“O qué será?”, la misteriosa obra maestra de Chico Buarque, que expresó las pasiones prohibidas en los tiempos más duros
Cumple cincuenta años la canción se escuchó en la película Doña flor y sus dos maridos
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¿Qué duda cabe? Chico Buarque ha sido el rey de la sutileza en la poesía de la música popular brasileña. Hasta supo ser sutil en la extraversión de canciones como “Construção” o “Apesar de você”. Y si “Construção” fue la interpelación clasista de la desidia y “Apesar de você” un grito esperanzado (con una música profundamente brasileña) en años de dictadura militar, “O qué será?” es una verdadera gema de la ironía, puesta de manifiesto en aquel contexto social y político que vivía el Brasil durante la primera mitad de la década del setenta.
En esos tiempos fueron creadas aquellas canciones. Varios años antes, en 1966, Jorge Amado había publicado uno de sus textos más famosos, Doña flor y sus dos maridos. En 1976, la novela fue llevada al cine, con dirección de Bruno Barreto y el protagónico de Sonia Braga. “O qué será?” fue parte de la banda de sonido del film y, además, estuvo incluida en discos de Chico Buarque y de Milton Nascimiento. De hecho, al momento de grabarla el productor de Buarque sugirió que quedaría bien a dos voces y que la de Milton sería ideal para este fin.
Al estar destinada a una producción cinematográfica, la canción tiene tres momentos: una apertura, una parte denominada con el subtítulo “A flor de piel” y otra “A flor de tierra”. La diferencia entre cada una es que mientras que “la piel” es un viaje al interior, “la tierra” es hacia afuera.
“A flor de piel” es la que dice, en la voz de Milton (o mejor dicho, la que pregunta qué sucede): “Lo que sacude todos los temblores, lo que agita todas las pasiones ardientes dentro de mí. Lo que me empapa en sudor. Lo que hace suplicar a todos mis nervios. Lo que hace gritar a todos mis órganos. Lo que hace que una terrible aflicción me implore. Lo que no tiene vergüenza, ni la tendrá jamás. Lo que no tiene gobierno, ni lo tendrá jamás. Lo que no tiene juicio”.
La segunda, en la misma sintonía que ésta (y que otras de la creación buarqueana) apela a la misma estructura de versos, a la repetición y el juego con las palabras. A esos engranajes que conecta a una palabra con la siguiente hasta armar una gran estructura. Allí reside gran parte de la genialidad de Buarque.

En “A flor de tierra” (probablemente la versión más conocida de “O qué será?) el letrista da un golpe de timón para llevar el interrogante que nace, como el mismo lo dice, ”de los que suspiran en las alcobas", al contexto social. ¿Qué será aquello que se grita en los bares, que cantan los poetas delirantes, que juran los profetas ebrios? O aquello que está en la fantasía de los infelices, en la vida de las prostitutas, los bandidos y los indigentes.
Más adelante dice: “E incluso el Padre Eterno, que nunca fue allí. / Mirando ese infierno, bendecirá / lo que no tiene gobierno, ni lo tendrá nunca/ Lo que no tiene vergüenza, ni la tendrá nunca / Lo que no tiene juicio”.
Censura, gobierno, juicio, vergüenza, certeza, decencia, sentido. Dentro de su mecanismo Buarque usó estas palabras con precisión de relojero. Su exilio italiano lo devolvió al Brasil muy inspirado. Estuvo preso, se fue en el 69 y regresó a su país en el 70. Los primeros años después del regreso significaron una suerte de estrategia cultural para que su voz traspasara la censura. De esos años también hay otros temas como “Cálice”(en portugués se pronuncia igual que “cállese”), escrito junto a Gilberto Gil, donde juega con las palabras y con el mensaje.
En el cine y el teatro
La canción de Buarque se amalgamó de manera perfecta con la historia que una década atrás había imaginado y volcado en una novela Jorge Amado. La obra no solo pasó por el cine. También llegó al teatro.
A propósito de una puesta en escena que se hizo en Buenos Aires, en 2006, esto escribió el crítico Alejandro Cruz, en LA NACIÓN. “A partir del estreno de la película Doña flor y sus dos maridos, todos, a fines de la década del setenta y principio de los ochenta, cantábamos/balbuceábamos/murmurábamos o silbábamos la canción de Chico Buarque basada en los textos de Jorge Amado. Es más, en las habitaciones de otros tantos mortales, se pusieron pósteres de Sonia Braga, la despampanante garota que hizo de doña Flor en la película, estrenada en 1976″.
En el libro, el mismo Amado presentaba la trama de este modo: “Esotérica y conmovedora aventura vivida por doña Flor, profesora de arte culinario, y sus dos maridos: uno, el primero, apodado Vadinho, y otro, el segundo, el farmacéutico Dr. Teodoro Maureira. La extraordinaria batalla librada entre el espíritu y la materia”.
Y así lo resumía Cruz: “Expliquemos un poco: muerto Vadinho, el primer marido de doña Flor, durante un domingo de carnaval, ella se vuelve a casar. Todo bien con Teodoro, un caballero, pero se aburre un poco. Entonces, sencillamente, en los ‘momentos cruciales evoca a Vadinho para ponerle un poco de sal a la cosa. El fervor que despertó la película fue tal que, en aquellos tiempos, si uno iba a Bahía, sí o sí había que visitar la casa en la que se había filmado la película. (...) En el verano de 1983, se estrenó en Buenos Aires una versión teatral protagonizada por Ana María Cores, como doña Flor; Adrián Ghío, como el sujeto de sus fantasías, y Villanueva Cose, como el medido farmacéutico. Aquel montaje, dirigido por José María Paolantonio, se convirtió en un signo de la época, en una especie de soplido de aire fresco en medio de la decadencia de una de las etapas más oscuras del país. Y si bien esa Bahía que transpiraba sensualidad nada tenía que ver con la Buenos Aires de aquel momento, la obra prendió“.
Versiones en español
“O qué será?”, aunque no corrió la misma (mala) suerte que otras canciones, también era de esas obras “inconvenientes” en una época con escasez de democracia en América latina. Quizá, en el contexto de la película se logró otro tipo de proyección para “O que será?”. Trascendió las fronteras del Brasil, fue traducida al castellano.
Dos años después del estreno en cine, la presentadora de televisión y cantante Gigliola Cinquetti, hizo su propia versión, en portugués, pero sobre una base de música disco, que era la moda en esos años. Cinquetti, que había sido una estrella de los festivales de San Remo, quince años antes, buscaba nuevos horizontes con este tipo de canción. Ya comenzada la década del ochenta, la española Ana Belén también hizo su versión de este clásico de Chico Buarque, esta vez, en castellano.
En distintas entrevistas, Chico aseguró que la canción es un enigma y que ni siquiera él supo exactamente qué representaba “lo que será”; eso permite que la letra —centrada en el deseo, la pasión desbordante y la resistencia indomable a cualquier gobierno o censura— permanezca abierta a interpretaciones universales.
Tiene sentido lo que dice. De hecho, al partir de una pregunta, si se explicara su significado seguramente perdería el sentido. Solo de un modo retórico se podría sostener en ese crescendo declamativo. Lo que sí se puede reconocer claramente (hasta el mismo autor lo hizo) es el contexto represivo, que influyó en la creación de algo que no se puede frenar ni dominar.
Por supuesto no han faltado quienes han querido aportar su reflexión sobre el tema. Willie Colón, grabó una versión salsera de “O qué será?“. En algunas actuaciones en vivo ha hecho una introducción para acercar a su público a los versos de esta canción.
“Yo creo en muchas cosas que no he visto. Y ustedes también, lo sé. No se puede negar la existencia de algo palpado, por más etéreo que sea. No hace falta exigir una prueba de decencia de aquello que es tan verdadero. El único gesto es cree o no. Algunas veces, hasta cree llorando. Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta. La respuesta que, quizá, alguno de ustedes, le pueda dar”.
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