
Sin rótulos, silbando bajito
La cantante habla de su carrera y del CD que presentará hoy
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Hace tres años, la cantante Gabriela Torres publicó el disco Vení, que plasmaba su experimentación con la percusión y la milonga, con algunas canciones propias y con invitados especiales como Jorge Drexler y Vicentico. Antes de ese disco, había publicado varios más. Uno de ellos fue el notable Círculos de fuego, placa tanguera con músicas de Adrián Abonizio y de su padre, Hipólito Torres, y músicas de Lito Vitale y Lucho González.
Pero las vueltas de la industria discográfica hicieron que la compañía con la que tenía contrato se fusionara con otra y Gabriela decidiera emprender un camino independiente, probablemente más ligado a cómo ha hecho toda su carrera, de manera discreta, pero sin renunciar a sus objetivos.
Es así como ahora vuelve a la escena. Hoy, a la medianoche, en La Trastienda, Balcarce 460, lo hará con un nuevo CD, No tan distinta, que, como su título anuncia, no se diferencia mucho de sus trabajos anteriores. Puede sonar distinto, pero representa una manera de agrupar y resumir sus búsquedas, manifestadas a lo largo de su carrera.
"Siento que éste es una evolución de los anteriores. Por decantación, es un disco lógico", admite, al referirse a ese proceso y al resultado final. En algún momento su futuro habría podido quedar acotado al mundillo tanguero. Pero, aunque muchas veces se enamoró de ese repertorio, lo suyo no fue por un carril determinado.
"Ni siquiera con Flores profanas [un CD de tangos]. Porque siempre tuve un pie afuera. Nunca me sentí una tanguera, sino una cantante que eligió el tango como herramienta de expresión. Pero nunca circulé por ese circuito. Tomé como una religión el hecho de andar por afuera. Trato de no reprimirme. Hay influencias claras de la música que disfruto. Redescubro cosas. ¿En qué batea van a poner mis discos? ¡Qué sé yo! Artista castellano. Sinceramente, cuanto más metido estuviste en la industria [del disco], aunque no te hayan tocado las mieles del éxito, más lejos querés estar", dice esta cantante que suele trabajar con músicos del rock y recibe la influencia de la música rioplatense y de la del Brasil, para ponerla en un cancionero que es cada vez más propio.
"Me pasó algo muy concreto. Cuando me puse a tomar clases de guitarra para tocar los temas de Círculos de fuego, esa familiaridad que conseguí hizo que empezaran a surgir melodías como consecuencia natural. Ahí aparecieron las canciones. Para Vení hice cuatro."
Para éste, compuso el doble y completó el resto del CD con piezas como el clásico "Milonga sentimental" y otra de Juan Subirá y Pepe Céspedes, ambos de Bersuit Vergarabat .
"No tengo idea de cuánto durará. Mientras siga conforme con la pluma, ahí voy. No voy a comparar el peso poético de mis canciones. Voy silbando bajito."




