
¿Quién soporta semejante herencia?
Franz Liszt (1811-1886) fue uno de los más grandes genios del siglo XIX, pero también uno de los hombres más sacrificados por las contradicciones de su propia época. Dos mujeres se le cruzaron en la vida, lo sedujeron e intentaron torcer su destino. La condesa Marie d’Agoult, por celos, por rencor, después de haberle dado tres hijos, dos mujeres y un varón. Una de ellas se llamaba Cosima y entró en la historia. La segunda amante de Liszt, la condesa Wittgenstein, por exceso de amor y de autoritarismo. Fuera de Francia, donde gozó del fuerte apoyo de Saint-Saêns, una cruzada antilisztiana organizada en Austria por Brahms, por instigación de Clara Schumann, lo hizo asegurar en una carta: "Todo el mundo está en contra de mí. Los católicos por un motivo, los protestantes por otro, los italianos por razones políticas. Para Bayreuth –se quejó– no soy un compositor, sino un agente publicitario. A los alemanes les repugna mi música por francesa y los franceses me llaman alemán. Para los austríacos yo sólo hago música gitana, para los húngaros hago música extranjera. Y los judíos me detestan, a mí y a mi música, sin razón alguna".
Su yerno, Richard Wagner, era apenas dos años menor que él (1813-1883) y la relación fue variable, pero a menudo difícil. Tras separarse de su primera mujer, Minna Planner, Wagner y Cosima Liszt, casada con el director de orquesta Hans von Bulow, unieron sus vidas en Lucerna, en 1870, tras haber traído tres hijos al mundo: Isolda (pese a la negativa de Cosima de que fuera hija de Wagner), Eva y Sigfrido, portadores entonces de la sangre de dos superprodigios, Liszt y Wagner.
Sigfrido Wagner vivió entre 1869 y 1930. Estudió arquitectura y música, fue compositor, director de orquesta y régisseur. Desde 1894 fue ayudante de director en Bayreuth y en 1909 asumió la dirección general del Festival. Esta tarea pasó luego, tras su muerte, a manos de su mujer, Winifred Williams, de fuerte vinculación con Hitler. Del matrimonio nacieron dos hijos, Wieland y Wolfgang, quienes se hicieron cargo de Bayreuth cuando su reapertura, tras la Segunda Guerra, y con ello, a partir de 1951, asumieron la renovación de las puestas, particularmente en busca de una esencialidad representativa que eliminara toda referencia figurativa, sirviéndose sobre todo de elementos abstractos y sintéticos.
De Wolfgang nace Katharina, actual codirectora (con su hermana Eva Wagner-Pasquier) del Festival de Bayreuth, responsable ya de las puestas de El holandés errante (en Wurzburg), Lohengrin (en Budapest), Rienzi (en Bremen) y esos Maestros cantores en las temporadas 2007 a 2009 en Bayreuth, entre cabarets, cabezudos (la réplica de su bisabuelo) y supercastings televisivos, parodia kitsch que hizo tronar de furia al público, pero que podría ser el nuevo rostro de Bayreuth. ¿Y el del Colón en el próximo mes?...






