
Un concierto caleidoscópico
Concierto del trío Senanes 3 . Con Gabriel Senanes (composición, saxo, guitarra, piano, bansuri y voz), Pablo Marcovsky (piano, saxo y voz) y Diego Arnal (bajo, trompeta y voz). El viernes, en el Centro Cultural Caras y Caretas, Venezuela 370. Próximas funciones: todos los viernes de abril, a las 21.30.
Nuestra opinión: buena
Gabriel Senanes es un tipo inquieto. Eso se nota en su currículum. Eso se nota en su música. Eso se nota en conciertos como el que dio con el grupo Senanes 3, el último viernes, para abrir el ciclo que durante este mes realiza en el Centro Cultural Caras y Caretas.
Senanes puede tocar el saxofón, la guitarra, el bansuri y el piano y hacer chistes entre un tema y el siguiente sin modificar el gesto de hombre serio. Puede componer música sinfónica, de cámara y popular casi con igual pericia. Una presentación de Senanes 3 es, de algún modo, punto de encuentro entre muchos de esos perfiles, con todos los riesgos que esto implica, por lo diverso y cambiante, por cierto eclecticismo en las formas abordadas por él y sus socios, Pablo Marcovsky y Diego Arnal.
Pasan muchas cosas. Para preludiar el espectáculo, mientras la gente se acomoda en sus sillas se puede ver, en una pantalla enorme que ocupa todo el fondo de la sala, imágenes de la labor de Senanes como director (se ve que conduce un concierto para viola de Bartok). Para el interludio, en cambio, mientras los músicos toman un descanso antes de la segunda parte, al sonidista se le ocurre poner la "Bittersweet Symphony", de The Verve.
Para abrir la actuación, el trío puede elegir una zamba que tiene letra, aunque aquí suena instrumental y cae en ciertos lugares comunes (además, el saxo soprano la acerca peligrosamente a lo que se conoce como easy listening). En cambio, en el segundo bloque largan "De chiripa", una pieza de raíz folklórica con la misma instrumentación que la anterior, en la que se asoma una zamba, aunque, por momentos, la intención puesta en los motivos va más para el lado de una danza de zapateo del norte argentino. Un lujo; un finísimo trabajo de composición y arreglo.
Otros contrastes surgen entre dos temas para los que el grupo recurre a una pista grabada y al video, o entre piezas como "En una petit garçonnière de Montmartre", con letra de Enrique Cadícamo –muy por debajo de la altura creativa alcanzada por este autor ineludible en la historia del tango–, y esas obras instrumentales de Senanes como "Calidezcopio" o "Melódica mente", entre otras que sobresalen por su belleza y su buena factura dentro de este repertorio.
Con estos títulos, los músicos ponen lo mejor de sí –especialmente el pianista Pablo Marcovsky, que en la interpretación a veces se destaca por encima del resto–, consiguen la mejor demostración de su química y despliegan todos esos recursos que Senanes pone al servicio de una composición que toma de lo académico y de lo popular, que puede sonar a tango o a folklore, que puede sugerir melodías de la música antigua o, un rato después, en los primeros acordes del piano, esos climas que proponían delicadamente Satie o Debussy. Un espectáculo caleidoscópico y, como lo define el mismo trío, "argentanglórico".
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