Osvaldo Golijov, un compositor afortunado
Además, Coppola quiere contratarlo
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Por estos días, el argentino Osvaldo Golijov parece el compositor más feliz del planeta.
El lunes pasado en su casa de Boston (donde está radicado desde hace casi dos décadas) recibió una llamada que le informó que había sido uno de los 24 ganadores del Mac Arthur Genius Award.
El premio para cada uno de los elegidos -personalidades destacadas de la ciencia y el arte- consiste en un cheque anual de 100 mil dólares, ¡durante cinco años!
"Fue una sorpresa total -reconoce Golijov, nacido en La Plata en 1960 en diálogo telefónico con LA NACION-. Usualmente entre los elegidos anualmente hay un músico, pero nadie se entera antes de tiempo. De hecho la lista de nominadores cambia cada año. Y no me quisieron decir quiénes me habían elegido".
Tanto Golijov como los demás galardonados, podrán hacer con el el medio millón de dólares lo que quieran, sin rendir cuentas. "Ni siquiera hay una ceremonia para la entrega del premio", comenta. Es que la idea del Mac Arthur Award, según Golijov, apunta a "permitirle al que lo obtenga dedicarse a su tarea con absoluta libertad. Por suerte, yo prácticamente estaba haciendo lo que quería, porque vivo de la composición. En todo caso, ahora sí, si me ocurre una locura puedo hacerla por mi cuenta. Si quiero hacer una obra con un intérprete de tabla hindú y traerlo de la India, no tengo que convencer a alguien para que lo produzca.".
El Mac Arthur Awards se viene a sumar a otro "sueño del pibe" cumplido: hace un par de meses, Francis Ford Coppola lo convocó para que sea el responsable de la banda sonora de "Megalópolis" trabajo que el creador de "El padrino" le definió como su "última película grande".
"Me llegó una carta escrita a mano por él, en la que decía que le encantaba mi música y que me invitaba a pasar unos días en sus viñedos", comenta Golijov, todavía sorprendido por el gesto. Así, Golijov se enteró de que Coppola ya había utilizado fragmentos de su "Pasión según San Marcos", junto con la Sinfonía "Turangalila" de Messiaen, como "temporary music", esto es, una musicalización provisional para las primeras tomas que había estado realizando en Nueva York (el film estará ambientado en la Gran Manzana, pero un hipotético futuro cercano).
A Golijov lo impresionó la cultura del cineasta, tanto como su "calle": "Es una mezcla de Leonardo Da Vinci con un amigo del barrio. El cine le queda chico, tiene idea para todo y es una esponja de toda la información que recibe", asegura.
El compositor argentino también comprobó personalmente los conocimientos musicales de Coppola: "Sabe un montón de música, se conoce varias óperas de memoria". Esta valoración de la música se plasmó en un método de trabajo con Golijov que envidiará más de un compositor que suela hacer bandas sonoras para filmes. "Lo lindo es que me propuso trabajar conmigo desde el principio, no quería llamarme a último momento. Por eso me encargó que escriba una sinfonía, basándome en el guión, para luego sí pasar a la realización de la música específica."
Como era de esperar, Golijov regresó del viñedo de Coppola completamente entusiasmado: "Nunca en mi vida encontré un tipo que me inspirara tanto. Volví con la sensación de que todo es posible en la vida. El tipo estuvo en quiebra tres veces y se volvió a levantar. Y si hace plata, la invierte en sus películas".
Desde que, en 1997, el prestigioso Kronos Quartet le dedicó un CD en exclusivo para su obra "The Dreams and Prayers of Isaac the Blind", en el que las cuerdas clásicas se mezclaban con la cultura Klezmer, la vida alrededor de Golijov avanza muy rápido. El disco, un best seller en los Estados Unidos, provocó el interés de numerosos grupos de cámara y sinfónicos para hacer su música.
La consagración definitiva le llegó en 2000, cuando Helmut Rilling lo convocó para ser uno de los cinco autores de sendas pasiones en homenaje a los 250 años de la muerte de Johann Sebastian Bach. Golijov eligió una Pasión según San Marcos que está cosechando elogios de crítica y público en todo el mundo, por su combinación entre músicas latinoamericanas y escritura contemporánea.
Golijov se enorgullece de barrer con la frontera entre lo clásico y lo popular. Como cuenta que dicen en los Estados Unidos, el "high brow y el low Brow. En mi caso dicen que hago música no-brow".
Todas las orquestas norteamericanas están esperando sus próximas obras y Golijov parece estar en plena ebullición creativa. Acaba de estrenar en Tanglewood su primera ópera de cámara, cuya protagonista es Margarita Xirgu y su tema, Lorca, que se repetirá en Los Angeles en la flamante ópera Disney Hall. Y firmó un contrato por tres discos para la compañía alemana Deutsche Grammophon.
Por esto, el compositor platense no oculta su felicidad "todavía no lo puedo creer, todo es buenísimo. Estoy feliz y con muchas ganas de hacer cosas" Pero también mantiene los pies sobre la tierra: por eso dice que sigue dando clases, una vez por semana en una escuela, pero no de músicos "porque los chicos te mantienen en la tierra, te cuestionan todo sin ningún prejuicio, y eso es bueno", concluye.
De La Plata a Boston
- Nacido en La Plata, estudió en el conservatorio y con Gerardo Gandini.
- Entre 1983 y 1986 estudió en la Academia Rubin de Jerusalén.
- En 1986 se radicó en EE.UU., donde se doctoró en Música en la Universidad de Pensilvania.
- En 1997, el prestigioso Kronos Quartet grabó un CD con su música. Desde entonces, Golijov es colaborador habitual del cuarteto.
- En ocasión del año Bach 2000, se le encargó la creación de "La Pasión según San Marcos", estrenada en Alemania, fue un éxito de público y crítica allí y luego en EE. UU.
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