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Un viaje sonoro por Bamako, con Amadou, Mariam y Manu Chao
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Dimanche a Bamako
Amadou & Mariam
M´Bife, M´Bife Balafon, Coulibaly, La Réalité, Sénégal Fast Food, Artistiya, La Fête au Village, Camions Sauvages, Beaux Dimanches, La Paix, Djanfa, Taxi Bamako, Politic Amagni, Gnidjougouya, M´Bifé Blues (Warner).
Francia suele ser una de las plataformas de lanzamiento para los mejores números de la llamada "world music". Por eso, las 100 mil copias vendidas del disco "Dimanche a Bamako" transformaron rápidamente al dúo africano Amadou & Mariam en las nuevas estrellas del circuito. El cuento con final feliz comenzó cuando la pareja se conoció hace 25 años en un Instituto para Ciegos en Mali, empezaron a compartir la vida y la música y, luego de una carrera ascendente en su país, terminaron instalándose en París. Cuando Manu Chao los escuchó en 2003 y se encandiló con ese sonido espiritual que mezclaba el soul, el jazz, el funk y los ritmos tradicionales de la cultura tribal mandinga.
El artista franco-español quedó tan fascinado con los cuatro discos del grupo y la historia de amor de Amadou y Mariam que decidió producirles artísticamente su nuevo material, "Dimanche a Bamako". El resultado es un viaje sonoro por la región de Bamako (la capital de Mali), Senegal y Costa de Marfil, con Amadou, Mariam y Manu Chao como compañeros de ruta y creadores de una especie de afro beat clandestino.
Además de producir al dúo de Mali, el ex Mano Negra compuso especialmente varias canciones en tándem con los africanos, puso guitarras, voces y hasta sus clásicos samplers de contestadores telefónicos, registros urbanos y otros efectos tercermundistas de sus programaciones, en varios tracks del disco.
En la ruta otra vez
La grabación es la reaparición no- oficial en estudio de Manu Chao, luego de otra experiencia colectiva junto al dibujante francés Wozniak, pero es sobre todo el descubrimiento para los oídos occidentales de Amadou & Mariam, una gema oculta dentro de una enorme diversidad de ritmos que existen en la región del oeste africano: zona de artistas de proyección en el nivel internacional como Ali Farka Tourè, Toumani Diabate, Ismael Lo, Youssou N´ Dour y Salif Keita.
En el disco, Amadou & Mariam recrean la banda de sonido de su región y cada tema es como un pequeño fotograma de la convulsionada historia social y política del continente africano. Cada canción va contando esa película de Bamako, así aparece la exquisita y melancólica "M Bifé", el sentimiento actual de "La realité", las nuevas costumbres "Sénégal Fast Food" (un tema que podría haber sido corte de "Clandestino" de Manu Chao), la migración interna y externa en la contagiosa "Camions sauvage", y el contundente espíritu tribal que sobrevuela el clima sonoro de todo el disco en "Djanfa (la traison)", en el que aparecen sonidos árabes.
El ecléctico concepto del dúo tiene que ver con la historia de sus integrantes. Amadou Bagayoko, guitarrista, cantante e integrante de Les Amabassodurs de Hotel, absorbió la apertura cultural de grupos legendarios como la Rail Band, con Salif Keita a la cabeza, que terminó influyendo en la música africana con sonidos como el funk, el blues, la chanson francesa, los ritmos cubanos y la convulsión de ideas políticas del Mali de los setenta, que gestó líderes ideológicos y espirituales como el músico Fela Kuti. Mariam Doumbia, por su parte, nació con un registro natural para transmitir la mística y energía de la música de los griots, las canciones de los trovadores anónimos y la herencia de maestros como Ali Farka Touré.
Esos condimentos regionales, como la utilización de la kora o del djembé, sumados al concepto eléctrico y viajero de Manu Chao, en el que se mezclan los samplers y los ritmos, cocinan un sabroso cóctel y las canciones son las que terminan ganando el protagonismo del disco.
Es verdad que hay momentos donde se nota más la presencia de Manu Chao en sus reconocibles efectos y estribillos que contribuyen a enriquecer la fórmula sónica de Amadou & Mariam, que se refugian en la canción pop y en el sonido de los metales, que reflejan la urbanidad desordenada de Bamako y la nocturnidad beat de Africa.
"Dimanche a Bamako" vuelve a cuestionar los límites geográficos y logra un atractivo cruce de sonidos donde el folklore tradicional y los sonidos contemporáneos de Africa dialogan naturalmente con el concepto tercermundista de la música de Manu.
Por la carretera de Bamako el dúo se interna en un viaje con Manu como copiloto y trazan un mapa desordenadamente atractivo por las sensaciones de la región, el destino de los migrantes africanos, el intercambio con otras culturas y el sentimiento de un viajero sin rumbo. Entre tanta "clandestinidad", el disco es un pasaporte libre a Bamako.





