
Una nueva danza de los vampiros
"Inframundo" fue, allá por 2003, uno de los primeros exponentes de la actual fiebre por las variantes más sangrientas y estilizadas del cine de terror que se convirtió en un inesperado éxito de taquilla en los Estados Unidos. Los analistas de la industria de ese país trataron de explicar sin éxito cómo el modesto film independiente de un director y guionista debutante (otrora encargado de la utilería de "Día de la independencia") se convirtió en un fenómeno de culto y su protagonista, la británica Kate Beckinsale, en un ícono del género fantástico.
Tres años después llega "Inframundo: la evolución", nueva entrega de una historia convertida en trilogía cuyo estreno Columbia anuncia para mañana. Una vuelta de tuerca cyberpunk sobre el folklore que rodea a vampiros y licántropos -los hombres lobo-, el film imagina una larga batalla entre ambos seres por el dominio de un mundo en el que los seres humanos ignoran su verdadero lugar en la cadena alimentaria (cercano al de las vacas, según el film), "Inframundo: la evolución" vuelve a tener como centro a la extraña relación entre la vampiro Selene (Beckinsale, ahora esposa del director) y Michael (Scott Speedman), el humano al que rescató de los licántropos, ahora convertido en un híbrido de ambas razas, mientras intentan desentrañar si este "eslabón perdido" es capaz de darle la victoria definitiva.
El legendario sir Derek Jacobi se suma a esta producción con destacados efectos especiales como Alexander Corvinus, el padre humano de ambas razas fantásticas. El elenco del film se completa con el galés Michael Sheen, como el licántropo Lucian, y el siempre delicioso Bill Nighy como el vampiro Viktor, los líderes de los ejércitos sobrenaturales a los que deben vencer la pareja de héroes.
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