Para el productor del show de McCartney, el "sonido estaba bien, pero no era fuerte"

Paul McCartney volvió a presentarse en Buenos Aires y el sonido fue uno de los "protagonistas silenciosos"
Paul McCartney volvió a presentarse en Buenos Aires y el sonido fue uno de los "protagonistas silenciosos" Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
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24 de marzo de 2019  • 19:31

El sonido vuelve e ser protagonista en un show porteño. Anoche, Paul McCartney ofreció un concierto muy emotivo en el Campo Argentino de Polo, pero una parte importante de su público (55.000 personas) mostró su descontento por el bajo sonido. Quienes estaban en el campo trasero y en los sectores más alejados de las plateas laterales expresaron su descontento durante la presentación y luego lo reafirmaron en redes sociales.

Dos semanas atrás, la Agencia de Protección Ambiental (APRA) clausuró preventivamente el Campo Argentino de Polo para la realización de shows masivos. La medida se tomó tras la presentación del DJ argentino Hernán Cattáneo, quien realizó un set de seis horas en el lugar. ¿El motivo? Haber excedido el límite de decibeles.

En diálogo con LA NACION, Fernando Moya, titular de Ozono Producciones y máximo responsable de esta nueva visita de Paul McCartney a la Argentina, señaló que el sonido cumplió con los requisitos de la normativa vigente. "La normativa te obliga a un máximo de 95 decibeles y a partir de ahí uno mantiene ese sonido. Está por debajo de los 105, 110 que usa habitualmente una banda de rock fuerte".

Durante la prueba de sonido previa al show, autoridades municipales se encargaron de verificar la potencia del sonido. "Ellos midieron y nosotros clavamos en donde nos dijeron. Había torres demoradas (que propagan el sonido al resto del estadio, más allá del campo delantero) y estaban prendidas. Yo el show lo escuché en el fondo y el sonido estaba bien, pero no era un sonido fuerte. Quizás en los laterales estaba más bajo, hacia el fondo de la platea. Pero es el sonido permitido, porque si te pasás te multan. Puede haber un pico de 110, pero la mayor parte del tiempo no debe exceder los 95 decibeles", comenta Moya.

En los últimos años, el productor prefirió programar grandes conciertos en el Estadio Único de La Plata. La medida fue imitada por otros colegas y los motivos fueron varios. Por un lado, el sonido, pero por el otro, no tener que lidiar con barrabravas (como sucede en los estadios de fútbol porteño) y con trapitos. "Esta vez, por la crisis económica, optamos por hacer un solo show y elegimos Buenos Aires porque es la ciudad con mayor poder adquisitivo".

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