
Valiosa recuperación de una pieza de Esnaola
La Misa a cuatro voces fue interpretada por Capella Vocale y la Orquesta del Proyecto Esnaola, con dirección de La Moglie
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Primera ejecución moderna de la Misa a cuatro voces para solistas, coro y orquesta de Juan Pedro Esnaola (en transcripción de Norberto Broggini) por la Capella Vocale y la Orquesta del Proyecto Esnaola, con la dirección general del maestro concertador Juan Florentino La Moglie y la participación de la soprano Elena López Jáuregui; los tenores Carlos Ullán y Pablo Pollitzer, y el bajo Walter Schwarz. Audición correspondiente al Ciclo Vocal e Instrumental de la Catedral Metropolitana.
Nuestra opinión: muy bueno
Con llamativo sincronismo, el 158° aniversario de la muerte de José de San Martín coincidió este año con la exhumación de una obra del insigne Juan Pedro Esnaola: su Misa a cuatro voces , exactamente dos siglos después del día de su nacimiento; su ejecución se realizó en la Catedral Metropolitana, en cuyos muros reposan precisamente los restos del Libertador. Esnaola (1808-1878) fue el primer músico compositor de la Argentina, discípulo del sacerdote español José Antonio Picasarri, verdadero precursor de la enseñanza musical en nuestro país.
Si bien se recuerda hoy a Esnaola como autor de la versión corregida del Himno Nacional Argentino, compuesto por Blas Parera, la audición de esta primera ejecución moderna de su Misa a cuatro voces no deja de constituir una celebración histórica, a la vez que musical, según señaló el maestro Juan La Moglie en su breve alocución inicial. Esnaola fue un importante cultor del género litúrgico de su época. Su producción alcanza las 150 obras, de las cuales unas 21 son religiosas. Bajo la tutela de su tío José Antonio Picasarri dio a conocer importantes piezas del género, entre las que figuran dos misas, a tres y cuatro voces, un Réquiem (1825) y un Miserere (1833). La misa que se escuchó es de 1826 y sólo se conocía por referencias documentales. Su recuperación, en 1970, fue un hallazgo efectuado por el director y musicólogo La Moglie en una iglesia de Banfield. Era una partitura orquestal sin el nombre del autor y se conservaban sólo algunas partes: Kyrie, Gloria, Credo y Sanctus. Estudios posteriores del clavecinista y organista Norberto Broggini, junto a La Moglie, determinaron que se trataba de un ejemplar de la obra considerada perdida y perteneciente al copista principal de Esnaola. Ello inspiró a ambos músicos a crear el denominado Proyecto Esnaola a fin de recuperar el patrimonio artístico musical de nuestro país, emprendimiento del cual la versión ofrecida de la Misa es el peldaño inicial.
Expresiones de la fe
La ejecución de esta Misa a cuatro voces (1826) por los miembros de la Capella Vocale y la Orquesta Proyecto Esnaola puso en evidencia la convicción de sus intérpretes al abordar encendidas expresiones de la fe como las plasmadas por Esnaola, imbuidas de un espíritu romántico y de muy correcta escritura. Su estilo remite a la ópera rossiniana por su cantabilidad, y aunque se aparte de los paradigmas de la música eclesiástica del barroco o el período clásico, no deja de lado las expresiones corales conmovidas ni los contrastes dramáticos, que fueron conducidos con muy buen sentido del estilo por La Moglie.
No siempre parejos en su rendimiento conjunto, los solistas tuvieron, empero, momentos destacados en la resonancia vocal de Elena López Jáuregui, con gran sentido del estilo; el tenor Ullán, por su proyección vocal, y el tenor Pablo Pollitzer, por su emisión y las coloraturas logradas con buen timbre y expresiva línea melódica. A veces inaudible, el bajo Walter Schwarz imprimió carácter religioso a su canto junto al coro en el Gloria. El coro tuvo buen desempeño en general y la orquesta constituyó un sostén eficaz. En la reconstrucción de esta misa, el Benedictus faltante se extrajo del Réquiem de Esnaola antes mencionado, y para suplir la carencia del Agnus Dei se incluyó al final el motete para voz solista Agnus Innocens, que fue magníficamente interpretado.





