Recuerdos de un concertino de lujo
Nacionalizado argentino, integró la Filarmónica de Berlín durante 30 años
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BERLIN.- Durante tres décadas (veintiséis años de la famosa era Karajan y cuatro de la época de Abbado), fue el concertino de una de las mejores orquestas del mundo: la Filarmónica de Berlín. Su familia, judía de origen ruso, proveniente de Kiev y asentada en Berlín a principios de siglo XX, emigró a la Argentina a mediados de los años 30, como víctima de las persecuciones alemanas. Era un niño para ese entonces, relata Spierer. "Yo había nacido en Berlín en 1928 y no sabía nada del peligro. Llegamos a la acogedora Argentina y en Buenos Aires recibí toda mi formación: desde la primaria hasta terminar la Facultad de Ciencias Económicas. Musicalmente me formé como violinista hasta los años 50 con el maestro Ljerko Spiller, al que me unen una profunda amistad y el agradecimiento. El fue mi maestro y mentor."
En 1963, este argentino que afirma "no tener ningún otro pasaporte ni ciudadanía más que la argentina, en agradecimiento a su país", ingresó, siendo el primer músico latinoamericano de la historia de la institución, como concertino en la Filarmónica de Berlín y permaneció en ese prestigioso cargo hasta su jubilación, en 1993. Desde la capital alemana, León Spierer recuerda en esta charla con LA NACION a uno de los más grandes directores de orquesta de todos los tiempos.
-¿Cómo lo recuerda a Karajan?
-Como una personalidad musical excepcional. Trabajador incansable, con un excepcional sentido para conseguir el máximo de sus músicos. Como todos, tuvo sus puntos fuertes y sus limitaciones en ciertos estilos. Su Bach, Haydn y Mozart no llegaban al nivel de genialidad de su Verdi, Brückner, Mahler, Brahms, los franceses y algunas sinfonías de Beethoven? Todo lo que hacía tenía el sello inconfundible de su personalidad. Y sus conciertos eran un placer, pues confiaba a tal punto en su orquesta que se dedicaba no a dirigirla, sino a inspirarla.
-¿Qué diferencia hay entre dirigir e inspirar?
-Para mí, la función de un director es convencer a sus músicos de su visión para interpretar una obra y de cómo producir el sonido que imagina. Lo principal es contar con una fuerte personalidad, porque la dirección implica liderazgo y porque hay aspectos de la música que no se consiguen con ensayos. A pesar de que durante los ensayos lo determinaba todo, lo maravilloso que sucedía con Karajan era que cuando durante la función sentía que su orquesta estaba inspirada la dejaba tocar. A diferencia de otros directores que están continuamente reteniendo el control.
-Se ha comparado el estilo de Karajan con el de su sucesor, Claudio Abbado, al decir que el primero prestaba más atención a los efectos de la línea, mientras que el segundo profundizaba en el detalle. ¿Coincide con esa apreciación?
-Suelen comparar las interpretaciones de Karajan con una pantalla panorámica, y las de Abbado, sumamente analítico, con la de una orquesta de cámara grande.
-¿Cómo ve la actualidad con Simon Rattle?
-Mucho más espontáneo que Abbado, Rattle tiene a su disposición una orquesta muy joven, y ese entusiasmo juvenil es positivo y contagioso. Sus conciertos son siempre una especie de aventura.
-¿Ha cambiado el sonido de la orquesta?
-Sí. Es distinto, pero no radicalmente. Hay que pensar que es la orquesta que durante muchos años formó Furtwangler y que esa tradición está en los músicos, en una determinada forma de tocar y producir el A tapa: No Si Tipo acceso: Común Libre Registrado Suscripto Externa: No Si Links: Guardar Aprobar Eliminar sonido. Es un misterio difícil de describir con palabras.
-¿Cuál es la diferencia entre un director excelente y uno genial?
-¡Dónde está el límite! Creo que en la personalidad y en la capacidad de transmitir emociones. ¡Karajan era genial! Su enorme fuerza interpretativa hacía que en muchos conciertos tocáramos al borde de las lágrimas. Provocaba una sensación conmovedora cuando se paraba frente a la orquesta. Siendo concertino de la Filarmónica de Berlín, he tocado con muchos directores ilustres? y le puedo asegurar que eso sucede con muy pocos.
Seminarios y algo más
Además de continuar con su actividad de solista (sus últimas presentaciones en la Argentina fueron con la Sinfónica Nacional en 1999 y con la OFBA en 2001), León Spierer desarrolla una intensa labor docente como maestro de violín u ofreciendo cursos específicos para solos de concertinos y dictando seminarios para orquestas sinfónicas y de cámara tanto en Europa como en los Estados Unidos y Japón. "Desde esta actividad busco transmitir mi experiencia orquestal, sobre todo en lo referido a interpretación y calidad de sonido, guiando a la orquesta desde el atril de concertino", explica el músico. "Me sentí emocionado en la reunión que organizó la embajada argentina cuando el presidente Kirchner visitó Berlín, y se me ocurrió ponerme a disposición de mi país, de esta manera que considero útil: transmitiendo mi experiencia a los jóvenes."



