Una familia musical
Mario, uno de los fundadores del grupo folklórico, sumó a su hijo Alvaro al conjunto para el que su esposa y su hija componen temas
1 minuto de lectura'

SALTA.- El nochero Mario Teruel asegura no sentirse invadido. Pero lo cierto es que este cantor que fundó Los Nocheros hace dos décadas con Kike Teruel (su hermano) y Rubén Ehizaguirre, a principios de 2005 recibió a su hijo Alvaro en las filas del grupo para reemplazar al saliente Jorge Rojas. Y la cosa no termina aquí. La esposa de Mario, Cristina Laspiur, escribe letras para el cuarteto desde hace unos cuantos años, y Jimena, la hija mayor del matrimonio, compuso varias de las músicas del último disco del combo salteño. "La vez pasada me preguntaron si andaba bien la pyme familiar", bromea Mario. Para verificar el dato hay que darse una vuelta por la casa de los Teruel e indagar si la cosa funciona realmente así.
La hora de la siesta no es el momento más indicado para interrumpir a un salteño ni mucho menos a una familia completa, pero los horarios de todos coinciden en ese momento del día.
De a uno y con cara de siesta, los protagonistas de la charla se irán arrimando al quincho de la casa que, en realidad, tiene el aspecto de una sala de estar. Hay una mesa larga de algarrobo, sillones, cuadros con imágenes de Los Nocheros para llenar una pared completa, un televisor que cada tanto se mira de reojo porque muestra imágenes de un partido del Mundial y una heladera de donde Mario saca una botella de gaseosa para convidar a las visitas (cronista y fotógrafo).
Sobre aquello de la pyme el cantante dice: "Nunca pensaríamos en una empresa para componer o hacer música. Esto ha nacido naturalmente en los chicos y se va desarrollando así". Y su esposa ("La Moro", porque de chica siempre la llamaron Morocha) llega con el mate y dice que a su familia la llama, simplemente, "familia". "Estamos trabajando con la música, pero eso no se nota porque nos estamos divirtiendo."
Pero ¿hay un compromiso de trabajo? "No pasa por una obligación de componer-dice Mario-; tenemos muchos temas y elegimos los que le han gustado al resto del grupo. Para mí es una ayuda porque tanto para Los Nocheros como para cualquier artista, el problema siempre es el repertorio. Nos han llegado temas buenísimos de gente como Manzanero o Kike Santander, pero no sentimos que eran para nosotros."
Alvaro y Jimena se suman a la charla. La mayor de los hermanos, que comenzó a cantar hace tres años con el grupo vocal Las Cinco Voces, dice que sus padres supervisan lo que escribe y que también recibe el pedido de ayuda de Mario y de La Moro. "Entre todos tenemos posiciones distintas en cuanto a la música -agrega Mario-. Tengo zambas que me salen muy tradicionales y que nos gustan, pero cuando busco algo más moderno, como ellos son de otra generación, Jime me cambia dos o tres notitas y las cosas empiezan a sonar distintas."
"Es que nosotros nos criamos escuchando a Los Fronterizos y Jimena a Ricky Martin" -completa la madre-. Pero está bueno eso. Es una manera de actualizarse y crecer con los chicos. ¡Pero no sabés cómo se discute y cómo nos peleamos en esta casa!"
Alvaro dice que el tema que le da título al disco "Crónicas" (último CD nochero) se hizo en un proceso muy largo. Su padre explica que, por lo que cuenta la canción, si no se divorció de su mujer después de haberla terminado, no lo hará nunca.
Mario y "La Moro" se conocieron "cantando en parroquias". "Participamos en festivales de la canción, en cantatas, todo lo que ahora están viviendo mis hijos como adolescentes. Después, al abocarnos a la canción de Los Nocheros no pudimos compartir más ese tipo de canto", dice "La Moro". Y aunque lo que hacen es adorado por muchos y criticado por algunos, la compositora confirma su gusto por el folklore. "Mientras los de nuestra edad escuchaban rock o lo que se llamaba música progresiva a nosotros siempre nos apasionó el folklore. Tanto me gustaba que solía decir que había nacido en un año equivocado, que tenía que haber vivido en los años sesenta. Y los chicos también son muy conocedores del folklore. A veces decimos que queremos hacer una canción jaimesca [por Jaime Dávalos], carabajalesca [por los Carabajal] o cuchisiana [por Cuchi Leguizamón]. Usamos mucho esos términos para darle un sentido a nuestra canción."
El matrimonio tiene cuatro hijos de entre 14 y 21 años (Jimena, Alvaro, Mario Augusto y Lautaro) y un angelito que nació enfermo y se fue con apenas 21 días. A "La Moro" se le llenan los ojos de lágrimas cuando lo menciona, pero enseguida muestra una sonrisa y dice que él también habría sido músico. "Porque estando con la panza hemos cantado y guitarreado mucho."
-¿Desde cuándo escribís?
"La Moro": -Hace diez años que creo que puedo escribir canciones. Siempre digo que cuando termino una canción y la siento linda la veo como una perla en el fondo del mar. Y cuando alguien la rescató, la pulió y le dio brillo para que un lindo cuello la vista, cobra más valor. Escribo lo que me gustaría que me canten. Pienso: el que me diga esto me enamora. Ahí considero que la canción está bien hecha.
-¿Tu lugar es el de compositora?
Mario: -Ahora estamos haciendo el disco de ella...
"La Moro": -Pero es por un gusto que nos queremos dar. No tengo apuro. Y estoy convencida de que a la gente que le gustan mis canciones también le va a gustar el disco. Va a tener cosas que grabaron Los Nocheros y temas inéditos. No es absolutamente folklórico. Quiero mostrar lo que puedo hacer, pero no va a faltar "Me enamoré de una zamba", que es la que me ha dado reconocimiento, el aplauso de la gente y la que me permitió pasar por Sadaic y salir con una sonrisa.
De suplentes a titulares
A la edad en la que cualquier chico termina el secundario, Alvaro estaba pensando en una carrera. Pero le llegó el ofrecimiento para formar parte de Los Nocheros y el momento de hacer otra clase de deberes. ¿Qué estaría haciendo si no estuviera a bordo del grupo? "Estudiando", dice. Aunque entre sus actividades también figuraría el canto, la danza o el teatro porque confirmó su vocación meses antes de unirse al cuarteto, mientras trabajaba en una comedia musical en Pinamar. Claro que tuvo que hacer un curso acelerado de profesional desde el día en que aceptó sumarse al grupo argentino que más discos vende. "Fui pasando por etapas: presentarme, pasar por la tele, cantar en el Luna Park, los shows del verano y el disco."
Aunque en escala reducida, la entrada de Jimena a Las Cinco Voces fue un caso similar al de su hermano. "El grupo tiene once años y yo estoy hace tres. Al principio entré como suplente de una de las chicas. Hasta entonces no había cantado nunca aunque de chica estuve en coros y con el Alva [Alvaro] hacíamos dúos. Antes de entrar, el grupo me encantaba. En Salta es muy valorado. Siempre iba a verlas y me parecía muy difícil lo que se hacía porque el nombre no es original, pero realmente cantamos a cinco voces. Tuve que aprender un montón de cosas porque ellas venían cantando hace muchos años."
Jóvenes voces
En el televisor el partido ya dejó a un equipo fuera del Mundial y en torno de la mesa de los Teruel aparecen las anécdotas. "Muchas veces, cuando Mario armaba un arreglo para pasarles a Los Nocheros nos ponía a nosotros en el horario del almuerzo a probarlo. Yo siempre a los chicos los hacía cantar. Alvaro comenzó a hablar a los 4 años. Habló muy tarde, pero al cantar comenzó haciendo segundas voces", cuenta "La Moro" con orgullo.
De los hijos menores de la pareja uno salió futbolista y el más chico está estudiando canto. Pero la descendencia musical no se acaba ahí.
Jimena: -Yo tengo a mi nene que tiene 2 años, toca la guitarra y sabe los ritmos de todo.
Alvaro: -¡No toca la guitarra!
Jimena: -¡Sí! Si todo el embarazo me la pasé cantando. Dale una guitarra y vas a ver. Sabe el rasgueo de la zamba y el de la chacarera.
"La Moro": -Mario me mira porque dice que, como abuela, soy yo la que exagero.


