Noche de estrellas en el Luna
Festival Massalin de Jazz, con las presentaciones del pianista Chick Corea and The New Trio, la cantante Roberta Flack y el septeto The Trumpet Summit Band en un homenaje a Louis Armstrong. En el Luna Park. Nuestra opinión: bueno
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Uno de esos encuentros históricos, en los que en un Luna Park al tope el jazz y el pop hicieron las delicias de un auditorio bien dispuesto a disfrutar de una noche única, organizada por la empresa Massalin para festejar sus cien años en el país.
Hubo una atractiva variedad de artistas, desde el muy personal y virtuoso Chick Corea, que estrenó en Buenos Aires su New Trio, hasta el suave pop de la legendaria cantante negra Roberta Flack (su set fue algo extenso) y como cierre la poderosa Trumpet Summit , con cuatro "clarines" potentes: Jon Faddis, Randy Brecker, Lew Soloff y el hasta anteanoche desconocido Terell Stafford.
Pasado, presente y futuros
Momento esperado... Sube Corea con sus acompañantes: uno de los grandes contrabajistas jóvenes del momento, Avishai Cohen, y el baterista Jeff Ballard. El repertorio que presentaron es básicamente del disco "Past, present & futures". Una introducción que pone una atmósfera difusa en lo rítmico, aunque definida en lo armónico. Corea plantea desde el Steinway una línea diáfana, con ciertos aires clásicos combinados con un modo jazzístico de crear una tirantez melódica. Entran Cohen y Ballard con un ritmo ágil; el contrabajo explora y explota con destreza e intensidad los registros más agudos, la batería describe un amplio arco de tensión en el que surge una frase plena de un quieto melodismo. En algún sentido, Corea logra alcanzar una nueva frontera en el inagotable arte del trío.
Seguirán con un tema de Fats Waller, "Jitterbug waltz", un tres por cuatro escrito en 1938 que en el piano de Corea suena con un renovado clasicismo. Como si se sometiese a sus impulsos, el pianista logra un mensaje conciso. Cohen sostiene los permanentes cambios en la dirección melódica que impone Corea, mientras que Ballard emplea escobillas en busca de añadir un aire bop. Su dominio en este tipo de baquetas es tal que en el final imita con ellas un zapateo americano.
Vendrá luego "Anna´s tango". Corea se muestra como un intérprete exquisito: combina aquí un aroma clásico con un sonido popular, una suerte de tango estilizado asoma por encima de un ritmo sostenido en el bajo de Cohen, quien con el arco recrea el sonido de un bandoneón, cadencioso, nostálgico.
"The Chelsea shuffle" y "Past, present & futures" dejan una solidísima impresión del trío, que se mueve en un océano de corrientes musicales cambiantes. El infaltable bis es una versión del "Concierto de Aranjuez" en la que tras cantar el tema se marchan musicalmente para reorganizarse en otra melodía. Un combo que hace música desde una nueva perspectiva, original, creativa e improvisadora. Es decir, verdaderamente jazzístico.
Los clásicos de la Flack
Fue la primera visita a la Argentina de la gran Roberta Flack, quien quizá se sintió obligada a hacer un extenso repaso de sus hits, que son muchos. Tras comenzar en el soul, desarrolló luego una veta pop, más comercial.
Con un grupo discreto, aunque bien sostenida la parte vocal con Andre Smith y Shelton Becton, Roberta Flack hizo un buen show que dejó a su público (tenía una hinchada simpática y ruidosa) por demás satisfecho.
Así, paso a paso, cantó "Matándome suavemente con su canción", hit de hits, "Esta noche celebro mi amor por ti", "Might be you", "Mercy me" y otros conocidos temas, como "Prelude to a kiss", "Here comes the sun", de George Harrison, y "Sweet Georgia Brown". Es decir: recorrió su historia en los casi noventa minutos que duró su show. Nos puso al día con su música, que si bien mostró caer en ciertos lugares comunes siempre fue largamente salvada por una de la mejores voces de la música contemporánea. También rapeó deliciosamente y en algunos pasajes cantó soul, quizá los mejores momentos de su actuación.
Y el cierre fue de lujo, con el tributo que el Trumpet Summit le hizo al genial Louis Armstrong. Los trompetistas Jon Faddis, Randy Brecker, Lew Soloff y un increíble Terell Stafford, junto a una sección rítmica con el legendario Cedar Walton en piano, Idrios Muhammad en batería y Peter Washington en contrabajo, ofrecieron un concierto cargado de emoción, en el que el septeto deslumbró.
Cuatro voces diferentes para un mismo sentimiento. Stafford dejó una inmejorable impresión. Su sonido es brillante, metálico, redondo (recuerda al de Marsalis). Faddis, Brecker y Soloff delinearon una de las mejores exposiciones trompetísticas del jazz en el mundo.
La versión de "West end blues" tuvo tanto sentimiento y variedad que levantó al público de sus asientos , como también "All of me", o el legendario "Blueberry hill", una sencilla canción que Faddis y Stafford renovaron de manera deliciosa. Otra perla fue el solo de piano en "Body and soul" .
Una noche en la que el público de jazz y el del pop disfrutaron del mejor nivel musical. Una excelente idea por parte de la empresa organizadora, que merecería ser copiada, aunque sólo fuera por amor al arte.






