
One Day It Will Please Us to Remember Even This
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Los gigantes del glam rock cumplen su destino y vuelven
En "Gimme luv and turn on the Light", David Johansen explica en términos irrepetibles por qué él y el guitarrista Sylvain Sylvain tienen derecho a liderar un New York Dolls en el que ellos son los únicos Dolls originales. "This is infinity, this is eternity, this is my destiny!" [esto es infinitud, es la eternidad, es mi destino], canta Johansen por encima del coro de la banda, al estilo Yardbirds. Pero ser un Doll nunca fue fácil. Bajo el spray del cabello, el maquillaje y las guitarras stones apenas controladas, New York Dolls (1973) y Too Much Too Soon (1974) eran discos de dramas de jóvenes hombres blancos acerca del duro precio de la vida fuera del mainstream. Johansen sigue nadando en tinta roja aquí, con el pesimismo de "I Ain’t Got Nothin’". Pero él, Sylvain y los nuevos integrantes han afilado la legendaria manía de sus primeros discos en una ajustada combustión que es en parte una "Personality Crisis" pero que también contiene la angustia de la madurez y el clasicismo sixty del debut solista de Johansen (1978). "Y al carajo con los que duden", dice Johansen bien al comienzo, en el zoom exuberante de "We’re All in Love": "Jumpin’ ’round the stage dressed like teenage girls/ castin’ our swine before the pearls…/ they go to work/ we go to play" [saltando por el escenario vestidos como chicas adolescentes/ moldeando nuestra canallada ante las perlas.../ ellos van a trabajar/ nosotros vamos a tocar].





