
Un mito rockero que no tiene límites
El supuesto hijo, de gira latinoamericana
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¡Paren las rotativas! ¡Jim Morrison tuvo un hijo! Y esto no queda ahí: ¡el muchacho vendría a actuar a la Argentina a fines de abril! Pero nada es tan sencillo cuando de por medio está la sombra de esta leyenda del rock mundial a quien durante los últimos treinta y cinco años se le han dedicado extensos trabajos de investigación con el único objetivo de descifrar si realmente ha muerto aquel 3 de julio de 1971 o aún sigue vivito y coleando en algún recóndito pueblito de Asia, Africa o América latina.
Sí, Cliff Morrison asegura ser el hijo de James Douglas Morrison, el Rey Lagarto, el poeta sex-symbol que mejor encarnó eso de "sexo, drogas y rock and roll" desde la composición y la voz del grupo The Doors y que también dejó un cadáver bonito en una bonita tumba francesa -en Père- Lachaise, París- y un mito que no conoce de límites ni de techos, aun en tiempos de Internet, cultura pop y clones con certificado.
Y sí, en la Argentina acaban de editar su único álbum, Know Peaking -grabado junto a un grupo de músicos suspicazmente bautizados The Lizard Sun Band y concebido originalmente en 1999-, a través de la Unión de Músicos Independientes y con la distribución de Pattaya SRL.
Con esta excusa, una productora local tenía programado traer al mismísimo "supuesto" hijo de Jim Morrison a Buenos Aires, el 1° del mes próximo, para presentar su álbum acompañado por tres músicos argentinos. Pero -siempre parece haber un pero si del apellido Morrison se trata-, ciertos, y aparentemente pasados, problemas con la justicia norteamericana, no le han permitido aún realizar los trámites pertinentes para salir de su país. Por lo tanto, desde la agencia de prensa contratada en el país sostienen: "Ya no sabemos cómo va a seguir la historia, pero nos aseguraron que para fines de abril va a poder venir. La idea de la productora es que se presente en The Roxy acompañado por una banda compuesta por argentinos".
Según la historia oficial contada por el propio Cliff, su madre, Lorraine, mantuvo un fugaz romance -"durante dos semanas"- con el Dionisio del rock a fines de los convulsionados años 60. "Además, el padre de Jim Morrison lo reconoció como nieto", sostienen desde la agencia de prensa, agregando datos a una biografía de lo más confusa. Mucho más si se tiene en cuenta que el tal George Morrison, el militar retirado padre de Jim que el último año quebró el silencio con un libro sobre su hijo en el 40° aniversario de la creación de The Doors, es al que el mismísimo rockero le dedicó uno de los versos/diálogo más famosos de, quizá, su himno más logrado: "-¿Padre? -Sí, hijo. -Quiero matarte", gritaba Jim en medio del tema "The End".
Por último, Cliff acredita un papiro más: en su disco colaboró un tal Waylon Krieger, hijo legítimo de Robby, el guitarrista de The Doors, que visitó el país en octubre de 2004 (la banda cumplió el sueño de miles de fanáticos argentinos con un concierto en el estadio de Vélez Sarsfield y con Ian Astbury en el lugar de Jim Morrison).
De todas formas, los fans más ortodoxos de The Doors alrededor del mundo no dan crédito al cuento de Cliff: "El asunto de Cliff Morrison se trata de una farsa, parece ser que se le ofreció a éste y a su madre la posibilidad de una prueba de ADN y no aceptaron", dicen desde uno de los foros de la página oficial del grupo que torció para siempre la historia del rock universal hacia el otro lado, el lado más salvaje. Mientras tanto, la memoria de Jim Morrison sigue sin descansar en paz.



