
Samba y encantamiento
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Presentación del Chelo Samba Trio , con Jaques Morelenbaum en chelo, Lula Galvao en guitarra y Rafael Barata en batería. Próximas funciones: hoy y mañana, a las 21.30, en Notorious, Callao 966.
Nuestra opinión: excelente
Un ánimo especial flotaba anteanoche en Notorious con la presentación de Jaques Morelenbaum y su Chelo Samba Trio, un combo cuya propuesta es, básicamente, desarrollar una retrospectiva sobre el samba. Un trío intimista -chelo-guitarra-batería- en un ambiente atento dio por resultado una impecable demostración del espíritu musical brasileño, además del swing y el buen gusto.
Un respetuoso silencio se produjo cuando los músicos se colocaron en el escenario y comenzaron poco a poco a desgranar "Samba de una nota so", un tema que fue algo así como carreteo por la pista de ese género. El chelo de Morelenbaum tuvo algo mágico en su sonido, una suerte de hipnótico fraseo tan parecido al canto que no dejó de sorprender a la audiencia.
En "A madame no le gusta el samba" el músico logra reflejar las inflexiones de la voz, como por ejemplo resignación, desdicha, dos emociones notablemente nítidas en su fraseo. A estas alturas, el grupo ya sonaba con una dinámica prolija, con suave contrapunto que partía desde los tambores de Barata.
El samba tiene un espíritu melancólico en sus letras. Aunque su música suena animosa, su lírica trasunta sentimientos de pérdida, de aflicción, todo esto en medio de un andar rítmico marcadamente contagioso. Morelenbaum, en "Corazón vagabundo", logró transmitir una forma de tristeza palpable, como si a ese corazón vagabundo le faltasen sueños o porvenir. Tocada algo más lenta que la original de Caetano Veloso, el chelista trabajó sobre diferentes ideas el motivo principal, distintos caminos que lo condujeron a un clima íntimo, casi secreto.
En cuanto al guitarrista Galvao, desarrolló sus solos de manera abierta y lució más suelto que en las dos anteriores presentaciones de este trío en Buenos Aires. En algunos momentos, sus punteos tuvieron un tono casi jazzístico que complementó el trabajo estilístico de Morelenbaum.
"Retrato em branco e preto", de Chico y Jobim, es una pieza definitivamente trágica y de la que Morelenbaum extrajo ese sentimiento en estado puro. Mientras guitarra y batería acercaban el tempo, el chelista avanzó con un fraseo algo detrás del acento rítmico y creó con esa distancia una suerte de lamento musical. Casi al final del tema, ese lamento fue tomando el tono de súplica y así despidió esta canción.
En la segunda parte del show, las piezas mostraron una mayor variedad emocional, pues temas de João Donato y Carlos Lyra crearon un clima menos intenso y más sambista. Salvo en una composición del propio Morelenbaum, que tuvo mucho de síntesis, pues el tema -plagado de aires familiares- repasó la historia del samba y sus diferentes etapas. Otro gran momento fue hacia el final del show, cuando el trío se despachó con "Salvador", de Gismonti, un tema en el que Morelenbaum mostró su virtuosismo. Hasta ese momento, el músico había recreado voces desde su instrumento, pero en este tema desarrolló una suerte de lectura propia sobre la composición y una sonoridad de vívidas resonancias. Un final que dejó al público en un estado de encantamiento hasta que, repuesto, logró pedir un bis, con el que fue complacido.
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