Tremor: el ovni musical que bajó a la Tierra hace diez años
En la sala de Caras y Caretas, el trío digital y folklórico celebra su historia
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Hace diez años aterrizaba un ovni musical en Buenos Aires tripulado por Leo Martinelli, un músico formado en la escuela de la música concreta; Camilo Carabajal, un bombisto integrante de la familia Carabajal, nacido en Berlín, y Gerardo Farez, un ex baterista que quería tocar climas con secuenciadores analógicos. Ese collage de texturas digitales que combinaban géneros de la electrónica como el glitch, el IDM y el ambient con sonidos de objetos cotidianos, samplers, ruidismo, charangos, tarkas, sintetizadores, loops, bombos y ritmos folklóricos, creó una nave musical mutante llamada Tremor.
“La realidad es que arrancamos en un contexto bastante hostil. Si bien siempre nos han tratado bárbaro, la realidad es que no teníamos escena contenedora. Armamos el trío y no sabíamos dónde tocar. ¿En una discoteca, en un festival de rock, en uno de folklore? En cambio, pasaron diez años y hay toda una situación completamente distinta. Hay fiestas dedicadas a esto, hay festivales del estilo y hay una apertura de la gente. Mirá lo que pasa con Nicola Cruz como fenómeno”, diagnóstica Leo Martinelli, que pasado mañana celebrará el décimo aniversario de la banda en Caras y Caretas,
En una década el panorama cambió, y ellos también. El power trío formado por Leo Martinelli, Gerardo Farez y Camilo Carabajal grabó tres discos –Landing, Viajante y Proa–; tuvieron hijos; y crearon una música contemporánea que no se parece a nada de lo conocido. “Llegamos a este momento después de vivir muchas cosas juntos. Lo que vive cada uno nos influencia. Eso nos hizo más amigos de lo que éramos”, cuenta Camilo Carabajal sobre esta hermandad musical.
El sonido de Tremor es como una interfaz entre lo digital y lo analógico, entre el imaginario telúrico y la información dispersa y globalizada en las redes. “Nuestro desafío siempre fue descubrir cuál es nuestro folklore contemporáneo. ¿Cuál es la música argentina de 2016? ¿Cómo sonaría el folklore de hoy surgido de tres tipos en otro contexto? Hoy, aunque nazcas en el interior del interior, hay otro punto de partida. Es una cabeza diferente aunque vivas en un rancho. La realidad es que somos permeables a todos los nuevos colores que hay. Somos bichos contemporáneos”, se definen.
De alguna manera ese vanguardismo los llevó por un camino paralelo a todo lo que se hacía en el terreno de la música digital y la música popular. “Para mí está buenísimo. Es una forma de que todas estas músicas salgan impulsadas hacia el futuro y puedan ser levantadas por generaciones nuevas. Eso me parece espectacular. A veces me da miedo el efecto Café del Mar y la bastardización. No se trata de hacer algo con loops y charango mientras comemos en Palermo. No quiero que pase lo que pasó con el tango electrónico”, puntualiza Martinelli.
Los Tremor se convirtieron en la punta de lanza de una escena digital folklórica que amplió su público y su campo de influencia en la música actual, llegando a tocar en festivales internacionales como el Roskilde o el Womex. “Es increíble todo lo que hicimos. Siempre surgían ideas rítmicas y sonoras que nos llevaron hacia una nueva etapa. Al principio lo mía era muy folklórico en el bombo y de repente empezamos a utilizar otros toques, otros aires y hasta otros instrumentos, como la sacha guitarra, que aportó una sonoridad distinta al grupo. Hoy en día la música de raíz está incorporada. Nuestro ADN folklórico se hizo más fuerte y todo nos sale más relajado. Las influencias se mezclan naturalmente en Tremor”, agrega Camilo Carabajal.
El grupo fue mutando en diez años. En el primer show del trío, Camilo Carabajal aparecía tocando a lo Domingo Cura con tres bombos. Fue la primera y única vez. El músico pasó al frente con el instrumento colgando de la cintura, creando una imagen tribal que contrastaba con los cables y los sintetizadores Korg de Gerardo Farez. El tríptico musical se completaba con Martinelli en la misma línea distorsionando su guitarra eléctrica, disparando samplers de una computadora y tocando el ronroco.
“El primer año fue la mutación de estar yo solo con Camilo de invitado y Gerardo en un par de temas hasta cambiar el planteo del sonido de la banda cada dos años. Hoy estamos en un principio de un nuevo capítulo. Creo que hay una acumulación de ideas que nos llevarán a otro lado”, anuncia Martinelli, que lanzará un EP del grupo en abril. El nuevo capítulo de Tremor suena a futuro. “Lo que nos ha mantenido juntos es probar otros caminos. Lo que nos impulsa es el no saber, la idea de ver qué pasa si combino esto con esto otro. Ésa es la quinta esencia del proyecto Tremor.”



