
"Zoom", el nuevo CD de la ELO
La Electric Light Orchestra regresa en la voz y las canciones de su líder, Jeff Lynne
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Electric Light Orchestra
Zoom
Alright, Moment in paradise, State of mind, Just for love, Stranger on a quiet street, In my own time, Easy money, It really doesn«t matter, Ordinary dream, A long time gone, Melting in the sun, All she wanted, Lonesome Lullaby. (Sony)
Siempre se habló de George Martin como del quinto beatle. Aquel hombre serio que detrás de los controles escuchó y ayudó a dar forma a las canciones que se volvieron inmunes al paso del tiempo.
Pero hay otro músico que tiene con qué disputarle ese título honorífico, Jeff Lynne, el líder de la Electric Light Orchestra. A él fue a quien llamaron especialmente a la hora de las "Anthologies", para que se encargara de que "Real love" y "Free as a bird", los dos demos que había dejado John Lennon, se convirtieran en nuevas canciones de los Beatles.
Un acto de justicia. Lennon amaba las canciones de la ELO, tanto que hasta tocó, durante una entrevista radial, el tema "Showdown".
Ahora, para "Zoom", su nuevo disco, Lynne tiene el privilegio de contar, en dos temas, con la batería precisa de Ringo Starr y en otros dos a George Harrison y su inconfundible guitarra slide. Amigos de nombre pesado.
Jeff también integró el grupo de los más famosos entre los famosos, The Traveling Wilburys, la banda que integraba junto a Bob Dylan, George Harrison, Tom Petty y Roy Orbison. A varios de ellos, además, les produjo discos y temas. "Cloud nine", a Harrison; "Mistery girl", a Orbison.
Trabajó también con Brian Wilson, cuando el ex Beach Boy decidió volver a la música, luego de sus enfermizos paseos mentales. Jeff estuvo ahí, ayudándolo a escribir y definir las canciones de su primer disco solista mientras ahuyentaba fantasmas y fobias del estudio.
La lista de colaboraciones y producciones es mucho más larga y con nombres de peso: Tom Petty, Randy Newman, Joe Cocker, Tom Jones, Ringo Starr, y hasta Paul McCartney lo llamó para producir "Flaming Pie" (su hasta ahora último disco de canciones propias), poco después de haber compartido el estudio para las "Anthologies".
Si tantos músicos famosos han elegido su producción es porque él parece ayudarlos a sacarse punta. A encontrar el meollo de cada canción. Lynne, el cazador de canciones. A eso se dedicó casi a tiempo completo desde que la ELO se disolvió, en 1986, luego de grabar "Balance of power".
Es que este inglés tiene una habilidad innata para hacer canciones. Y ya cuando formó la Electric Light Orchestra, con Roy Wood (que abandonó el proyecto poco después de comenzado y dejó todo el control sobre Lynne), su intención fue retomar el camino que los Beatles habían abandonado en "I am the walrus".
Eso fue la Electric Light Orchestra, con temas que han quedado grabados como banda de sonido de los años setenta y parte de los ochenta: "Don´t bring me down", "Last train to London", "10538 Overture", "Telephone line" o "Xanadu". Su secreto: pop beatle, arreglos clásicos y melodías rockeras, pero lo suficientemente sofisticadas para convertirlas en aptas para todos los oídos. Y con presentaciones tan pretenciosas que algunos los acusaban de hacer playback en ciertas partes. Tiempos presamplers .
Viaje al pasado
"Zoom" es el nuevo disco de la ELO, pero es sobre todo el nuevo disco de Jeff Lynne, ya que él toca casi todos los instrumentos -guitarras, pianos, teclados, bajo, batería, voces y, claro, la composición de todos los temas del disco- y sólo agrega los dos invitados de lujo ya mencionados, más coros de Rosie Vela, algún cello, un piano eléctrico (de Richard Tandy, que fue parte de ELO también), un saxo, algunas cuerdas por aquí y allá.
Pero no firma con su nombre, como sí lo había hecho, en 1990, con "Armchair theatre". Así, convertido en banda-de-un-solo-músico, Jeff Lynne acierta al invocar a la ELO. No sólo para marcar territorios (su antiguo compañero Bev Bevan también quiso seguir la historia con la Electric Light Orchestra Part II, a lo que, claro, siguió un juicio), sino porque en "Zoom" encontramos el espíritu de canción refinada, un tanto lujosa en sus arreglos, que caracterizó a la banda. Mucho sonido orquestal, cuerdas, orientación casi clásica campean aquí, como era entonces, cuando el grupo comenzaba, con por ejemplo aquella versión de "Roll over Beethoven".
John Lennon parece saludar desde alguna parte en el tema "Ordinary dream", no sólo por el nombre, sino porque podría haber sido perfectamente una típica balada lennoniana, sumado a la similar voz de tenor de Lynne. Influencia, tal vez, de aquel arduo trabajo que habrá sido intentar completar "Free as a bird" y "Real love", ponerse en el lugar de aquél para que se haga su voluntad.
Lynne acierta también al utilizar un sonido de guitarra (una Telecaster que compró en 1966 por unas pocas libras y aún conserva) limpio y que va en perfecta armonía con la producción general, prolija y seca. Oír, para creer, el solo de "It really doesn´t matter at all".
Ringo y sus tambores aparecen en el segundo tema, "Moment in paradise", una balada de efecto inmediato, y en "Easy money", con algo de shuffle y que bien podría haber sido cantado por el mismo baterista.
George Harrison, en tanto, aporta su tan particular sonido slide en otros dos temas, "A long time gone" y "All she wanted".
No está la banda, entonces, pero la carga (y la interpretación de los instrumentos) recae sobre las espaldas de Lynne. Entretanto, la reedición de los álbumes clave de la Electric Light Orchestra, clamando por un reconocimiento como músicos serios.
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