
Silvia Pérez Cruz: la más rockera de las copleras
La artista catalana, una de las grandes revelaciones de la música de Iberoamérica, se presenta con su trío pasado mañana en el ND Teatro
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Cuando Silvia Pérez Cruz está sobre el escenario puede ser la calma y la tormenta, puede ser la abuela cantando sus nanas o la más punk y salvaje de las flamencas. Cuando está cantando Silvia no mide las consecuencias de sus actos y eso le da una fuerza sobrenatural cuando interpreta una canción propia de su último disco, Domus (2016); cuando hace una versión salvaje de "Carabelas de la nada" (Fito Páez) junto al guitarrista eléctrico Raúl Fernández en el disco Granada (2014), o cuando encara el filin cubano con el contrabajista Javier Colina en el álbum En la imaginación (2011).
A Silvia le gusta decir que es una cantante con las raíces bien hundidas en la tierra y con la mirada puesta en las estrellas. Su concierto con el guitarrista Raúl Fernández en el Primavera Sound, cuando presentaron el disco Granada, dejó a la audiencia de ese festival contemporáneo con la boca abierta y la mandíbula caída. "Después del disco Granada realmente me vi capaz de expresar esa declaración de intenciones de cantar muchos estilos a mi manera. Trato de explicar lo que siento yo con la música no sólo a nivel sonoro, sino sobre cómo me relaciono con ella. Son canciones que me emocionan o no. Me da igual que sean de otros estilos. No hay prejuicio ni entiendo de modas. Es una canción más animal, donde está la fragilidad y la fuerza. Ahí encontré un estilo. Me siento libre cantando", reflexiona.
El cruce entre el sonido noise de la guitarra eléctrica y su voz antigua fue como el perfecto cruce entre la Niña de los Peines y Radiohead. La prensa especializada lo confirmó como el mejor show de 2014. Su manager reconoce que es uno de los mejores conciertos que le vio en vivo, casi irrepetible. Ella dice que fue una etapa tan brillante como tormentosa y que acaba de terminar. Necesitaba otro aire. "Con Raúl Fernández se creó un sonido conjunto en las versiones y reivindicamos el arte creativo de la interpretación. Trabajamos mucho a pesar de tener gustos diferentes a priori y luego en el directo había un sonido muy desbocado. Nos gustaba el vértigo. Pero también necesitaba descansar." Empezó a girar sola con su guitarra y con un quinteto de cuerdas.
A Buenos Aires regresa con un trío al ND Teatro, donde tocará pasado mañana, casi una década después de su primera y única visita con el proyecto multicultural Inmigrasons, que cruzaba artistas de Barcelona y la Argentina. Desde entonces hizo un largo recorrido musical que talló su estilo, su forma personal de hacer canciones. "El primer concierto que hice fue a los 13 años. Yo llegué a Barcelona tocando con muchos grupos. Allí al entrar en la escuela de jazz, donde me licencié, empecé a improvisar y participar en grupos de estilos diferentes, del flamenco al jazz. A los 21 años, cuando surgió el proyecto Inmigrasons sentía un poco que esto era un trabajo profesional, en el que iba a hacer música con gente que no conocía. Hasta ese momento hacía proyectos con amigos, familia y parejas. Ahí me hice mayor de edad. Después, hasta los 27, estuve probando mil cosas en grupos de rock, folklore y flamenco, y sigo aprendiendo. Estuve buscando en todos los lenguajes una voz propia, mi vocabulario."
Ahora Silvia Pérez Cruz tiene 33 años, está comiendo unos huevos, unas medialunas de grasa y tomando un té. Llueve en Buenos Aires. Ella está calma. Dice que vive una vida tranquila con su hija de 8 años en las afueras de Barcelona. Le gusta tomarse tiempo para su música. Incluso está pensando en vivir un tiempo en Río de Janeiro. No sabe cuál será su destino. Le gusta esa sensación de vértigo que tiene la vida y el escenario. En directo es cuando fluye, se tira al abismo de la canción y se evapora entre las palabras para transformarse en un pensamiento, un sentimiento o una emoción. "Cuando subo al escenario sólo intento sentir, porque es cuando sale el animal. Es importante no controlar todo porque te hace sentir vivo. En la mejor de las ocasiones es cuando ni sientes el cuerpo y ya no eres. Cuando desapareces. Cuando cantas y no estás pensando en nada."
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