
Pequeños coreutas del Colón, a capella
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Ciclo Clásica y Contemporánea. Actuación del Coro de Niños del Teatro Colón, dirigido por Valdo Sciammarella. Repertorio: del Cancionero de Upsala; Coros Sacros, de Johannes Brahms; canciones de Julián Aguirre, Carlos Guastavino, Ariel Ramírez y el propio Sciammarella. Salón Dorado de la Casa de la Cultura. Organiza la Dirección de Música de la Ciudad.
Nuestra opinión: bueno
Esta vez son ellos los protagonistas: los veinticuatro niños cantores del Teatro Colón. Aquí no les toca aparecer, casi escondidos entre divas, variados personajes y voces masculinas, en alguna escena de las tantas óperas, o en aquellos conciertos sinfónico-corales en los que necesariamente deben cantar como uno de sus cuerpos estables. Han venido a entregarnos música a capella, que no suele despertar ni la curiosidad del gran público, ni el interés del comentario.
Un simpático Valdo Sciammarella guía sus voces blancas. Y oficia también de presentador para el público que ocupa algunas sillas del espléndido Salón Dorado de la Casa de la Cultura. Explica el estilo y espíritu de las obras, y hace partícipes de sus comentarios a los pequeños coreutas.
El maestro Sciammarella, quien desde hace diez años se desempeña, por tercera vez, como director de este coro de niños de nuestro primer coliseo (con lo que ha sumado ya treinta y cuatro temporadas), ha elegido para este feliz reencuentro, un repertorio suficientemente amplio, como para abarcar desde las obras renacentistas españolas del Cancionero de Upsala, hasta Johannes Brahms, Zoltán Kodály y compositores argentinos.
Dos circunstancias destaca el director en esta ocasión: el apoyo y estímulo que reciben estos chicos, por parte de sus padres, para dedicarse al canto grupal, y la autorización que le han otorgado las autoridades del Teatro Colón para que sus pequeños cantores, consagrados por reglamento a la ópera y a los conciertos sinfónico-corales, puedan ofrecer fuera de tal ámbito natural un repertorio a capella. Esto último, que suena a graciosa concesión, al excepcional permiso o licencia del teatro (cuando en realidad estas experiencias de cantar sin acompañamiento orquestal no hacen sino enriquecer sus vivencias musicales y ensanchar su horizonte estético y artístico), es para nosotros, oyentes atentos, una decisión necesaria y un regalo oportuno.
Entusiasmo vital
Con buenas voces y apetecible afinación, el Coro de Niños del Teatro Colón asume con entusiasmo vital la polifonía del Renacimiento. Sciammarella sabe domeñar el impulso que él mismo demanda de sus gargantas, para recalar en pertinentes matices. Es quizá en los Coros Sacros de Johannes Brahms y en el devoto Ave María de Zoltán Kodály, cuando los niños alcanzan la más apetecible calidez sonora de la homofonía y la flexibilidad que demanda el arte imitativo.
La atinada inclusión de canciones de músicos argentinos, entre ellos Julián Aguirre, Carlos Guastavino y el rescatado Ariel Ramírez de una Vidalita, incorpora nuevos colores tímbricos y cercanías espirituales a este encuentro. A ello se suma el propio aporte de Sciammarella compositor, que incluye su simpático y diáfano (armónicamente hablando) Retablillo de Navidad sobre temas populares españoles, tributo a las regiones de Asturias, Murcia, Aragón y Castilla.
Habrá que felicitar a los organizadores de este ciclo Clásica y Contemporánea, alentado por la pianista Lilia Noguera desde la dirección de Música de la Ciudad. Estos niños lo han merecido.

