
Tan Biónica: "Somos bichos de la nueva generación"
Chano, Bambi, Diega y Seby vuelven al disco con Hola mundo, renuevan su sonido y sueñan con el despegue latinoamericano
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Algunas bandas renuevan su discografía cada dos o tres años, cada cuatro o cinco aquellas a las que la inspiración las visita de tanto en tanto. Con Tan Biónica la sensación es que siempre tienen algo nuevo para mostrar: una canción que antecede varios meses a su próximo disco, un tema surgido a partir del pedido de una tira televisiva o remixes que reversionan a sus hits y que se estrenan en las previas de sus shows. Para Chano, Bambi, Seby y Diega la distancia entre un álbum y otro se desvanece. Su cuarto disco de estudio, Hola mundo, se gestó al calor del tramo final de la gira de Destinología, su predecesor. Escrito on tour, en cuartos de hotel, en aviones y aeropuertos, es el signo de la inmediatez, la vorágine y la sensación de estar protagonizando una historia que hacía tiempo el pop argentino no componía. Empezó a pulirse apenas 48 después de cerrar el año en el Hipódromo de Palermo y en Showmatch. Eso sí, bien lejos del piberío biónico, en la lejana y soleada Los Angeles.
Como cada vez que realiza un movimiento, esta banda de cuatro amigos y dos hermanos acaba de hacer bastante ruido con su flamante lanzamiento. Primero citaron a la prensa en el Palacio Paz, edificio construido a principios del siglo pasado e inspirado en los châteaux franceses y luego convocaron a sus fans, conocidos como el "piberío biónico", a comprar su disco en el Musimundo de Belgrano y llevarse una firma de cada uno, una foto y un momento inolvidable.
Hace un tiempo que Tan Biónica reside en Unísono, el estudio que le perteneció a Gustavo Cerati y que fue construido a su imagen y semejanza. Hoy le pertenece a la familia Cerati y los hermanos Santiago y Gonzalo Moreno Charpentier (Chano y Bambi), Sebastián "Seby" Seoane y Diego "Diega" Lichtenstein son sus huéspedes respetuosos. Abajo está el estudio, arriba la oficina que habita el mánager de la banda, Guido Iannaccio y entre ambos una larga escalera decorada con esos gatitos de la buena suerte que se venden en las tiendas del barrio chino. Una tarde con ellos es una invitación a charlar de Hola mundo, del comienzo de su presentación el 13 de agosto en el Luna Park, de su tour nacional y latinoamericano, pero también de la relación de estos cuatro amigos que se convirtieron en músicos profesionales y que renuevan a diario los sueños y las expectativas.
–¿Cuál es la idea más fuerte detrás de Hola mundo? ¿El despegue definitivo en América latina?
Gonzalo "Bambi" Moreno Charpentier: –No es sólo el hecho de salir al mundo, sino que encierra la idea de renacimiento, la de un grupo que se renueva, que cambia de piel y quiere explorar otro camino. Es típico de los músicos decir que el nuevo disco es distinto y nosotros hacemos honor a ese concepto. Siempre tratamos de ir por algo diferente, no sabemos hacerlo de otra forma.
–El cierre del tour de Destinología y la composición y grabación de este disco fueron a la par. También volvieron a repetir la fórmula de sacar un single varios meses antes del álbum.
Bambi: –Trabajamos con mucha intensidad y lo resolvimos en menos de un año. El primer demo serio es de abril del año pasado y al disco lo terminamos en febrero, diez meses después. En ese lapso se nos fueron revelando las canciones. Lanzamos "Tus horas mágicas", que entró en Viudas e hijos del rock and roll. Pudo haber quedado afuera de Hola mundo pero para nosotros ya era una canción que pertenecía al nuevo material. En noviembre lanzamos "Hola mi vida" como primer sencillo y en diciembre viajamos a Los Ángeles a mezclarlo.
–¿Qué le dio Los Angeles al disco?
Santiago "Chano" Moreno Charpentier: –¡Glamour! Para que veas las diferencias que hubo en el viaje. Bambi y Diega son los productores del disco y viajaron para mezclarlo. Seby y yo no, estábamos para otra cosa... para hacer las compras. Un día Seby me pidió que lo acompañara a comprar un repuesto para el auto. Estábamos en Hollywood Hills y me pedía que lo acompañara al Warnes de allá. ¡De ningún modo!
Bambi: –De los 15 días que estuvimos, Diega y yo nos pasamos 13 en el estudio. Básicamente era la mezcla, cerrar el concepto del disco. Visitamos Santa Mónica, hicimos fotos juntos y con Diega volvimos el 31 de diciembre a las 10 de la noche. Chano y Seby volvieron unos días antes.
Chano: –Y como cuando recién empezábamos, convivimos los cuatro en una casa. Íbamos al súper, cocinábamos. Seby se engripó y me tuve que hacer cargo de las compras de Navidad.
Sebastián "Seby" Seoane: –¡Mentira! Hice las compras y caí después. Con Chano nos encargábamos de las compras diarias y los esperábamos a ellos que volvieran del estudio para comer.
Diego "Diega" Lichtenstein: –Lo mismo que cuando convivíamos en un PH, en Saavedra. Jugábamos a un videojuego para ver a quién le tocaba lavar los platos. Esto fue igual, pero en una casa en Hollywood.
Chano: –Era cuestión de divertirnos. El 24 de diciembre tuiteé una foto del atardecer y al minuto Jared Leto tuiteó una foto igual. ¡Me puse a buscarlo! Era muy cool estar ahí, rodeado de productores, actores, músicos. En un momento había que grabar un teclado y vino un pianista de Christina Aguilera.
Diega: –Entre Londres, Nueva York y Los Angeles sale el 90 por ciento de la música que escuchamos y la idea era llevar el disco a jugar en esa liga.
Bambi: –Veníamos de un año cargado de conciertos y en el medio también hacíamos el disco. Cerramos en el Hipódromo de Palermo, tocamos al otro día en el programa de Tinelli y desaparecimos por 15 días. A mí me sirve mucho ese reseteo, ayuda a bajar en todos los sentidos. Y Los Angeles le aportó mucho al acabado del disco, al bordado. Ni hablar de la calidad humana de la gente que trabajó, como Rafa Sardina (responsable de la mezcla). Ahí también grabamos, vía streaming, la participación de la Orquesta Filarmónica de Praga.
–Parecen adherir a la idea de la novedad permanente.
Diega: –Es que venimos de un envión, con todo funcionando y no necesitamos parar un año para componer. Quizás para el próximo disco necesitemos ir a las Bahamas a componer, no lo sé.
Bambi: – Creo que tuvimos la astucia de adaptarnos a los tiempos que corren. Si se está terminando el período de un disco, dejamos pasar un tiempito y hacemos puente con otro tema. Nos pasó en el anterior con "Ciudad mágica", que salió casi cinco meses antes de Destinología. Nos gusta mucho hacer lo que hacemos y no enroscarnos con la situación, porque a veces lo mejor arruina lo bueno. En este disco, musicalmente y en las letras, logramos encontrar una síntesis de lo que creemos que tiene que ser el sonido de Tan Biónica. Están las mejores melodías que pudimos hacer y las mejores letras que Chano pudo escribir. Es un disco muy pop.
—¿La apuesta por salir definitivamente a América latina los condicionó a la hora de componer y grabar el disco?
Chano: –No. Yo cada día creo menos en los hipotéticos trucos que hay para explotar en Latinoamérica. Creo que lo que hace que un grupo se vuelva grande es su actitud. Y esto corre tanto para dentro como fuera del país. ¿Por qué a nosotros nos va bien y a un tipo que estudió seis horas por día música en el conservatorio durante varios años quizás no le va tan bien? Tal vez porque se le hace difícil conectar con las emociones de la gente. La única fórmula que nos dio resultado para estar bien entre nosotros y tener resultados profesionales óptimos es la amistad y la actitud de ir siempre hacia adelante. Y a su vez fue tan grande el logro de ser profetas en nuestra tierra que en un momento pensamos, «si la pegamos en Latinoamérica va a ser algo extra». Pero ahora ya pasó eso, ahora realmente lo necesitamos. Yo quiero volver a vivir con ellos cosas como cuando tocamos en Alcorta y Pampa.
Diega: –Emprender un nuevo plan de conquista, de eso se trata.
–¿Se sienten una banda reflejo de este tiempo?
Chano: –Sí, nosotros somos bichos de esta generación, nos creamos con el copy & paste, no nos criamos en un garaje tocando todo el día.
Bambi: –Nos gustan todos los recursos, quizás es una característica de la música pop. No pensamos en función de guitarra, bajo, batería y voz, porque eso puede ser un poco limitante.
Chano: –Ves un diario por Internet, te conectás a Twitter, ves un programa de tele en el celular, entonces por qué te vas a seguir rigiendo por el concepto de tener un primer y segundo guitarrista. Nosotros tocamos iPad en tres temas, por ejemplo.
Bambi: –Lo que importa es lo que vos querés generar en el público. ¿no? ¿Cuando un DJ mete 90.000 personas no genera emoción? Si están todos cantando y bailando. Y también nos gusta Jack Withe, que elije un camino más analógico.
–Ustedes hicieron de "Seven Nation Army" un caballito de batalla de los shows del tour pasado. Como en su momento lo hizo U2 con "Bitter Sweet Symphony".
Chano: –Y al verlo en vivo a Jack White comprobamos que él también se aburre de tocar siempre algunas canciones, pero la gente las quiere escuchar. Será por eso que la hace a los pedos, desprolija y con una guitarra acústica. Debe ser una de las canciones más importantes de los últimos 30 años.
Bambi: –Sabe que no puede dejar de tocarla. Nosotros nos enojábamos cuando íbamos a ver a Attaque 77 a lugares como el Showcenter de Haedo y no tocaban "Hacelo por mí". Quizás era una actitud muy punk, pero nosotros la queríamos escuchar.
Chano: –Esto te lo digo con un miedo… porque una vez me malinterpretaron. Fui a ver a los Redondos y no tocaron "La bestia pop". Esa canción la escuché toda mi vida y quería escucharla ahí, en River. En definitiva fue la primera y única vez que los vi en vivo.
Ya pasaron 12 años de Wonderful noches, el EP que antecedió al primer álbum, Canciones del huracán. Ya pasó la etapa en la que Tan Biónica buscaba el guiño de los colegas, "la aprobación de los otros músicos", como dice Bambi. Hoy la combinación de experiencia, amistad, hermandad y éxito les da la seguridad necesaria para salir a comerse la cancha, para jugar definitivamente en las ligas mayores. "Hubo un momento en el que nos dimos cuenta que lo único que había que hacer era trabajar y hacer canciones –concluye Bambi–. Nosotros, en los últimos diez años, hicimos millones de cosas. Y nos divertimos con lo que hacemos porque sentimos que evolucionamos, en el sentido amplio de la palabra.
Con los pasaportes en mano
Juanes como invitado y un sonido que expande su horizonte
Sorpresivo, el álbum se inicia con una intro orquestal, interpretada a distancia por la Orquesta Filarmónica de Praga. Grabado en la capital checa y mezclado en Los Angeles bajo la presencia del dúo productor, Bambi y Diega, el primer track es una buena muestra de las posibilidades presupuestarias que se le abrieron al cuarteto a partir de sus hits, a partir de las ventas de tickets y discos. Esas posibilidades son acompañadas por un giro musical con el que buscan expander su horizonte a través de temas como "A.M.E.R.I.C.A.", con destino latinoamericano de discoteca; "Un poco perdido", con la participación de Juanes (otra clara intensión de viajar con el disco por el continente), incluso la balada "700 toneladas", típicamente TB, pero con un Chano intentando llevar su pulso melancólico hacia otros caminos. El songwriter vuelve aquí a retratar retazos de sus relaciones de pareja ("Llevo tus días de niebla, tus caras de piedra, tus tecitos chai"). ¿El arte de tapa e interior? Es la puerta para el concepto visual que los acompañará en gira: los cuatro elementos representados por cada uno de los músicos.



