Un cuarteto con gancho

Vuelven Los Nocheros, el conjunto de proyección folklórica con mayor poder de convocatoria
Mauro Apicella
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29 de agosto de 2001  

La imagen de los cuatro Nocheros vestidos con ropas criollas parece una postal inusual -eso fue cuando actuaron como invitados en la gira de despedida de Los Chalchaleros- . Porque no deben ser muchas las fanáticas que tengan fotos de la época en la que el cuarteto usaba esas pilchas como indumentaria habitual para sus shows.

Mario Teruel, Rubén Ehizaguirre, Kike Teruel y Jorge Rojas, que cumplen 15 años con el grupo, no reniegan de sus comienzos. Pero los seis discos que publicaron (con cerca de 1.300.000 copias vendidas) y su gran convocatoria de público se deben al rumbo que tomó su propuesta a principios de los noventa.

La historia comenzó en Salta, en 1986, a partir de los puntos en común entre Ehizaguirre y los hermanos Teruel (varios años después se sumó Jorge, que en un principio era seguidor del grupo).

De chico, Rubén se aislaba con sus juguetes en el fondo de su casa y se ponía a cantar. "Me gustaban los temas de Los Chalcha, de los Fronterizos o de Los de Salta, y viejos boleros de Javier Solís que escuchaba por radio", recuerda. Mario y Kike escuchaban con devoción los LP que les traía un tío que trabajaba en una importante disquería salteña. "Preferíamos los de folklore: Las Voces de Orán, los Cantores del Alba, Chalchaleros, Fronterizos, el Chango Nieto. Además, en casa eran habituales las guitarreadas familiares", dice Mario.

Los grupos más tradicionales del norte argentino fueron la primera referencia en el camino, y cierta demanda del público, que supieron interpretar, fue la que los hizo avanzar hacia una nueva estética. Así abrazaron las letras de amor, encendidas y a veces eróticas, sumaron baladas e instrumentos eléctricos e intentaron demostrar que el folklore también puede tener una buena producción y mucha imagen, además de sonido. Desde entonces multiplicaron varias veces su público y, al mismo tiempo, ganaron algunos detractores.

Por estos días, Los Nocheros no tienen demasiado tiempo para los balances. Están en medio de un tour de 17 recitales en poco más de un mes, donde presentan el nuevo disco, "Señal de amor". Llegarán a Buenos Aires los próximos 14, 15, 16, 21 y 22 de septiembre, en el Luna Park. Sin embargo, mientras comparten un almuerzo conLA NACION en un alto de su gira, Kike comienza a definir algunas claves de este éxito.

"La versión que grabamos en 1990 de "Canción del adiós" está cantada exactamente igual que ahora. La actual tiene arreglos de cuerdas, batería y bajo, y quizá suena más a balada. Pero no hemos inventado nada. Los que inventaron fueron tipos como Chango Farías Gómez, Peteco Carabajal y Adolfo Abalos, que hace un montón de años metió el piano en el folklore. Nosotros presentamos una estética que no era usual. Esto, en realidad, lo podemos decir con orgullo."

¿Fue ésa la clave del éxito? No. "Fue la canción -dice el menor de los Teruel-. Porque no somos artistas ni personajes. Somos cantores. Siempre hicimos folklore porque es lo único que sabemos hacer de muchas maneras, con una orquesta atrás o con bombo y guitarras. La música pasa por ahí. Hay periodistas que confunden la escena de Los Nocheros con lo que somos".

Ahora parece que tampoco lo entiende el arzobispado de Salta, ya que hace unos días le pidió al municipio que cancelara el show en el Estadio Delmi, previsto para el 13, un día consagrado a celebraciones religiosas en la provincia norteña.

-¿Los sorprendió la actitud de la Iglesia salteña?

Kike: -No sólo nos sorprendió. Nunca hablamos directamente con nadie sobre el tema. En realidad, nos enteramos por la prensa. Creo que es un problema entre la Municipalidad y el Arzobispado. Nadie nos pidió nada, por eso el show no se suspende. Y que quede claro que no tenemos nada en contra de la curia ni de la religión: todos nosotros somos creyentes.

-Ya tocaron varias veces en el Delmi para esta época del año.

Kike: -Varias: entre 1995 y 1998, en el Delmi, y en 1999, en Gimnasia y Tiro. Para nosotros es una fecha especial, porque la primera vez fue todo un récord de gente y nos sentíamos profetas en nuestra tierra. Nuestras mayores emociones fueron en Salta.

Superproducciones

Si bien es la primera vez que el grupo se ve en medio de una situación de estas características, ya se enfrentó a otro tipo de resistencia: los cuestionamientos acerca de su "folklore", o la postura de quienes ven una contradicción entre lo criollo y las superproducciones como la que el cuarteto montó hace un año en estadios de fútbol.

Mario: -Pero, por otro lado, los chicos nos ven parecidos a ellos. Antes ponías dos focos y dos micrófonos y tenías un festival de folklore. Hoy, los chicos están acostumbrados a otra cosa. Yo tengo un pub en Salta donde la mayoría de los artistas que viene enchufa sus instrumentos. Esto ya no es llamativo. Y en un tiempo va a ser tradicional.

-Era llamativo hace 20 años .

Kike: -Claro. Por eso digo que no inventamos nada. Y creo que a los chicos no les preocupa lo que es tradicional y lo que no lo es. Les gusta algo o no.

-¿Eso es bueno?

Kike: -No tiene que ver con que sea bueno o malo. Lo malo son algunas formas. Mirá, mucha gente pensó que nosotros estábamos bastardeando la tradición...

Mario: - No interesa que los chicos sepan o no de lo tradicional desde el punto de vista estrictamente musical. Suena contradictorio pensar en lo tradicional cuando nos venden semejante verso de que vamos hacia el Primer Mundo. Pero también es cierto que un país que conoce sus raíces y su identidad puede levantar cabeza.

Jorge: -Fijate que los chicos aprenden al ver en nuestros discos nombres como Castilla o Leguizamón. Una vez se nos acercó un pibe de unos 8 años para decirnos que había cuatro señores que nos estaban copiando "La cerrillana". El tema es que esos señores eran Los Chalchaleros. "No, nene -le dijimos-. Ellos son los padres. Nosotros aprendimos todo de ellos." Entonces, de alguna manera, la música que hacemos sirve para que te encuentres con la raíz.

-¿Qué los motivó a buscar un nuevo rumbo a principios de los años noventa?

Kike: -El traje de gaucho le queda bien a Los Chalchas. Al principio ésa era la única información que teníamos. Como los que pensaron que para ser rockero había que tener el pelo largo. Eso duró hasta que un día me sentí ridículo con un aro enorme y el traje de gaucho. Entonces nos subimos al escenario como veníamos de la calle, y salimos con "hagamos el amor como sueña tu cuerpo", o dijimos "a full" en una canción romántica. Porque eso lo entiende la gente de 4 años y también la de 100.

Rubén: -Bueno, pero en un momento las chicas de 15 o 18 años comenzaron a venir a los recitales con sus hermanitos de 4. Entonces, cantar "haremos el amor como sueña tu cuerpo" nos hizo pensar que el mensaje debía ser el mismo, pero de otra manera. Seguimos con los temas de amor que tienen erotismo, pero con otras palabras.

Mario: -Antes de sacar el primer disco, mi médico era fanático de Los Nocheros y tenía algunos cassettes nuestros en su casa al alcance de su hijo. Un día lo llamaron del jardín de infantes y le dijeron: "Señor, ¿qué es lo que pasa en su casa? Escuche las cosas que canta su hijo". Entonces empezamos a tener cuidado con eso.

-¿Qué cosas marcaron su carrera?

Mario: -Todo tiene un punto de inflexión. La primera vez que tocamos en Córdoba todavía no teníamos un disco editado, pero había gente que ya conocía las canciones. No podíamos creer que hubiera unas 30 chicas que nos pedían temas y un viejo denso que al final de cada canción gritaba: "¡Canten folklore!". ¿Se acuerdan? ( dice mientras larga una carcajada y mira a sus compañeros ).

-¿Qué sumó o qué quitó haber sido una especie de abanderados o padrinos del folklore joven?

Kike: -No. No quedamos como los padrinos. Ese fue un buen negocio de un amigo nuestro ( se ríe ) y un buen slogan. A propósito: el otro día encontré una nota de hace cinco años. Cuando nos quisieron meter ahí o intentaron compararnos con las generaciones del sesenta y del setenta dijimos que estaban todos locos, que todavía no había nada, ni poetas, ni cantores con estilo propio, ni repertorio nuevo. Se necesitaba un tiempo de maduración... ( Hace una pausa. ) Además de un slogan lo veo como un buen intento. Todo el mundo estaba entusiasmado, los medios se abrieron al folklore. Pero después llegaron las discográficas desesperadas buscando chicas o chicos lindos. Creían que la cosa pasaba por ahí.

Ficha técnica

Los comienzos: el grupo nació en Salta, en 1986, como un cuarteto folklórico tradicional.

Discos: fueron seis. "Con el alma", "Tiempo de amor", "Ven por mí", "Signos", "Nocheros" y "Señal de amor". Con este último vendieron 200.000 copias en dos meses.

Premios: Consagración, en el Festival de Cosquín 1994. Estuvieron nominados para el Grammy latino como mejor grupo folklórico. Recibieron tres premios Gardel.

Shows: en Buenos Aires actuaron en el estadio de Vélez y dieron ocho funciones en su anterior serie de presentaciones en el Luna Park.

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