
Un concierto silencioso
Charly García y un show para auriculares, en la playa
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PINAMAR.- Va a ser un recital muy Charly. Por empezar, no va a haber sonido. Ni parlantes ni amplificadores. Para escuchar algo los espectadores van a tener que acudir al show con sus propios auriculares. Ocurrirá hoy en el auditorio del Ojo de las Artes, en Pinamar, donde Charly García presentará el disco que está grabando y que se llama "Kill Gil" ("Matar al gil"). Charly define el show como una sinfonía por auriculares, que se transmitirá en vivo, desde la medianoche, por Estudio Playa, FM 98.1, y sólo los que hayan llevado su walkman al concierto conocerán los temas del nuevo trabajo que está terminando de armar en Pinamar.
El auditorio tiene capacidad para sólo cien personas y cada entrada cuesta cien pesos. Pero, todos los turistas que quieran podrán seguir el recital desde el auto o desde casa. Incluso, distintos paradores de la costa prometieron sintonizar y amplificar el recital.
"Esto es así: te ponés los auriculares y escuchás. Te los sacás y no escuchás nada. Es lo antirrock, digamos. Es un experimento", define Charly, durante una entrevista con LA NACION en la suite del hotel Bagú, donde se queda desde hace cuatro días, después de pasar por otros varios lujosos hospedajes.
De buen humor y entusiasmado con el show que acababa de salir de su cabeza, Charly adelantó detalles del recital y, sentado como indio con el teclado en la punta de su cama, cantó algunos de los temas del nuevo disco. "No tiene temas, tiene escenas. Como si fuera un DVD. Es un disco que se ve", repitió.
"A mí me gusta más escuchar música por auriculares que por afuera. Se graba con auriculares. Es otra cosa. Para mí es como un paraíso. Lo que yo escucho, lo escucha todo el mundo igual", dice Charly, ilusionado con el experimento.
Desde que floreció la idea de este espectáculo para presentar el nuevo disco, aún antes de terminarlo, Charly pasa largas horas internado en su habitación, donde armó su propio set de grabación. Dos teclados -uno color rojo aerosol-, un micrófono y dos parlantes. También hay una guitarra contra la pared.
Las nuevas canciones
"¿Quieren escuchar?", invita. Y a continuación pasa los acordes de "In the City That Never Sleeps", "El mundo B" y "Pagarás con interés". "Kill Gil" incluye una nueva versión de "Cerca de la revolución" ("que arranca con esta flautita, como la de Kung Fu en «Kill Bill»", adelanta).
"Lo bueno del show es que si estás en el auditorio y no tenés auriculares no vas a escuchar nada aunque hayas pagado la entrada y si estás afuera y tenés una radio a mano, sí", dice y celebra su ocurrencia.
Charly sólo sale de su habitación al mediodía y a la noche para ir al parador Robinson Crusoe. Al mediodía, antes de volver al hotel, le gusta meterse al mar y hacer piruetas. Su entorno está aliviado porque el hotel no tiene pileta. "No quieren que me tire -dice entre risas-. Creo que la gente ya no escucha a los músicos. Es al revés, los músicos siguen a la gente. Por eso a este recital yo lo defino como Pink Freud, porque es rock para escuchar para adentro. Es como un intento de defender la música. Creo que los supermercados de música, como los festivales donde tocan muchos, son una basura."
El recital comenzará a la medianoche y se extenderá hasta que Charly quiera. Pero hay una condición: la gente tiene que ir vestida de negro y rojo. "Mis aliados vienen directamente con el aerosol en la cara. Que se pongan un poco góticos y se demacren. Pinamar está muy careta", dice.
El invitado de honor del recital sin sonido es el conductor Juan Alberto Badía, que todas las mañanas tiene su programa en Estudio Playa. Siempre por la radio, Badía les va a poner la voz a unos escritos que Charly está preparando. "Una idea es presentarme a mí como el general San Martín, cruzando la cordillera para llevar el rock a Santiago de Chile. El show va a tener mucho de actuación", dice Charly.
Uno de los temas que está ansioso por presentar es "Si quieres ser una estrella de rock", que da consejos como aprender a grabar en un placard y conseguirse un buen manager.
"También tengo un tema que grabé con Palito [Ortega], que se llama «Corazón de hormigón», que lo hice cuando tenía nueve años; fue una de mis primeras canciones y se la dediqué a mi mamá: «Corazón de hormigón». Pero mucho no le gustó?", concluye.
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