Musicalidad y desenvoltura

Juan Carlos Montero
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23 de noviembre de 2013  

Falstaff ossia le tre burle / De: Antonio Salieri / Producción: Compañía Lírica Lado B / Dirección musical: Mariana Ferrer / Puesta: Diego Rodríguez / Elenco: Alejandro Spies, Patricia Villanova, Luis Rino, Suárez Christiansen, Gabriel Carasso / Sala: Hasta Trilce.

Nuestra opinión: muy bueno

Al asistir a la representación de una ópera de Antonio Salieri, nacido en Lugano en 1750 y fallecido en Viena en 1825, se reactualiza el tema de su historia personal, su relación con el talento de Mozart, su condición de profesor de música y el hecho de que fuera apreciado por creadores de la talla de Gluck, Haydn, Beethoven, Schubert y hasta Liszt, que fue su alumno, así como la curiosidad por conocer otras obras de sus aportes musicales, en especial Tarare, con libreto de Beaumarchais, a la que se sindica como su mejor contribución.

Del mismo modo, cuando se tiene la oportunidad, como en este caso, de escuchar y ver en acción teatral a cantantes solistas y a coreutas e instrumentistas en su mayoría en el tiempo de la adquisición de experiencia frente a un público heterogéneo, se gana la posibilidad de que la mirada crítica contribuya de algún modo a servir de aliento para alcanzar la meta deseada.

Comenzada la versión musical, se escucha y observa a un juvenil conjunto instrumental, guiado por la batuta de Mariana Ferrer, atenta en ser precisa en las indicaciones rítmicas y de matices, sumando a solistas de los distintos sectores, con pasajes destacados muy expuestos y nada sencillos por cierto.

En la escena, una puesta fiel al estilo de la agrupación que utiliza materiales de descarte de mobiliarios, vestuarios, elementos varios, cortinas, lámparas, acaso obtenidos de descartes, pero que ayudan a crear la ambientación deseada por los autores y que en realidad se completa en la imaginación de cada espectador oyente, sin duda de modo diverso en cada mente.

Alejandro Spies fue un protagonista de solvencia actoral para encarnar a su Falstaff realmente indigno desde el punto de vista social y de proceder. En la faz vocal fue seguro y claro en el decir. La soprano Patricia Villanova, que encarna a la esposa de Ford, cumplió una actuación desenvuelta en la escena y segura en el canto, en tanto que Luis Rino fue un correcto Mr. Ford.

En los otros personajes: atinado Juan Ignacio Soares Christiansen como Bardolfo, y sobrios Gabriel Carasso y Natalia Albero como el matrimonio Slender. En todos ellos se advirtieron muy buenas condiciones como cantantes y actores. Es decir, ni más ni menos, musicalidad y natural desenvoltura en la acción teatral.

Y en este sentido son merecedores de elogio todos los integrantes y responsables de la producción y puesta escénica, lógicamente sintética en el uso de elementos, pero muy creativa en la caracterización de la personalidad de cada personaje a través del maquillaje, peinados, tocados y perifollos utilizados.

Al finalizar la última escena concertada de la obra de Salieri, el aplauso fue gentil y entusiasta para todos ellos y en especial para la entidad Lírica Lado B, representada por la coordinadora de producción, la activa y diligente Andrea Bouhier, quien compartió el sostenido aplauso en el final con los protagonistas de toda la versión, quienes además demostraron sana alegría por haber concretado del mejor modo posible tanto esfuerzo de estudio y de ingenio para abordar el complejo mundo del teatro cantado, pese a la carencia de recursos económicos.

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