Teresa Parodi: cantando nomás
Recital de la cantautora Teresa Parodi. Presentación del disco "Soy feliz". Con Raúl Miño (acordeón), Marcelo Predacino (guitarras), José Luis Colzani (batería), Lucas Homer (bajo), Mario Gusso (percusión), Claudia Mazzeo (coros), Sara Mamani (charango). Anteayer, en el Teatro ND/Ateneo. Próxima función: hoy, a las 21.
Nuestra opinión: muy bueno
Después de todo lo que se conoció sobre el último disco de Teresa Parodi, redundante hubiera sido cualquier comentario desde el escenario y con un repertorio de estreno que es lo suficientemente explícito. Tampoco era cuestión de contradecir el discurso de uno de los temas : "lo puedo decir/ cantando nomás".
Anteanoche, en el primero de tres recitales, Teresa sólo cantó. Comenzó con una selección de títulos que recorren parte del paisaje musical de su Corrientes natal. Con elegancia fue del chamamé a la canción litoraleña y de ahí al rasguido doble. Y sólo después de la primera decena de temas preguntó: "¿Vamos bien? ¿Gustó? Entonces seguimos".
Lo que siguió fue la lista del nuevo disco, en el mismo orden que aparece en el CD. Entonces, de la Parodi letrista se hizo evidente que lo que compuso para "Soy feliz" contiene varias canciones donde expresa sentimientos similares casi de la misma forma. Y que llevada por esa misma energía presentó "La canción es urgente" (tal vez la primera elección para un próximo disco). Es una que dice: "Es la hora del grito/ es la hora del pueblo (...) y que suene a victoria cuando rompa el silencio". Su simpleza es bienvenida. Pero sonará mejor lo que tome vuelo poético, aquello que sume belleza o sorpresa. No siempre se da.
Respecto de los ejemplos anteriores, muy distinto es el caso de "Que bla, bla, bla", junto a otros temas donde tomó un giro inesperado. Sorprendió sin estridencias con frases como "más vale locos que mal nacidos" (sólo por mencionar una de las que escucharon y seguirán escuchando aquellos que no se hacen los distraídos).
En la Parodi intérprete quedan resabios de dicción afectada y agresividad en el vibrato. Pero es cierto que desde la grabación de este último álbum ganó (o está recuperando) frescura en el fraseo y soltura para redondear las canciones.
Esto no es la apreciación de un cronista obsesionado con el virtuosismo vocal. Si una platea que bate palmas muy animadamente se detiene -de manera abrupta y casualmente sincronizada- cuando la cantante encara el primer verso puede ser señal de que el principal deseo es disfrutar de la nitidez de la palabra y los matices de la voz.
Y eso fue lo que sucedió, especialmente con temas como "San Cayetano" -que compuso junto a Peteco Carabajal- del que anteanoche se escuchó una versión hermoseada.
Hay que decir que la banda también adquirió mayor soltura respecto del disco. El "Elogio del musiquero", que Teresa le dedicó al acordeonista Raúl Miño "se volvió intenso", como bien dice una de las últimas frases de esta canción.
De ahí que el trabajo de la Parodi compositora fuera puesto en un plano más alto y, sin duda, embellecido.




