
Nicolas Cage, un personaje muy extraño
Estuvo a punto de renunciar a su carrera porque lo rechazaban en los castings; confiesa que su carácter es "oscuro y triste"
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LOS ANGELES.- Nicolas Cage entra en una habitación del hotel Four Seasons con una timidez que lo desborda. Le tiemblan las manos, se sienta apenas en el borde de una silla, como si su cuerpo fuera algo incómodo de transportar. Aun así, el actor, de 36 años, acepta una vez más este tipo de exhibición como parte del contrato y se muestra dispuesto a enfrentarse con la prensa para hablar, entre otras cosas, de una nueva película que él protagoniza, en la nueva temporada navideña: "Hombre de familia", que llegará a la Argentina el jueves.
En esta comedia dramática dirigida por el joven Brett Ratner (realizador de "Una pareja explosiva", con Jackie Chan, y de más de cien videos musicales), el personaje de Nicolas Cage es visitado por un ángel o una suerte de fantasma (Don Cheadle) que le muestra el error de su vida (¿acaso un préstamo de "Qué bello es vivir", de Frank Capra?). Jack Campbell es un hombre solitario y millonario que, como por arte de magia hollywoodense, tiene la posibilidad de retomar la vida que no eligió 13 años atrás. Aquella vez había decidido cambiar los sueños rosados de su novia (la actriz en ascenso Tea Leoni) por un viaje a Londres para internarse en el mundo de los negocios.
Pero la vida le da una oportunidad: lo lleva de pasar la noche del 24 solo en la cama de su penthouse de Manhattan, junto a un placard habitado por 2400 trajes, una Ferrari en el garaje y un puesto jerárquico en Wall Street para, a la mañana siguiente, despertar con su regalito navideño, que no es más que una pesadilla, el plan B que había rechazado. O sea, una familia compuesta por una bella mujer (Leoni), dos hijos encantadores, un perro simpático que se sube a la cama, una linda casa en los suburbios de Nueva Jersey y un trabajo rutinario en el negocio del suegro. Claro que Jack -como Cage durante la entrevista- no se sentirá muy cómodo en el comienzo de esa otra vida (aunque Dios provee, sobre todo en Hollywood).
Cage, a quien el director casi le tuvo que suplicar para que se animara con esta comedia que, por supuesto, exalta valores de familia, cuenta que esos dos tipos de personajes (el Jack de Manhattan y el de Nueva Jersey) han estado siempre en su vida. "Pero tampoco puedo decir que uno sea mejor que el otro. Es una de las tantas dicotomías de la vida. Ninguno de los dos extremos es perfecto. Pero creo que cada uno aprende algo del otro. El de Manhattan, sobre el sentido de la vida, de la familia, de cosas mucho más gratificantes que el dinero, y el de Nueva Jersey aprende a estar más satisfecho con el dinero. Tal vez una secuela pueda contarnos a quién le fue mejor -sonríe, irónico-. En mi caso, creo que todas las elecciones que he hecho en términos de familia, y no entraré en detalles sobre mi vida privada, han sido algunas de las mejores elecciones que he hecho".
Esa advertencia sobre su vida personal (seguramente al sentir la amenaza previsible de una pregunta sobre los rumores de su separación de la actriz Patricia Arquette, con quien tiene un hijo) no le impide a este actor que hoy gana millones especular sobre qué habría sido de aquel Nicholas Kim Coppola (nacido en 1964 en los suburbios de Los Angeles, hijo de una bailarina y de un profesor de literatura y sobrino del cineasta Francis Ford Coppola) en caso de no haber tenido la suerte que en realidad tuvo.
Entre el mar y una cucaracha
Hoy, Nicolas Cage -el actor ganador de un Oscar en 1996 por su actuación en "Adiós a Las Vegas", que ya ingresó en el club de los que ganan 20 millones de dólares por película tras la aburrida "Sesenta segundos" y cuya filmografía registra, entre otras, "Contracara", "Vidas al límite", "Ojos de serpiente", "Con Air", "Educando a Arizona", "La ley de la calle", "Hechizo de luna" y "Birdy"- cuenta a La Nación : "Comencé a interesarme por las películas cuando tenía 16 años e hice un par de cosas chicas que no se podría decir que fueran en calidad de actor. Fui rechazado muchísimas veces por los agentes de los castings, tras lo cual empecé a odiar la idea de audicionar, de ponerme en una posición humillante. Entonces me dije: "No voy a hacer esto otra vez. Haré dos audiciones más y si no funciona me iré al mar a vivir como navegante". Había escuchado algo sobre un barco pesquero que iba a Alaska, donde podría estar dos meses y me pagarían 16.000 dólares por mes, con lo cual podría terminar comprándome un auto deportivo. Ese era mi objetivo, ésa hubiera sido mi vida de no haber ganado la audición. No podría decir si ese estilo de vida hubiese sido mejor, seguramente hubiese sido diferente".
En aquella época, Nicholas era un chico de los suburbios de Los Angeles, rebelde, marginal, con una visión sobre sí mismo muy lejana a la del Hollywood star system y a la de los héroes de acción. "Un tipo triste y enojado", dice ahora, con una mirada que no muestra un estado de ánimo muy diferente. Un tipo que no quería triunfar a costa de su tío famoso. Por eso cambió su apellido por el de su personaje favorito en los comics, Luke Cage, y le quitó la hache a su nombre. ¿Cómo se explica la transformación de este actor (que ha sido severamente criticado tanto por sus picos actorales de euforia como por las continuas variaciones de su voz), desde ese "período noir" en el que se llegó a comerse una cucaracha viva en "El beso del vampiro" hasta emularse como un Schwarzenegger en comerciales films de acción?
"De chico estaba rodeado de una onda punk rock descontrolada y salvaje. Yo hice mucho para cultivar esa imagen, porque era eso lo que yo quería ser. Me gustaba escandalizar y desafiar al sistema hollywoodense de entonces. Pero pasaron 20 años (ahora tengo 36), crecí, maduré, me volví más estable. En realidad, creo que la transformación fue más lenta de lo que se cree y no fue abrupta. Yo creo que hubo signos en mi carrera de lo que más adelante serían películas como "Hechizo de luna", "Wild at heart" y "El beso del vampiro". Simplemente me topé con un par de películas contrastantes, como "Adios a Las Vegas" y "La Roca", por ejemplo. Creo que la gente nunca diferenció entre mi persona y mi trabajo. Y mi carrera se ha focalizado en los últimos cinco años. Pero creo que si miro hacia atrás encontraré algo que puede hablar sobre lo que estoy haciendo ahora", dice con su voz suave.
El tío Coppola
Cage es lo que se puede describir a simple vista como un tipo raro. Dice que está feliz a la vez que acepta ante la prensa que su personalidad "es oscura y triste". Tan extraño que en la persona de Nicolas Cage no es difícil encontrar al personaje de Ben, el alcohólico de "Adiós a Las Vegas", aquel suicida que se propone tomar hasta morir. "A mí me gustan esos personajes imperfectos y oscuros porque creo que en algún lugar de ellos se puede ver la verdad", agrega, melancólico.
No se sabe muy bien dónde se ubica este Jack Campbell de "Hombre de familia", si en el medio entre su período negro y sus performances de acción. "Hacía tiempo que venía interpretando personajes muy rudos y cuando me encontré con Brett Ratner no quería volver a la estructura de la comedia. Después pensé que tal vez estaría bien, aunque yo estaba todavía en la modalidad "dark"."
Cuando se le pregunta por su difícil relación con el tío Coppola, quien no fue precisamente su "padrino", Cage dedica un prolongado silencio hasta que de monocorde bajo llega a un tono subterráneo: "No sé... Cuando en 1983 vio "Valley Girl" apreció mi forma de actuar y me propuso hacer "La ley de la calle", pero allí yo me sentí muy limitado. Y después de "Peggy Sue" no hablamos más. Si él hoy viniera con un guión, claro que aceptaría trabajar. Mañana tal vez lo vea en una fiesta. Ya veremos qué ocurre".
Entre Woo, Penélope Cruz y la producción
"Este es mi momento", dice el intérprete
LOS ANGELES (De una enviada especial).- Después de filmar "Hombre de familia", Nicolas Cage volvió a encontrarse con el realizador chino John Woo ("Contracara") durante el rodaje de un film bélico, "Windtalkers", que se estrenará en los Estados Unidos en junio de 2001.
También es el protagonista de "Captain Corelli´s Mandolin", un romance bélico dirigido por John Madden ("Shakespeare apasionado"), con la española Penélope Cruz (de quien se dijo que tuvo un romance verdadero), Christian Slater y John Hurt. "Hice esta película porque me enamoré del guión", agrega.
Y cuenta que tiene otro proyecto con John Woo, con quien asegura haber tenido "una de las mejores relaciones que pueden darse entre director y actor". De hecho, recuerda que durante el rodaje de "Windtalkers" le sucedió algo que considera muy importante en su trabajo de actor: "Cuando empiezo una película generalmente me siento muy tensionado, pienso que no voy a funcionar, voy de un lado a otro y me conecto con mis puntos débiles. Hace un par de noches me volvió a suceder. No estaba en mi mejor estado de ánimo y no podía darle al personaje el acceso a mis habilidades. Entonces hice mi parte como pude. Y al volver a casa me sentí libre y me sorprendí porque me di cuenta de que en realidad sabía lo que estaba haciendo, y que no había perdido el interés por mi trabajo de actor. John, por otra parte, estaba muy conforme con lo que yo había hecho. Bueno, esto me ha pasado ya otras veces en las que siento que pierdo el control de mí mismo. Ya aprendí que tengo que confiar en mi espontaneidad y en mis propios instintos, y que el set tiene que ser una especie de santuario".
Basta de acción: a producir
Por el momento, duda de volver a los films de acción y asegura: "Me inclinaré por las comedias o los dramas". Y cuenta que tiene otro proyecto con el actor de "Tres reyes" y el director de "¿Quieres ser John Malkovich?", Spike Jonze (el marido de su prima, Sofía Coppola), para hacer "Adaptation". "Seguramente, Spike inventará algún nuevo género cinematográfico. Es un tipo que sale con ideas nuevas." Nicolas Cage dice que le gustaría volver a actuar para los hermanos Coen, con quienes trabajó en una de sus películas menos logradas, "Educando a Arizona". "Estuvimos hablando hace un tiempo, pero no concretamos nada." Y acepta, entre tímidas risas, que no estaría nada mal una versión dark de "Hombre de familia", en la que la mirada sobre una familia de los suburbios de Nueva Jersey no sea tan romántica y donde el personaje de Jack Campbell tenga que convivir con una mujer gorda, con muchos hijos y no con una mujer tan linda y aplicada como Tea Leoni. "¡Podría ser interesante!", repite.
Durante la entrevista, Cage destaca que le interesa el trabajo de producción. Ya lo hizo con "Shadow of the vampire", una película sobre el making of the "Nosferatu" y protagonizada por John Malkovich.
De todas maneras, el actor advierte que "producir es difícil". "Te tenés que asegurar de que todo el mundo esté feliz, te tenés que ocupar de los dos extremos del negocio. Me gustaría encontrar un diseño interesante, una película que valga la pena, incluso para poder actuar en ella. Pero no quiero decir nada. Una de las cosas que odio de esta industria es cuando se habla y no se concreta. Eso sucede bastante a menudo." Su futuro como actor le resulta bastante incierto. "No sé dónde estaré en los próximos diez años -dice-. Pero estoy feliz en donde estoy ahora y quiero seguir haciendo cosas. Se entiende, tengo 36 años, éste es mi momento."





