Grabó 10.000 conciertos en Chicago desde finales de los años 80 y decidió “regalarlos” online
Se trata de las cintas del melómano Aadam Jacobs, que durante décadas registró conciertos de bandas nuevas, efímeras u otras como Nirvana que luego serían célebres y que ahora decidió compartir con el mundo
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Durante los dos últimos años, los amigos de Aadam Jacobs han trabajado diligentemente para subir sus más de 10.000 grabaciones de conciertos al Internet Archive, un repositorio digital.
Jacobs, de 59 años, es una institución en Chicago. Desde mediados de los años ochenta era un fijo en los conciertos de la ciudad, apostado junto a la consola de sonido y registrando las actuaciones. Durante ese tiempo, grabó todo tipo de actos, desde grupos olvidados que solo estuvieron juntos un par de meses hasta Nirvana, antes de que fueran famosos.
En 1994, Chicago Tribune escribió que Jacobs era: “A) Un incansable documentalista de audio. B) Una mascota excéntrica pero inofensiva de la escena local del rock indie. C) Una plaga gorrona”. (El artículo insinuaba con fuerza que, de hecho, era “D) Todo lo anterior”).
Tras la publicación de un documental de 2023 sobre Jacobs, voluntarios de Internet Archive se pusieron en contacto con él para preguntarle si estaba dispuesto a digitalizar y subir a la red su colección de cintas.
El archivo, conocido como la Colección Aadam Jacobs, tiene ahora miles de grabaciones de conciertos de Jacobs, y un equipo de unos 10 voluntarios trabaja para subir más cada día. El proceso tomará años. Pero los primeros resultados presentan una extraordinaria instantánea de cómo evolucionó la escena musical de Chicago a lo largo de cuatro décadas.
Hay conciertos de grupos indie en su apogeo, como el de Ben Folds Five en 1999, un concierto de Phish de 1990, un concierto de Reggie Watts de 2013, un concierto de 1986 de los Replacements y una actuación de Depeche Mode de 1985, todos disponibles para escuchar, gratis, a un clic de distancia.
The Chicago Reader y The Associated Press informaron anteriormente de la existencia del archivo. En una entrevista, Jacobs reconoció que tenía “sentimientos encontrados” sobre el proyecto. “Supongo que tuve que hacer un examen de conciencia, a falta de un término mejor —fuerza interior–, para permitir que esto sucediera, porque este es el trabajo de mi vida”, dijo. “Por esto la gente hablará de mí cuando ya no esté, ¿verdad?“.
Brian Emerick, de Des Plaines, Illinois, uno de los voluntarios, dijo que veía el archivo como una “preservación de la historia”. “Muchas de estas bandas ni siquiera tienen un álbum que hayan publicado”, dijo. “Esta es la única grabación que se conoce de ellos”.
En la entrevista, Jacobs habló de algunas de las grabaciones más destacadas del archivo. A saber:
Nirvana, 8 de julio de 1989
Dos años antes del lanzamiento de Nevermind, un Kurt Cobain de 22 años y una banda poco conocida de Seattle llamada Nirvana se subieron al estrecho escenario del Club Dreamerz de Wicker Park, Chicago. La banda tocó varios temas de su disco de 1989, Bleach, entre ellos “School”, “Love Buzz” y “Blew”.
Jacobs dijo que grabó a la banda dos veces ese año, pero solo se ha subido uno de los conciertos hasta ahora. Recordó que Nirvana fue el telonero de ambos conciertos: una vez de la banda punk de Chicago Precious Wax Drippings y la otra de la banda de rock alternativo Eleventh Dream Day.
“Vi a muchos grupos entonces y realmente no eran distintos de los demás que venían de lugares lejanos”, dijo Jacobs. “No se me presentaban como algo que fuera a ser más grande que llenar un local de 1000 asientos, más grande que la totalidad de la carrera de Mudhoney”, añadió, refiriéndose a otra banda grunge de Seattle. De hecho, dijo Jacobs, pensaba que Nirvana no tendría tanto éxito como Mudhoney.
“El primer EP de Mudhoney es el referente por excelencia del grunge”, dijo Jacobs. “Y así, todo el mundo que venía después estaba en la estela de ese disco increíble. Y Nirvana fue una de esas bandas. Yo pensaba: ‘OK, esto es bueno. Sí, eso no es tan bueno como Mudhoney’. Y luego las cosas cambiaron”.
Tracy Chapman, 7 de mayo de 1988
El álbum debut homónimo de Tracy Chapman había estado solo un mes en el mercado cuando se subió al escenario del Cabaret Metro, como se conocía entonces al local. El álbum contiene los clásicos modernos “Fast Car” y “Talkin’ Bout a Revolution”, ambos interpretados por ella con Jacobs en la audiencia.
Se trata de una grabación notable. Capta a Chapman al principio de su ascenso meteórico, y hay muy pocas grabaciones oficiales de ella actuando en vivo. Tocó algunas canciones aquella noche en Chicago que nunca se publicaron, como “Take It Like It Is” y “I’d Do Anything” (el archivo señala que esas son las mejores conjeturas sobre los títulos de esas canciones).
“Me gustó el primer disco, y por eso fui a verla, y nunca volví a verla”, dijo Jacobs. “No es que no me gustara su música, pero creo que Metro fue el último lugar pequeño donde tocó en Chicago. Me interesa muy poco ir a sitios más grandes”.
The Ex, 15 de septiembre de 2004
Al preguntarle por un concierto que recordara con especial gusto, Jacobs optó por la banda underground de los Países Bajos The Ex, fundada en 1979. Dos de sus conciertos figuran en el archivo, uno de 2003 y otro de 2004.
“Son un colectivo”, señaló Jacobs. “Casi un colectivo comunista, pero en el buen sentido, y muy, muy a la izquierda políticamente, lo cual me va bien; los discos son intensos y en directo lo son aún más. Muy rítmicos, aunque traen esas melodías preciosas de canciones populares de cualquier rincón del mundo”.
Jacobs describió los conciertos como cargados de “una energía descomunal”. “Las dos guitarras son increíbles por la energía que tienen y es algo muy visceral”, dijo Jacobs. “Es increíblemente visceral, y eso me gusta. Cualquier oportunidad de verlos en vivo hay que aprovecharla”.
Jacobs contó que dejó de grabar conciertos hace unos tres años, aunque sigue yendo a uno aproximadamente al mes. Ahora está más centrado en su negocio de venta de discos de vinilo online y en ferias. Señaló que espera encontrar más tiempo para escuchar sus grabaciones antiguas y que ha encontrado cierto consuelo en compartirlas con un público más amplio.
“Puede que haya grabado a alguien que es o se volvió muy popular, pero eso no me importa mucho, o nada”, dijo Jacobs. “Puede que ni siquiera sepa que se hicieron famosos, pero luego estas grabaciones circulan y los fanáticos se vuelven locos, encantados, y eso está bien porque, al fin y al cabo, no hay razón para que se queden ahí acumulando polvo”.
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