algo con esa música. Soy un gran fan de toda su obra. Me gusta esa versatilidad para hacer composiciones jazzeras, música para telenovelas, películas, hasta hay films porno que tienen sus temas. ¡Su música está en todos lados!
-¿Cómo se cristalizó Mondo Cane?
-Varios años después un amigo italiano me invitó a participar de un festival en Bolonia y pensé: "¿Por qué no? Esta es la posibilidad que tengo para llevar a cabo el proyecto?". Al principio estaba entre hacer temas nuevos y reversionar los clásicos, y finalmente me incliné por los clásicos. Primero tuve que armar una orquesta y, después, para presentarlo en distintas ciudades, pensé en tocar con músicos locales. Ya saqué un disco y el año que viene editaré otro más.
-¿Qué te impacto de Mina Mazzini?
-Ella es La Voz, una cantante pop única. En Italia es muy famosa y si vas allá es imposible que no te cruces con su música y con su mito. Es una mujer muy... "hermética". No se saca fotos y se sabe poco de su vida actual, incluso dicen que está "loca".
Las versiones de "Il cielo in una stanza", "Che notte", "Ore d'amore", "Quello che conta" y "20 km al giorno" son respetuosas, mantienen su esencia pero también sirven para que Patton intervenga. "Eso es fundamental", dice en castellano y luego retoma el inglés para explayarse: "No hay razón para hacer algo más perfecto. Podés cambiar de amantes, pero vos siempre vas a ser el mismo, siempre va a estar tu sello ahí, en cada cosa que hagas. Tenés que ser tan respetuoso con las canciones como con las amantes. Pero no es un ejercicio nostálgico, ¿eh?
-Son canciones eternas, y en tiempos de música descartable adquieren aún más valor.
-Hay canciones de un día y canciones de varias vidas. Estos temas son de antes de que la música se volviera un gran negocio, o ya lo empezaba a ser pero se valoraba el hecho artístico. Hay excepciones, pero siento que hoy la música se consume como esta tasa de café o como una empanada.
-¿Encontraste puntos en común entre esos clásicos italianos y la música de Frank Sinatra y Count Basie?
-¡Muchos! Sobre todo en la manera artesanal de encarar la música. Me gusta mucho la música de Count Basie, su orquesta me transporta a otro lugar.
-¿Cómo se ensambla el concierto en cada ciudad?
-Con mucho trabajo, cerca de 12 horas de ensayos por día. Tratamos de conocer antes a los músicos con los que vamos a tocar y, una vez que llegamos, nos ponemos a ensayar el repertorio con ellos.
-¿Tenés algún modelo, algún maestro?
- No tengo un modelo específico, pero muchos amigos sienten la música como la siento yo. Pude ver a Serge Gainsbourg en Los Angeles (en los 80) y en tres horas hizo afro-cuban jazz, rock, chanson francesa, de todo. Ese es un buen modelo para mí, y John Zorn, de quien aprendí mucho trabajando con él. Es uno de mis mejores amigos. Un hombre curioso, que está siempre explorando. Es como un chico, John hace de todo y todo lo hace a su manera.
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