
Un melancólico empedernido
El pianista habla de su nuevo disco, de ciertas nostalgias y del momento político actual
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Qué mejor que una semana como la última, de días grises y mucha lluvia, para escuchar el último disco del pianista Adrián Iaies, Melancolía . Los que no tuvieron la oportunidad de hacerlo tienen dos instancias en vivo, con los conciertos que este pianista dará mañana y el próximo viernes. Si serán noches de lluvia, únicamente Dios lo sabe; los meteorólogos sólo aciertan, o no.
Pero lo que se puede asegurar sin temor a pifiar pronósticos es que la nueva placa de Iaies es melancólica de principio a fin. El propio músico confirma con sus palabras esa característica que define el disco y su personalidad. "Fue una semana ideal para un disco hecho por un tipo que es casi un suicida en potencia. Mi melancolía es patológica. Soy tan proactivo y adicto al trabajo que eso me salva, pero si no, me habría podido suicidar en algún momento."
¿Hay que entender estas frases de Iaies como algo literal? "No, bueno. A ver: soy muy melancólico, en un punto patológico. No me suicidaría, creo, pero tengo una tendencia natural al pesimismo. Este país cada tanto te pone un poco más pesimista. Lo patológico es eso de sentir melancolía de cosas que no han sucedido aún. Como preocuparme pensando en cuando mis hijos me den nietos y mis nietos crezcan y no me den tanta bola. O la melancolía de saber cómo me voy a sentir luego de estos shows, ya que hace tres años que no toco en La Trastienda."
Hace un par de meses, para una columna de este diario llamada Autorretrato, Iaies escribía sobre la idea de que la sociedad ya no aporta artistas como Borges, Bartok, Ellington o Picasso: "Cualquier perejil equipado con Google se siente Gardel y los guitarristas", completaba.
Seguramente hay una relación entre la melancolía y cierto desencanto: "Yo tengo algo de melancolía de esa época en la que salía un disco y uno lo escuchaba hasta que se devoraba hasta la última nota. Porque uno estudiaba de ese modo. Hoy los discos, en su mayoría, son descartables. Tienen fecha de vencimiento. Muy de vez en cuando sale uno imprescindible. Mi recuerdo es el de los discos imprescindibles. Hoy es fácil hacer uno. Con lo cual hay una sobreoferta. Antes salía un disco de Evans y yo compraba dos. Uno lo escuchaba y el otro lo usaba para transcribir al papel. Cuando terminaba el disco quedaba destruido, pero era la única manera de estudiar esta música. Hoy es difícil encontrarte con un material así. No existe hoy. ¿Cuántas veces escuchás un disco? Y lo veo en la cantidad de material que me llega para el festival de jazz [Iaies es director artístico del festival Buenos Aires Jazz]. No escuchás nada que sea interesante. Si es novedoso o no, eso no importa. Es otro tema. Mariano Loiacono, trompetista que está tocando conmigo, hizo un disco, What’s new? , que es una joya. Y es un disco de standards. Bien tocado, «in the tradition». Tampoco se ve demasiado de eso. Lo que recibo es: «Hay tanta música y tantos músicos que si queremos que nos den bola tenemos que ser novedosos». Entonces ponen el acento en lo que pueden inventar. Y, en realidad, no podés inventar nada. Tenés que hacer lo que te sale mejor y lo que te representa honestamente".
A Iaies lo representa la melancolía. Y dice que le gustan los discos homogéneos. "No digo que lo haya logrado –apunta–, pero de a poco llego más al centro de esta cuestión." Como oyente no le gustan los discos en los que tocan diferentes músicos en cada tema ni en los que para un repertorio jazzístico se alternan fuertes y lentos. "Me gustan los discos que transcurren como si fueran un solo tema. Quiero hablar de a una cosa por vez. La diversidad del vivo está buena, pero no es algo que se aplique a los discos."
Así es Melancolía . Abre y cierra con obras de Billy Strayhorn, tiene algún tango, piezas de Iaies, el "Himno a Sarmiento" estandarizado para un cuarteto de piano, trompeta, contrabajo y batería, y la curiosidad de un tema dedicado a Beatriz Sarlo. "Tengo el recuerdo de estar en la primaria haciendo segundas voces cuando cantábamos el «Himno a Sarmiento» o de estar tocándolo en casa, en el piano. Siempre me pareció que es la canción patria musicalmente más elegante. Daba para tocarla desde un lugar jazzístico. Pero no lo busqué tan adrede. Luego está la connotación. Sarmiento es alguien a quien admiro. Coincido en que es el padre del aula. El tema dedicado a Beatriz es diferente. La conozco del festival de jazz de 2008, cuando estaba sentada en la platea de un concierto en la Biblioteca Nacional. Ama el jazz. Nos hicimos amigos. Lo interesante, y que es algo que habla del tiempo en que vivimos, es que muchos me preguntaron si me convenía que en la contratapa del disco figurase un tema llamado «Waltz for Beatriz (Sarlo)». Eso habla del gravísimo momento que vivimos. Me parece que no tengo que pedir disculpas ni tener miedo ni andar explicando por qué le dedico un tema a alguien. Lo hice porque la admiro, porque la adoro y por que un día me dijo «che, a ver cuándo me dedicás un tema». Y yo le dije que haría un waltz for Beatriz. Obviamente que en un tiempo como éste todo tiene una connotación política. Y yo no le gambeteo. No me parece que uno tenga que hacerle el juego a la autocensura."
PARA AGENDAR
- Melancolía: El pianista Adrián Iaies presentará su nuevo CD.
- La Trastienda: Balcarce 460. Mañana, a las 21.
- Entrada: desde $ 80.





