
Palitos argentinos en Gales
Javier Weyler cuenta cómo llegó a la batería del grupo
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Es cierto, hay un argentino en cada rincón del planeta y basta que cualquier mortal nacido en estas tierras se distinga en lo suyo para que inflemos el pecho con orgullo. Estamos acostumbrados a los logros deportivos, a ciertos descubrimientos de la ciencia inspirados en un investigador de las pampas, incluso a ubicar a nuestros artistas a la vanguardia de las nuevas tendencias. Pero un músico de rock argentino tocando en una banda inglesa no es algo que deba pasarse por alto.
De Javier Weyler se trata, un joven baterista prácticamente desconocido en el ambiente local, que viajó a Londres con el fin de estudiar, durante un año, ingeniería de sonido y se quedó allí a cargo de la batería de Stereophonics, una banda de culto que se inició en los días que aún gobernaba la cool britannia y que ya lleva editados cinco discos. De visita en Buenos Aires, Javier se toma con calma el verano y aprovecha su estada para contarnos su historia.
"Soy porteño por casualidad -confiesa el baterista-. Mi mamá y mi papá vivían en Rosario y viajaron a Buenos Aires para que yo naciera en el sanatorio Anchorena, tal como lo habían hecho con mi hermano. Pero cuando yo tenía dos años, a fines de los 70, emigramos a Venezuela. Viví siempre allá, pero a la Argentina la empecé a conocer gracias a los viajes. Venía dos o tres veces por año. Mi viejo nos traía a mi hermano y a mí y nos dejaba en lo de mis abuelos. Pasé mucho tiempo en Mar del Plata, en Carlos Casares, en Lomas de Zamora y en Turdera, así que mi infancia fue un híbrido, con una típica formación de familia argentina, pero lejos del país."
El último álbum de Stereophonics se llama "Language. Sex. Violence. Other?" y es el primero que Javier graba como miembro estable de la banda liderada por dos Jones: Kelly, voz y guitarra, y Richard, bajo. Stuart Cable era el baterista del trío hasta unos meses antes de que la banda formada en Gales entrara a estudios a grabar su cuarto disco, "You Gotta Go There To Come Back". Pero vayamos por partes.
Del beat a la electrónica
En Venezuela, Javier empezó a tocar la batería para acompañar a su hermano, que ya se había iniciado en el arte de la guitarra eléctrica. Pero el instrumento viajó desde la Argentina. "En los años 60 mi papá tuvo un grupo de música beat con un pequeño repertorio original. Nunca tocó profesionalmente y cuando empezó la facultad la banda pasó a un segundo plano. Su baterista me regaló el instrumento que ni siquiera estaba completo, pero me alcanzaba para empezar."
Con el tiempo, Javier Weyler militaría en Claroscuro, una banda de rock independiente, algo alejada de la industria discográfica venezolana. "Fueron nueve años en los que grabamos un par de discos, hicimos lo que se nos dio la gana y hasta fuimos considerados de culto por nuestros seguidores. Pero para la época en la que sacamos el segundo disco yo ya había empezado a hacer una música más electrónica y decidí ir a Londres a estudiar ingeniería de sonido. Pensaba quedarme un año y volver a Venezuela para capitalizar esa experiencia, pero empecé a trabajar en un estudio de grabación y a insertarme lentamente en el ambiente."
De Duran Duran a los Rolling Stones, Javier empezó a vivir el rock desde adentro, a conocer a sus protagonistas y a lidiar con ellos. "En uno de los estudios trabajé como ingeniero asistente de Stereophonics. Ellos estaban grabando su cuarto disco y nos hicimos amigos enseguida. Me mantuve en contacto con ellos durante la gira de ese álbum y cuando volvieron al estudio para grabar los demos del quinto disco, terminé tocando la batería en 15 temas. Stuart ya se había ido de la banda y Kelly y Richard llamaron a Steve Corman, ex batero de Black Crowes. Iba a hacer cuatro shows con ellos y terminaron siendo más de 100, pero después de eso volvieron al estudio y me propusieron grabar las baterías de todos los temas. Traté de registrar el mejor disco posible y de no ilusionarme con el futuro, pero un día la manager fue al estudio para terminar de delinear la gira del próximo año y ahí me propusieron el puesto."
La vuelta al mundo
Para alguien que sólo conocía Venezuela, algunas ciudades argentinas y recién empezaba a habituarse al ritmo londinense, pasar a recorrer dos veces Europa en menos de un año era algo que ni siquiera estaba en sus sueños. "Cumplí el sueño del pibe, hice más de 90 shows por todo el continente, por Asia y Oceanía y en febrero encaramos el último tramo del tour europeo. Tocamos en ciudades donde aún no estuvimos, como Roma, Florencia, Lille y Tolouse, como número de apertura de Oasis."
Precisamente ahí estuvo parte del secreto de la visita de Javier a Buenos Aires: ver qué posibilidades había de que Stereophonics se sume al festival que la banda de los hermanos Gallagher y Santana lideran a partir de hoy, en el Campo Argentino de Polo. Aunque las tratativas no tuvieron los frutos esperados, Weyler no pierde las esperanzas. "Los chicos quieren venir no sólo porque yo les hablo de la Argentina, sino porque muchas bandas les comentaron que acá hay un público increíble. Además, les prometí que les iba a preparar un asado."





