
Tango, murga, candombe
Recital del pianista, cantante y compositor Juan Carlos Cáceres. Con Zelmar Garín (percusión), Omar Massa (bandoneón), Alberto Corbani (cajón y coros), Daniel Laham (bombo con platillo) y Javier Estrella (cajón). Invitados: Murga Los Quitapenas. Anteayer, en la sala Piazzolla del Centro Cultural Borges.
Nuestra opinión: Bueno
"Tango negro." Ese es el nombre que Juan Carlos Cáceres -músico argentino radicado en Francia- eligió para un proyecto que comenzó a desarrollar hace ya unos cuantos años y que remueve melodías, armonías y ritmos a partir del deseo de rastrear los orígenes negros del tango.
Vale como confirmación cada recital que da sobre un escenario y cada disco que graba (algo que hace con mucha frecuencia en la última década). Ultimamente publicó Toca tangó , Tango Negro Trío (tango que me hiciste mal...) , Sudacas , Tango clásico , Maquinal tango y Murga argentina .
La particularidad de este trabajo artístico es que surge de una investigación histórica; tal vez por eso sus shows tengan tanto de la música que él mismo crea como de aquellos elementos que funcionan como trazado didáctico de esas investigaciones.
Por eso es necesario separar (y quizás esto no siempre quede claro) ese rigor documental y la proyección musical que Cáceres hace desde su composición y desde su manera de tocar (esto también incluye a la notable actuación de sus músicos). Porque el pianista no se somete a ningún tipo de purismo. De hecho, por su manera de frasear, a veces pareciera que fuera un intérprete de boleros.
Entonces habrá que decir que toma elementos musicales para construir su propia forma. Tango, candombe, murga, milonga y letras que hablan de la música de los negros, de los tambores o del carnaval de manera muy recurrente. En este show fueron coloreadas por la danza de un grupo de bailarines de la murga Los Quitapenas.
El recorrido comienza con esa exposición didáctica de cómo se tocaba el tango en diferentes épocas y llega hasta uno de los últimos trabajos discográficos de Cáceres, centrado en el tango electrónico.
Se suele decir que quien mucho abarca, poco aprieta. La frase sirve para referirse a ese amplio espectro que termina en un tango electrónico poco logrado o que nada aporta de nuevo a lo ya conocido dentro de esta corriente sonora. Al menos ésa fue la impresión que dejó en los dos temas que, casi a modo de muestra, entregó al público ("Maquinal tango" y "La casita de mis viejos").
Otro fue el resultado al final de temas impulsados por la combustión que se genera con la mezcla del piano, el bandoneón y la nutrida percusión con parche de cuero, cajones, tambores, platillo y bombo de murga argentina. Y esto no es sólo una apreciación del cronista.
El veredicto también lo dio el público, con el volumen y la duración de los aplausos. Alcanzan un par de ejemplos: la versión de "La cumparsita" cuenta mucho acerca del estilo de Cáceres y "La retirada" (compuesta una noche luego de un concurso de murgas) parece la síntesis más refinada de esa mixtura. En este caso en particular se trata de tango y murga, perfectamente ensamblados.
Durante el recital de anteayer, Cáceres se quejó por problemas de sonido en los monitores del escenario. Sin embargo, en la platea se escuchó bien. A veces, su voz tuvo poca claridad, aunque eso no fue por problemas técnicos. Depende de cómo se coloca frente al micrófono y de su manera de cantar. El resto sonó muy ajustado. Porque ese ensamble que propone entre teclas, botoneras, fuelles, parches y baquetas es lo más notable y atractivo de la propuesta que impulsa este músico.






