
Mundy Epifanio: "Entré al mundo de la música porque jugaba bien al fútbol"
Fue manager de Riff y trabajó con Los Violadores y V8; logró hacer negocio con el punk y el heavy metal; manejó un sello under y hoy, como productor, se dedica a exportar a Europa el rock argentino
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Entonces, ¿vos sos un rockero, un empresario o, simplemente, un atorrante?
–Je, je... Sobre todo, un atorrante, aunque creo que soy un poco de cada cosa.
Es el final de una extensa charla con Edmundo Epifanio. Pionero en el oficio de "manager de rock" en el país, este hombre de 55 años, conocido por todos como Mundy, es hoy un empresario de la música, con un pie en Buenos Aires y otro en Madrid, donde con su productora, Tritón, construyó algunos de los caminos más transitados por el rock argentino en toda Europa. Pero para hacerle justicia, habría que decir que fue también un aguerrido mediocampista con futuro en el semillero futbolístico de Argentinos Juniors; un regenteador de un club de rock con aire metalero llamado Halley, ubicado en plena calle Corrientes; el impulsor oculto de las carreras de tres bandas emblemáticas de la rebeldía adolescente en los años 80 (Riff, V8 y Los Violadores); un controvertido dueño de un sello con espíritu under y uno de los primeros en desentrañar los secretos del negocio de la exportación de rock nacional.
"Tuve la suerte de desarrollar una personalidad que me llevó a ser un poco líder en todas las cosas que hice", dice, de una vida que lo ha llevado de los vestuarios de la cancha de La Paternal a la avenida Libertador conduciendo el primer Obras de Riff y de la temprana incursión peruana de Los Violadores a mediados de los 80 a las giras todoterreno de Attaque 77 por Austria, Alemania, Italia, Suiza, Serbia-Montenegro y más allá, en el nuevo milenio.
"Una vez me estaba entrenando en Argentinos Juniors, y Francis Cornejo, aquel cuasidescubridor de Maradona, nos dijo: «Yo no sé cuántos llegarán a ser futbolistas cracks; no sé cuántos vivirán del fútbol, pero todos ustedes, por haber sido futbolistas, en la actividad que se les cante hacer, se van a destacar». Yo no lo había entendido, pero después me di cuenta de que tenía razón. El haber sido futbolista me dio cierta cosa de trabajar en grupo, incluso cierto status social que de otro modo no hubiera logrado. Es así: solamente por jugar bien al fútbol, entré al mundo de la música y pude conocer gente que jamás hubiera pensado conocer".
Así le sucedió al muchacho Epifanio, que asegura haber sido el más joven en obtener un carnet de la Asociación de Representantes de Artistas, a los 24 años, tras haber escalado de "pichi de los grandes representantes de la época contratado para jugar en el equipo de fútbol de la compañía" a representar a Riff, un grupo con fama de difícil en 1980. "Nadie los quería agarrar, porque Pappo era muy bravo. Y yo me meto porque un amigo me volvió loco. Me llamaba siete veces por día y me decía que ese grupo iba a explotar, y que sólo yo podía hacerlo. Y tenía razón; yo era un pibe de barrio; tenía unos códigos de la calle que Pappo sabía respetar. Había muy poca gente a la que él respetase, y yo era uno de ellos. Y eso que él era cuatro o cinco años más grande que yo", recuerda.
Con los botines de punta
Epifanio tiene fama de ser una persona frontal en este negocio de caras y caretas en el que se ha convertido buena parte de la industria del rock, aunque para algunos músicos y managers esa frontalidad lo haya ubicado en la vereda opuesta.
Sentado detrás de su escritorio, con las paredes empapeladas de afiches de conciertos que él mismo produjo y fotografías de equipos de fútbol en los que jugó, Mundy dispara algunas de sus verdades. Dice que la palabra "manager" está vapuleada en la Argentina ("está asociada con ser el cadete de los músicos; con decirle al artista siempre que sí, cuando en realidad tendría que ser el gerente de un grupo, ser el que dice que no"), que Omar Chabán fue el generador y disparador para que todos los artistas de rock de los años 80 crecieran y que si Buenos Aires fue más importante para el género que el DF mexicano, Santiago de Chile, Lima y Bogotá en aquellos años fue gracias al fundador de Cemento; asegura que los únicos que se están haciendo millonarios con el negocio de la música son los fabricantes de instrumentos ("Se anotaron 6000 bandas desconocidas en el concurso de la nafta... ¡Alrededor de 30.000 instrumentos!) y agrega: "La mayoría de los artistas ahora son autistas y no permiten que nadie gane dinero con ellos. Eso es lo que impide el crecimiento del rock argentino en el exterior".
–¿Por qué creés que fuiste de los primeros productores en lanzarse a conquistar los mercados de América latina y Europa?
–Básicamente, porque no me gusta estancarme y siempre me moví mucho. Es parte de mi ser. Ahora hace ocho años que cruzo el Atlántico cinco o seis veces por año. Cuando estoy en Buenos Aires, juego tres partidos de fútbol por semana, salgo todos los días y a la noche alguna movida siempre armo. Es algo genético. Mi viejo murió a los 97 años y tomando whisky... La verdad es que hice de todo dentro del espectáculo y la música, pero con lo que más me identifico y lo que más me gusta es la exportación y el desarrollo de la música en distintos mercados. Si eso es ser rockero, no lo sé. Si ser rockero significa estar en el negocio de rock, entonces, sí, soy rockero.
YO ESTUVE AHÍ...
1980
Riff, la válvula de escape
"Donde tocaba Riff se armaba quilombo; fue la primer válvula de escape para rebelarse contra la dictadura, antes que Mercedes Sosa, antes que Piero. Los jóvenes se pelearon con la policía por primera vez".
1984
Las noches interminables
"Recuerdo las noches interminables en los bares de la época, Einstein, Zero y alguno más. En el Einstein tocaban Los Violadores los viernes, Sumo los sábados, Los Twist los domingos y los lunes Soda Stereo, con entrada gratis y feishoada de regalo".
1990
Halley, un cometa metalero
"Quería un club de rock como los de Europa, que no fuera solo discoteca, sino que tocaran bandas y se realizaran eventos. Con la marca Halley hicimos un sello y armamos hasta festivales en Obras. Pero una vez que entrabas a Halley, no sabías cuándo salías. Ahí adentro sufrí de claustrofobia social".
2000
Rock de exportación
"Desde 1987 voy a Europa todos los años; así armé el circuito que hacemos hoy con Attaque 77, Bersuit, Todos Tus Muertos y algunos más. A partir de 2000, la apertura de países de centroeuropa para grupos como Attaque fue uno de los logros de los que más me enorgullezco. Hacíamos giras de tres meses; fuimos a Suiza, Austria, lugares en los que nadie tenía idea dónde quedaba la Argentina y los Attaque hacían treinta shows. Una aventura increíble".
SE DICE DE ÉL
"Fue un tipo de mánager que no sé si hay hoy en día. Supo interpretar bien el momento, lo que estaba ocurriendo con Riff. Y no era fácil, porque no éramos una banda normal. En nuestros shows se armaba quilombo, teníamos que tocar con el destacamento de bomberos al lado, la policía con los perros y las ligas de madres queriéndonos prohibir. Mundy tenía ideas bastante originales, arriesgadas para ese entonces, con cosas como explosiones que los pendejos no habían visto nunca antes en un show.
El era uno más de nosotros, generaba cosas y no dejaba que la gente le llenara la cabeza a Pappo. Si no hubiera sido por él, no hubiésemos durado nada. Sin dudas es un símbolo de una época que ya no existe, donde los managers eran parte de la banda".


