Rosana: "Soy cantautora"
La intérprete canaria dice que ese papel no está pasado de moda
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Sobre el escenario se hizo famosa por sus canciones. Durante las entrevistas, por su reticencia a hablar de su vida privada. "No soy recelosa de mi vida -apunta-. En absoluto. Tengo dos mitades. Una es el trabajo, hacer canciones. Cualquiera que escuche una canción mía sabe cómo soy. La otra es la que pertenece a mi familia y mis amigos, que no tienen por qué pagar el éxito de mis canciones", dice la compositora e intérprete canaria Rosana.
Hace algunos años una publicación española le preguntó cuál sería el título de una canción que hable de ella. "Alegre optimismo", respondió, y como es su costumbre no quiso aportar más que eso. Cinco años después, en Buenos Aires, durante una visita promocional del último CD que tituló con su nombre, la cantautora sigue pensando de mismo modo.
"Lo mantengo, sí. Creo que es la mejor manera o una forma de vida", dice con una abierta carcajada que no repara en formalidades. "Nací en un lugar donde la gente sonríe y canta por las calles. Es indiscutible que uno es de donde nace. Como forma de vida, es mejor pensar en las cosas buenas y olvidar las malas. Aunque eso también viene en la genética."
El éxito de sus canciones comenzó temprano, con "A fuego lento" y "El talismán", del disco "Lunas rotas". Entonces consiguió una masividad que se mantuvo en el álbum siguiente. Entre ambos vendió más de dos millones y medio de copias. Y por estos días está concentrada en difundir su flamante material. "El primer CD tenía la frescura y la soltura del debut. Todo el mundo pregunta quién eres. Hay un efecto sorpresa que nunca se vuelve a repetir. Pero yo intento sorprender a la gente y aportarle más cosas. En el segundo había un sonido más adulto e intimista, más producido. En éste apostamos a un disco analógico para que las protagonistas sean las historias que se cuentan. Volvemos a un sonido antiguo, de banda en directo y guitarras eléctricas y, además de los estilos que ya conocen de nosotros, como la ranchera o algo de bossa, ahora ofrecemos un poco de pop. Esa línea, que está en temas como "Cuentan" o "Si pongo corazón", es una que ya había tomado para componer, pero no para interpretar", señala.
La cantautora insiste en que no escribe desde lo autorreferencial, aunque la vehemencia con que interpreta temas como "Pa´ ti no estoy" parece fruto de experiencias propias. "No suele pasar eso -retruca-. Siempre digo que vivo mi vida y escribo la de todos."
-Pero al principio decías que quien escucha una de tus canciones sabe cómo sos.
-Sí, por supuesto. No soy Dios, pero hablo de El. Lo que va en las canciones es el alma de quien las escribe. Cuento la historia de otro a mi manera, pasa por mi filtro. "Pa´ ti no estoy" es una situación informal que viene del final de una historia. Pero yo apuesto por los principios, no por los finales.
-Sin embargo, hay otras letras que parecen cargar con cierta fatalidad.
-No. Siempre hay un final feliz, al menos una frase que te deja un "si no me quieres, no me mereces". En lo desgarrador que puede ser eso hay un bonito final. Este disco tiene canciones en las que en algún momento se encuentra la salida.
-¿Tiene que ver con que tus canciones y tu forma de interpretar siempre suenan agradables?
-Procuro no darle importancia a que tengo esa facilidad. Me gusta hacer canciones, las hago y vivo de eso. Y una canción no es nada si al menos una persona del público no te la roba. También creo que hay una dosis de suerte.
-Para el negocio de la música puede ser difícil ubicar el trabajo de los cantautores de hoy .
-Me considero cantautora; una persona que canta lo que compone. Está claro dónde ubicar a Elton John, Tracy Chapman, Suzanne Vega, Sting o Phil Collins. Lo que no está claro es dónde ubicar a quienes se denomina "cantautores". Afortunadamente empieza a perderse la imagen del que canta sus canciones con la guitarra, que es capaz de aburrir, y que lleva un mensaje político o social. Te puedes quejar si lo deseas, pero no obligarte a hacerlo porque eres cantautor. Si pasado mañana tengo que quejarme, lo haría. Pero creo que es más fácil paralizar una guerra cantando que hablando de la guerra. Es más fácil decir cosas por las que merece la pena estar en el mundo, más que recrear lo que pasa. La música está pasando por un proceso de reconversión. La gente se está aferrando. Uno puede decir cosas allí que si las dice hablando pueden sonar cursis.
-¿Tu música tiene cosas cursis?
-¡Hombre! Hay muchas cosas que no diría; pero hay frases, no sólo mías, que cantadas tienen imágenes de fuerte dimensión. A lo mejor es que nunca aprendimos a decirlas. No me imagino diciendo por teléfono: "Me quedé viendo el vuelo de una lágrima al viento" ( larga otra de sus carcajadas ). Pero cantado y con el paisaje de la música, eso tiene un significado especial.





