Niní Marshall, la impronta de su gracia en el espectáculo argentino
El humor nacional se enalteció con sus conocidos personajes Acompañan a esta nota fragmentos de algunas de sus películas
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Niní Marshall vive aún hoy en el recuerdo de aquellos que supieron disfrutar de su gracia y habilidad artística. Cómica de raza y observadora lúcida, supo imitar audazmente a marcados estereotipos de la sociedad argentina. Los distintos y bien logrados modismos y andares de sus personajes manifestaban por demás las dotes de la artista.
Un 18 de marzo de 1996 Cándida y Catita, dos de sus más populares caracterizaciones, quedaron como ánimas de quien fue su creadora. Niní murió a los 92 años de un problema respiratorio.
Marina Esther Traverso, porteña de nacimiento, fue hija de inmigrantes españoles. Marinita, como era cariñosamente llamada, se transformó en Niní, y la unión de su nombre y el apellido de su segundo marido, Marcelo Salcedo, le proveyó Marshall. Niní Marshall, como se la conoce, se casó tres veces. Con su primer marido, Felipe Edelmann, tuvo a Ángela, su única hija; luego llegó Salcedo y por último Carmelo Santiago, quien la llevó a la televisión.
La ductilidad y la habilidad que tuvo este genio de la comedia con sus personajes le permitieron estar durante largos años en el espectáculo. Comenzó su carrera en la radio, y después se sumó al cine, la televisión y el café concert, siendo reconocida no sólo por el público argentino, sino por todo el hispanohablante.
Fueron muchos los logros de Niní, pero los más recordados son Cándida, el estereotipo de gallega atropellada y mal hablada, cuyo trabajo era el de mucama; y Catita, que personificaba a una mujer típica del conventillo porteño que provenía de una familia italiana, de habla inculta y aires de sabihonda, que daba al personaje una comicidad única.
Además, son conocidos La Niña Jovita, una solterona que hablaba con el léxico de la familia patricia de los ´80; Doña Pola, una anciana judía, propietaria de la tienda "Los tres hemisferios", a la que no dudaba ni un minuto en hacerle propaganda; Mingo, el hermano travieso de Catita; Doña Caterina, una abuela italiana; Gladis Minerva Pedantoni, niña sabia, presumida; Belarmina Cueio, provinciana y empleada doméstica de la Niña Jovita; Don Cosme, un italiano de voz ronca; Lupe, una mexicana enamorada de su esposo haragán; Mónica Bedoya Güeyo de Picos Pardos Sunset Crostón, una tilinga de la clase alta.
Sus comienzos
Antes de crear a sus personajes más exitosos, trabajó como Mitzi en la sección Alfilerazos, de la Revista Sintonía. También interpretó a una cancionista internacional, Ivonne D´Arcy, en un programa de radio.
Más tarde se divulgarían por doquier las destrezas de la actriz y su excelencia en el humor. Radio Municipal, Radio El Mundo, LR4 Radio Splendid, varios canales de la tevé y algunos escenarios permitieron que miles de personas de la Argentina, América latina y España disfrutaran de quien hacía reír con los personajes de sus propios libretos.
Niní tuvo varios compañeros de cartel. Juan Carlos Thorry fue uno de ellos, quien la acompañó en varias producciones de radioteatro.
Algunos de los directores que tuvieron el placer de trabajar con ella en cine fueron Manuel Romero, Luis Bayón Herrera y Luis César Amadori. Romero fue quien llevó a Catita a la pantalla grande con el film "Mujeres que trabajan" (1938). Después de este éxito, su carrera cinematográfica se derivó en 36 películas más: "Cándida" (1939) , "Hay que educar a Niní" (1940), "Cándida Millonaria" (1941), "Catita es una dama" (1956), entre otras.
Su inigualable ductilidad también le permitió triunfar en otros ámbitos. Así, comenzó en la tevé en 1958, junto a su esposo y productor, Carmelo Santiago. Se conocieron cuando Niní se encontraba en México, lugar donde se exilió luego de ser criticada durante el gobierno de Juan Domingo Perón, por "deformar el idioma". A pesar de tener todas las cartas para que sus shows sean prohibidos, algo bueno trajo este problema, ya que extendió su fama también por América latina y España.
En la década del ´60, "Sábados circulares" fue uno de los programas de la pantalla chica en donde su voz y su cuerpo descollaban los rasgos de un genio del espectáculo.
A su regreso a la Argentina, en 1955, actuó en algunas obras de teatro y continuó con la televisión. Conquistó el café concert. "Y se nos fue de repente" (1972), fue su mayor éxito. Su última participación en una obra fue en 1981 en "¿Quién apagó la luz?", con Jorge Luz. Más tarde se retiró del espectáculo.
En 1985, escribió una autobiografía que tituló "Mis memorias".
En 1989, recibió el título de Ciudadana Ilustre. También se le entregó el Premio Podestá, en 1992. Hasta París llegó su humor, cuando Marilú Marini utilizó sus textos en la obra de teatro "Mortadela".
Muestra de que la gran Niní siguió intacta en el recuerdo de muchos, fueron los tantos homenajes que se le hicieron.
Después de muerta, se realizaron, entre otras cosas, CD´s con sus monólogos para seguir deleitando al público; Patricia Palmer honró su nombre cuando bautizó una de las salas de su teatro y el día en que Niní hubiera cumplido 100 años, su familia y amigos participaron de un homenaje que se realizó en el Centro Cultural Recoleta, en 2003, "Niní cumple 100 años" (nació un 1° de junio de 1903). También hubo proyecciones de sus películas y sketchs.
Niní, Catita, Cándida, o como quieran recordarla, siempre será una grande del humor nacional.




