
Otro lado de la Conquista
Presentación de Taki Ongoy , de Víctor Heredia. Banda: Babú Cerviño (dirección musical, piano y teclados), Panchi Quesada (guitarras), Ricky Zielinsky (bajo), Gustavo López (batería), Gabino Fernández (teclado), y Víctor Carrión (aerófonos). Coral de Hoy, dirigido por Ricardo Maresca. Anteayer, en el teatro Opera.
Nuestra opinión: muy bueno
"Lentamente, nuestros líderes fueron asesinados y la indianidad, esclavizada en las minas de oro y plata. Solamente en Potosí murieron ocho millones de indios por la ambición europea. ¿Qué hubiéramos sido si hubiéramos podido ser en toda nuestra plenitud?" , dice un pasaje de Taki Ongoy, la obra de Víctor Heredia compuesta hace veinte años que todavía interroga al pasado y al presente.
Taki Ongoy fue una de sus obras conceptuales más célebres y, en su momento, una de las más cuestionadas por el gobierno español y un sector de la Iglesia. Hablaba a través de una decena de canciones de la historia oculta de la conquista española, eco de un revisionismo histórico impulsado por libros como Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano.
En las canciones de Taki Ongoy estaba todo aquello que la historia no contaba, el hecho de que se seguía recordando el 12 de octubre como un día de festejo, y no como un día de luto para los pueblos originarios. Hoy hablamos el castellano y prácticamente desconocemos las lenguas antiguas del continente amerindio. Hoy, aquellos ancestrales habitantes continúan en sus descendientes, quienes siguen siendo despojados de sus tierras (faltando el respeto a los antiguos acuerdos de ley que sucesivos gobiernos fueron firmando con distintos representantes de las comunidades indígenas), o son aculturados por una educación que muchas veces no repara en su lengua originaria ni en su cosmovisión espiritual. La obra de Víctor Heredia, veinte años después de su estreno, vuelve a preguntarse por estas cuestiones en 2006 como si el tiempo no hubiera pasado y casi nada hubiera cambiado.
Opera pop con sonido andino
Musicalmente, la obra está cerca de una suerte de ópera pop con sonidos andinos, por la fuerza musical de su banda y esa interpretación que lo acerca más al fraseo de un cantante de rock. Con un espíritu vital, el cantautor repasó en su totalidad Taki Ongoy , nombre que recuerda al movimiento de liberación indígena de 1560. Si bien esta reconstrucción puede no sonar tan novedosa en la actualidad, hay que decir que las comunidades originarias sobrevivientes siguen siendo perseguidas en vez de respetadas. En ese sentido, la vigencia política de la obra de Heredia es incuestionable.
En el concierto, el cantautor tuvo una puesta visual importante, con una pantalla gigante donde se proyectaban imágenes alusivas, así como el acompañamiento de un coro, y también la presencia, casi al final del concierto, de grupos provenientes de la comunidades colla, charrúa, qom, pilagá, huarpe y mapuche, que despertaron una de las mayores ovaciones de la noche.
Conmocionante y estremecedor en varios de sus párrafos, el músico dejó que fueran las canciones las que hablaran y recordaran a los personajes, como Manco Inca, Túpac Amaru, Atahualpa y don Juan Chelemín, quienes se sublevaron ante la conquista española de la espada y la cruz, encarnada en personajes incluidos en la obra, como Francisco Pizarro y el sacerdote Valverde.
Con el tiempo, muchos de los temas que forman parte de la obra se transformaron en hitos de su carrera, como "Encuentro en Cajamarca" o "Taki Ongoy 2". Otros son pequeños faros luminosos sobre la historia como "Muerte de Atahualpa" o "Tierra sin memoria". Al final, la pregunta de Taki Ongoy vuelve a interrogar directamente a los espectadores: "¿Qué hubiéramos sido si hubiéramos podido ser en toda nuestra plenitud?".

