
Un grupo en plena expansión musical
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Presentación de Jue Mandinga , con Nahuel Aschei y Miguel Hornes (trompeta), Juan Canosa y Mauro Echeverría (trombón), Martín Rur (saxo alto y soprano), Guillermo Arce (saxo tenor), Francisco Huici (saxo barítono), Bruno Delucci (piano), Juan Huici (bajo), Mariano Sanci (batería), Diego Brignone, Gastón Jalef y Santiago Lemos (percusión) y Luis Mina (voz). Próximo show: el viernes, a las 21, en el Espacio Ecléctico, Humberto Primo 730.
Nuestra opinión: bueno
La agrupación Jue Mandinga cultiva una propuesta enrolada estilísticamente en el latin jazz, aunque cruzado con otros motivos que no son los estrictamente afrocaribeños, como el lando y el festejo peruanos. Si bien las sonoridades y los arreglos tienen mucho de la tradición, la inserción del cantante Luis Mina sitúo al grupo a medio camino entre una big band a la manera clásica y un grupo latino. En efecto, a lo largo de la presentación, en la cálida sala del Espacio Ecléctico, la orquesta desarrolló un permanente "tironeo" entre el espíritu abierto del lenguaje jazzístico y el anclaje en las raíces del canto afrocubano que propuso el cantante.
El grupo trabajó tanto sobre materiales propios como de compositores reconocidos como Herbie Hancock y una primera síntesis mostró a un proyecto que está en pleno proceso de crecimiento. La labor del saxofonista Francisco Huici, director y compositor de Jue Mandinga, parece apuntar a ir abriendo poco a poco las posibilidades tímbricas del grupo, como también un proceso de un mayor espacio para la improvisación libre.
El grupo utilizó las llamadas descargas (improvisaciones) en medio de un fuerte énfasis rítmico. Una sección numerosa que, por cierto, requiere de un mayor ajuste tímbrico ya que con tres percusionistas hay crédito como para contar con más sutilezas y menos cuerpo, aunque al menos sea de manera ocasional. El grupo toca, generalmente, muy derecho y pierde de esta manera la oportunidad de armar arreglos por fuera de los esperados cambios de tempo o idiosincráticos ataques de las trompetas y trombones.
Respecto del set melódico, se destacó en las improvisaciones el joven Martín Rur, especialmente, en el soprano. Ideas claras y un mensaje construido de manera minimalista dejó en evidencia a un músico formado técnicamente y con futuro.
Un público entusiasta llenó la sala en medio de un arranque con fuerza. Una versión inteligente de "Maiden Voyage", de Hancock, cantada por el peruano Mina que termino por ser una suerte de arenga a Jue Mandinga. El entusiasmo y la potencia de la sección rítmica resultaron contagiosas, en tanto que Mina supo sacar provecho de un timbre afiatado y una forma de fraseo impecable para la música afrocaribeña. Hay tumbados y claves como guías en el andar de este grupo que con el paso del concierto fue tomando vuelo hasta alcanzar un empuje sólido y ágil. Al tema de Charles Mingus "Goodbye Pork Pie Hat" lo cruzaron con un lando del que salió un tema con pasajes valisosos de contracantos entre trombón y trompeta. En "Besame mucho", Mina tomó por una línea menos bolerística, quizá por la excelente introducción de Rur, en el soprano.
Uno de los grupos en plena expansión, que avanza sobre la composición apoyada en una base rítmica colectivamente sólida y un cantante con carisma.




