
Músicos que escriben pensando en los más chicos
Cada vez es más fácil encontrar en las disquerías grabaciones para niños con la misma calidad que los discos para adultos
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Cada vez son más las grabaciones de los conjuntos musicales que se dedican a los niños. Cada vez más es posible encontrarlas en disquerías comerciales. LA NACION ha dado cuenta de muchos de los recitales de presentación. Actualmente, los recursos técnicos para lograr una buena placa están a la mano. Al tener parámetros de muy buena calidad, todo músico profesional procura que cada nuevo CD sea lo mejor que pueda lograrse técnicamente y, también, el mejor reflejo de su trabajo.
En muchos casos ya no se trata simplemente de una canción, una letra y una música bien elegidas y ejecutadas, de instrumentos variados, en muchos casos no convencionales, sino de un todo donde juegan limpieza y nitidez sonora y el paciente trabajo de edición y mezclado.
Para el caso de una platea de niños oyentes se agrega el uso de recursos para la fantasía, los juegos rítmicos, la provocación de imágenes, la presentación de los instrumentos y la presencia de un nexo vincular entre los temas y que establezca la comunicación entre algo tan aparentemente impersonal como un CD y un niño ávido de nuevas experiencias.
Sabemos que los niños aman la música, la juegan y la bailan; es decir, la escuchan con todo el cuerpo y la disfrutan aprendiendo los temas de sus CD favoritos.
Esta experiencia suele crear un espacio muy importante en la vida familiar. A veces, estos compactos o cassettes infantiles son el inicio de la discoteca de todos. O sea, no solamente instalan un lugar en el crecimiento cultural del niño sino de los adultos también. De modo que, entre papás y abuelos, también hay fanáticos de unos o de otros conjuntos, siempre desde el pivote de lo que pasa con el pequeño en cuestión.
Para escuchar en casa
El "llevarse a casa el disco" significa para el público prolongar una experiencia grata, reiterarla cuántas veces se desee y también prestar mayor atención a los textos, o a los juegos musicales. Para los intérpretes, es saber que una amistad se continúa y que, si la experiencia sigue siendo placentera, la gente volverá. Para investigadores, estudiosos, docentes y demás adultos interesados en la relación del niño con la música, es un registro de las búsquedas de intérpretes con un material apropiado para los más jóvenes. Experimentan con sonidos, modulaciones y juegos sonoros, y también con palabras y contenidos, les hacen conocer instrumentos de todas las culturas y hasta fabricarse los propios con objetos de uso cotidiano. Es una forma de abrirles la capacidad de escuchar y elegir frente a la avalancha masificadora de ruidos fabricados en serie y que suelen provocar reflejos condicionados.
Las nuevas producciones
Apenas empieza a escucharse, la alegría y el juego asoman en voces y sonidos. Además de una impecable emisión puede destacarse el nivel del canto y de la ejecución que utiliza pocos instrumentos a la vez, nítidos, reconocibles, que producen los distintos climas, los sonidos precisos. Sonidos que el mismo niño puede reproducir con objetos de su casa. Otro acierto son las canciones, en su mayor parte de conocidas compositoras para niños: Silvia Furnó y Esther S. de Schneider. El librito que acompaña el disco tiene la letra de las canciones y propone algunos juegos con ellas.
Canciones tradicionales juguetonas y pícaras, canciones propias, canciones de otros (L. M. Pescetti y Caetano Veloso), coplas tradicionales, poesías de Gabriela Mistral y Elsa Bornemann; textos en castellano, portugués, irlandés y algún dialecto africano. Estas canciones "colgantes" tienen de todo. Pero lo más importante, aunque la diversidad es también un mérito, trasmiten una enorme alegría, un goce auténtico que se comparte al escucharla. Es evidente que Los Musiqueros se han divertido grabando este disco y que han trabajado mucho para lograr un resultado tan acabado. Es evidente que ese juego auténtico y revoltoso puede alcanzar a los niños y hacerlos cómplices. Interesante resulta el contenido, tan cercano al universo infantil, tan bien volcado en experiencias sonoras. La utilización de instrumentos "sorprendentes", fabricados por Julio Calvo o Beto Caletti, permite una vuelta más de tuerca para el humor, que es protagonista permanente. De estas travesuras da clara cuenta el librito que acompaña al CD.
Las canciones del conjunto, especialista en música para chicos, adquieren nueva magia en las distintas versiones de intérpretes de lujo, todos integrantes del Momusi. Tanto la música como las letras merecen atención especial. Están muy bien elaborados los nexos con el tema de "La gata peluda".
El CD es puro juego, como el recital. Con mucho humor y una sana picardía, que ya son el sello de Pescetti. El músico se vale de equívocos, de interrupciones, de ocurrencias, mientras cuenta sus chistes o arma onomatopeyas, efectos de eco, antífonas para divertir inteligentemente. Con el sólo acompañamiento de la guitarra, aparecen canciones que reflejan el mundo de los chicos con humor y, a veces, con un desopilante humor negro.
Se dirige a una platea, presente en la grabación, y es imaginaria para el oyente. No hay que perder de vista que se trata del registro de un show, manejado con inteligencia por un músico experto y simpático que aparenta ser muy serio y que es en verdad muy travieso. Como su atuendo, donde mezcla zapatillas con anteojos.
En este CD para más pequeñitos, Marina Rosenfeld canta, con acompañamiento de guitarra y coros, poemas juguetones y tiernos. Muchos de ellos convocan al juego corporal, otros, al baile y a la repetición de los estribillos. Los temas, entre los que hay varios populares latinoamericanos, son pequeños, referidos en muchos casos a animalitos. El resultado es agradable, fácil de escuchar, de retener y lindo para cantar con los niños.





