Una soprano excedida de peso
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LONDRES (The New York Times /LA NACION).- La renombrada soprano Deborah Voigt ha sido descartada de una producción en la que desempeñaba el papel por el que siempre se había distinguido en el Covent Garden de Londres porque, según se afirma, fue considerada demasiado robusta para usar un pequeño vestido negro. Voigt, de 43 años, iba a aparecer en una producción de "Ariadna en Naxos", de Strauss, que se realizaría en la Royal Opera House en junio. Ha sido reemplazada por una cantante más delgada, la soprano alemana Anne Schwanewilms, según declaraciones de la Royal Opera.
Voigt reveló la decisión al periódico londinense The Sunday Telegraph. "Una cosa es decir que no les gusta el sonido de su voz", dijo Albert Imperato, vocero de la soprano, en una entrevista reciente. "Otra cosa es decir que no les gusta cómo se ve con ese vestido de cóctel."
El papel de Ariadna llevó a la fama a Deborah Voigt cuando tenía treinta años y se ganó la aclamación del público en enero de 1991, en la Opera Lírica de Boston. Desde entonces ha interpretado ese papel en las mayores salas de ópera del mundo, incluidas las de Nueva York, Viena, Munich y Frankfurt. Ha tenido tanto éxito en ese papel que jocosamente se refiere a su carrera operística con el nombre de Ariadne Inc.
Las cantantes de ópera tienden a ser robustas y Voigt ha luchado contra el exceso de peso durante años. "Ha considerado todas las opciones para controlarlo, al igual que millones de estadounidenses", afirmó su vocero, Imperato.
La señora Voigt había perdido veinte kilos de peso para "Der Liebe der Dana", en el Festival de Salzburgo de 2002. Cuando fue entrevistada al respecto el año pasado por la revista de música clásica Andante, la soprano afirmó: "Estoy decidida a bajar aún más de peso con mi personal trainer , haciendo una combinación de dietas y ejercicio. Realmente me estoy sacando el peso de encima". Y agregó: "Creo que esta actitud hacia la gente con exceso de peso es el último bastión de la discriminación en nuestra sociedad".
Voigt acaba de pasar todo un día ensayando con la orquesta de la Suisse Romande, de Ginebra, y no podía hacer ningún comentario, según su vocero. En la entrevista del Telegraph dijo: "Tengo grandes caderas, y el Covent Garden tiene problemas con ellas. Sólo puedo decir que si yo estuviera a cargo de una sala de ópera querría a la mejor cantante para el rol, independientemente de sus caderas. Pero así son las cosas".
Aclaraciones
Charles Millard, vocero de la Royal Opera, dijo que la decisión no había tenido nada que ver con la calidad de la voz de Voigt: "Deborah Voigt es una gran cantante y nuestro negocio no es ofender a nadie. Nuestro negocio es tratar de presentar óperas del mejor nivel. Evaluamos a la gente tanto por su capacidad dramática como por su adecuación a cierto papel y todo puede variar de una producción a otra". Millard se negó a decir si el peso era el principal motivo por el que se había decidido reemplazar a Voigt y agregó que el personal artístico prefería no hacer ningún comentario. Pero Peter Katona, el director de casting de la Royal Opera, declaró al Telegraph: "Normalmente, "Ariadna" se presenta en una estilizada isla griega, donde los cantantes usan togas, pero queríamos presentarla ataviada con un elegante vestido de noche moderno". Katona agregó que algunas cantantes de ópera usaban su trabajo como excusa para comer demasiado. "Dicen: "Para poder cantar bien, necesito comer mucho"", explicó Katona al Telegraph.
Imperato dijo que la Royal Opera debía disculparse con Voigt por ese comentario. El teatro ha prometido compensarla por las pérdidas económicas causadas por la cancelación de su contrato. Millard agregó que Voigt había sido contratada para el papel cinco años atrás, antes de que se concibieran las características de la producción, que es una reposición de la producción de "Ariadna" de 2001. "Una vez que se decidió la producción, no tenía por qué ser necesariamente apropiada para que Voigt interpretara el papel", dijo Millard. "Una producción de "Rey Lear", por ejemplo, puede ser muy distinta de la siguiente -agregó-. Y resultó que en esta puesta, Voigt no iba a funcionar bien".
La decisión de la Royal Opera recuerda el caso de Anastasia Volochkova, una bailarina que fue despedida del Ballet Bolshoi de Moscú en septiembre porque la compañía dijo que se había vuelto demasiado pesada para levantarla.



