
Richard Ashcroft: "La música popular es la gran forma de arte"
El ex líder de The Verve llega por primera vez al país para actuar como solista en el Personal Fest, que se realizará hoy y mañana
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Dos puntos clave en la obra de Richard Ashcroft dan un pantallazo de su personalidad ambiciosa y cínica al mismo tiempo. Primero, "Bittersweet Symphony", el megahit que llevó a The Verve (la banda que lideró en los 90 y durante un breve retorno ya en el tercer milenio) a la alta rotación cuyo título esconde lo ampuloso de las grandes formas (sinfonía) y los vaivenes de la vida del hombre común (agridulce). Segundo, su primer disco solista, de 2000, titulado Alone with Everybody (Solo con todos). En medio, y sobre todo después, el músico británico que se va a presentar este sábado en el Personal Fest supo correrse de los flashes para observar en perspectiva no sólo la escena musical actual, sino también las relaciones interpersonales en el mundo 2.0.

Tanto es así que del otro lado del teléfono ve su visita a la Argentina como "una reparación después de tantos años de ausencia". Es que The Verve probablemente sea la única gran banda de brit pop que nunca vino a la Argentina y, en consecuencia, la visita de Ashcroft no se centrará en las canciones de These People, su disco más reciente, sino que promete repasar temas de toda su carrera, incluida su ex banda.
-Venís a la Argentina por primera vez y en el marco de un festival, ¿cuánto pesa a la hora de armar el repertorio?
Influye mucho, voy a dar un solo show y pasé mucho tiempo sin venir. Sé que la gente allí tiene fuerte afinidad con mis canciones, tengo que tener en cuenta que nunca estuve ahí, armar el set pensando en eso. Va a ser emotivo e inspirador para todos, no sólo para el público. Quiero dar un mensaje fuerte y que ojalá podamos llegar a ese lugar de trascendencia. Imagino que será como tocar en Manchester, allí la gente se vuelve loca cada vez que toco. Y, por otro lado, compartir ese momento con gente con la que nunca estuve es un sentimiento extraño.
-Entre los clásicos y las expectativas del público, parece que tenés todo a favor. ¿Eso puede afectar tu performance?
-Sé que en la radio suenan mis canciones desde hace años; puedo tocar en Londres, en Japón? pero lo que me interesa es validar mis canciones ahí, arriba del escenario. Cuando estuve en México me di cuenta de que debía tocar en lugares donde nunca lo había hecho porque la gente me estaba esperando. Quiero ir a demostrar que la música no es sólo escapismo, que puede trascender. Son cosas que hoy la gente cree improbables, a mí me gusta pensar todo lo contrario.
-¿Girar como solista te simplifica la interacción con el público?
-Claro, porque ahora elijo trabajar con quienes entienden mi dinámica. Cuando tenés una carrera solista elegís gente que sepa crear y trabajar, no te sentís distinto de nadie de los involucrados. En una banda, las dinámicas se complican, la democracia allí puede resultar confusa y problemática. Hoy todos saben adónde quiero ir, sumado a que ya soy un hombre maduro y me siento limpio.
-¿En qué cambió desde lo creativo eso de sentirte limpio?
-Estoy más enfocado en general y busco que mi vida artística vaya en ese mismo sentido. Cuando te convertís en un personaje, te ponés a vos mismo en una situación difícil. Hoy tengo mi estudio, trabajo todos los días de mi vida, me siento creativo las 24 horas del día los siete días de la semana. Quiero hacer las cosas hoy, no esperar a nada. No pienso en figurar en la opinión pública, pasarme el día escribiendo hashtags ni declamando por las grandes causas, quiero crear cosas desde abajo y que después se conviertan en algo importante.
-¿Y cómo se logra dar ese mensaje desde un escenario? Puede sonar contradictorio.
-Creo en la necesidad de buscar lo que es real. Los shows en vivo tienen que ser un reflejo de vos y de la vida en el mundo moderno, si hacés otra cosa estás fallando, estás mintiendo y sos otra pieza más del engranaje. Hay una línea de gente que acepta su vida como es y otra línea de gente que no, que busca cosas más espirituales, más trascendentes, que buscan un sentido y luchan por el mundo que quieren para los próximos años. Siempre va a haber una batalla entre las dos fuerzas, yo no creo en la gente siguiendo a otra gente, creo en la inspiración individual, en buscar lo que te hace crecer, no ser un seguidor de otro. No creo en ese tipo de ideas, de que va a haber un ser humano perfecto que nos va a llevar a algún lado. Ni John Lennon ni Bob Dylan querían eso, querían inspirar antes que convertirse en líderes. Ser vos mismo. A mí me toca pensar qué puedo crear yo para que vos seas eso, sientas eso. La naturaleza de ser un gran músico es dar un show que inspire.
-Pero cuando estuviste en el centro de la escena con The Verve no debió ser tan fácil.
-Nunca quise ser un líder de tropas, yo no estoy por encima de nadie. Claro que quiero que vivan con esas canciones para siempre, que disfruten de mis canciones, pero que les sirvan. Siento responsabilidad con todos los seres humanos que se involucran en mi vida, pero nunca cultivé la exposición de mi vida privada, siempre manejé mis ritmos. Hoy vivimos en una realidad en la que se espera que todas las personas expongan cada centímetro de su cuerpo en busca de fama. Creo que dentro de unos años la privacidad va a ser el bien más preciado, nadie va a querer ser famoso en esos términos. Van a buscar que no se sepa nada de ellos, porque cuando perdiste tu privacidad, ya no volvés de ahí.
-¿Todavía creés en el poder de la canción para cambiar algo en las personas?
-Sí, una canción puede encapsular y articular sentimientos, puede completar a las personas. La música popular es la gran forma de arte en el mundo, ninguna otra describe y recolecta tantas emociones y con tanta calidad. Puede curar a una persona, liberar el espíritu, nunca subestimes el poder de una canción.
-Sin embargo, tus composiciones tienen también un costado oscuro. ¿Cómo es el balance entre curarte a través de una canción y también curar a otras personas?
-La canción tiene mucho de redentora. Para mí, cada día que te levantás es una nueva oportunidad. Es cierto que a veces te dejás influir por tus propias debilidades y eso te hace mal, pero también eso puede hacerte canalizar mejor las energías y llevar todo por el camino adecuado. Es un equilibrio entre reflejarte en el espejo y refractar cosas que le sirvan al mundo.
-¿Y el rock es hoy el mejor canal para eso?
-Creo que el rock tiene que crear estrellas que se involucren personalmente, entiendan la cultura actual y el panorama histórico. Yo no necesito hacer 15 canciones sobre mis autos y mis relojes porque no necesito validar lo que tengo. En ese sentido, el hip hop ha logrado cosas buenísimas. Hay muchos que creen que es puro "bling bling", pero es gente que le está diciendo las verdades en la cara al establishment con las herramientas del establishment. Es un "te voy a volar la cabeza en tu propia cancha". Siento que el rock debe nutrirse de otras cosas. Los Arctic Monkeys lo lograron, su aparición fue el último gran boom del rock británico.
Lo mejor de las dos jornadas
Mañana
A las 22. Andrés Calamaro en su versión rockera y eléctrica cerrará un sábado en el que también tocará Ashcroft (a las 20.40); Ja- mie Cullum (19.25), The Magic Numbers (18.25) y Richard Coleman (16.25)
Pasado mañana
No Te Va Gustar (22.05) será el plato fuerte del escenario principal que también tendrá a Cypress Hill (19.20), The Strypes (17.30) y los Brujos (16.20). En otro escenario estará The Kooks (20.35), Mystery Jets (18.20), Stone Giant (16.50) y Marilina Bertoldi (15.50), entre otros
En GEBA San Martín
Figueroa Alcorta 5575. Ambos días la apertura del festival será a las 13.30





