Otra TV da la cara
Aunque todas las semanas los ven dos millones y medio de personas, las chicas del coro de Susana Giménez o el camarógrafo de "El rayo" son ilustres desconocidos.
1 minuto de lectura'
Dos millones y medio de personas los ven todas las semanas y, sin embargo, no los conocen. Los nombres de Marcelo Lorenzutti, Claudia Tejada, Clara Terán y Mariana Rodríguez Mentasti no suenan familiares. Pero, ¿quién no sabe de la mano cacheteadora del Loro, el camarógrafo de "El rayo", o de las gloriosas voces que cantan "ganó, ganó, ganó, ganó diez mil" en "Susana Giménez"?
Basta un acercamiento para darse cuenta de que los tres rostros que integran el coro de la diva de los teléfonos no son idénticos, como parece desde de la pantalla del televisor. Basta pasar del lado del backstage para confirmar que detrás de la cámara, de la risa y, sobre todo, de la mano que les ha pegado a casi todas las estrellas del espectáculo vernáculo, hay una persona de cuerpo entero que -es cierto- no para de reírse de una forma irremediablemente contagiosa.
Marcelo "Loro" Lorenzutti tiene 41 años y está en "El rayo" desde el primer programa, hace ya cinco temporadas. Ni los músculos de Osvaldo Laport ni la simpatía de Ricardo Darín ni la traza de barrio de Pablo Echarri evitaron que en plena entrevista con Dolores Barreiro el Loro los cacheteara.
Todo está permitido para el camarógrafo: pegar, opinar, hacer montoncito con la mano y reírse de casi todo lo que dicen los famosos. Un conjunto de privilegios que le llegaron con "El rayo" y a través de la confianza con la productora Cuatro Cabezas desde los tiempos en que trabajaba con Mario Pergolini en "La TV ataca".
Con la cámara al hombro
"El que sacó a la superficie el personaje del Loro -cuenta Marcelo casi sin reírse- fue Andy (Kustnetzoff, uno de los productores de "El rayo"). Al principio todo era una cargada porque yo tenía 30 kilos de más, un sobrepeso que me había quedado de toda una etapa como director de programas deportivos, siempre sentado. Cuando empezamos a buscar una nueva estética para «El rayo» vino el tema del movimiento, de no usar trípode para la cámara y cuando yo grababa, Andy me decía que tenía steady-panz (por steady-cam, cámara especial provista de un dispositivo que mantiene la estabilidad de la toma y permite que el camarógrafo se desplace libremente mientras graba). Pero además de cargarme con que las tomas salían buenas porque la cámara se amortiguaba en la panza, Andy me tocaba y me hacía cosquillas. Así que la mano terminó saliendo sola."
De modo que las cachetadas que originalmente estaban destinadas a Kustnetzoff, por esas cosas del destino, poco a poco fueron a parar a las caras de los entrevistados y ya hay tal complicidad que Dolores Barreiro es un apoyo fundamental para el personaje, aun a pesar de que en la vida real el Loro termine asociado a su persona. "Un día Dolo llega y me protesta: «No te aguanto más, Loro» -relata Lorenzutti- y me cuenta que es el colmo porque fue a cargar nafta y el pibe de la estación de servicio le dijo: «Mandale saludos al Loro»".
Este personaje sin rostro creció tanto para los televidentes como para los famosos. Especialmente para las famosas que le siguen el juego de gran seductor. "El Loro se quiere llevar a todas las chicas, las quiere todas para él y no le importa nada, ni lo que digan ni a quién tiene la chica al lado", explica Lorenzutti. Será por eso que todavía le hace gracia una anécdota de Inés Estévez y su novio Fabián Vena: "Estábamos cubriendo la entrega de los Martín Fierro y ella se acerca y me dice: «Mirá, Loro, lo que tengo para vos. Seguro que a vos te va a encantar». Y se abrió el escote de frente a la cámara".
El coro sin nombre
Claudia Tejada, Clara Terán y Mariana Rodríguez Mentasti son las chicas del coro que todas las noches aparecen en pantalla en "Susana Giménez". Respectivamente, hace seis, ocho y cinco años que cantan "Susana Giménez, te estamos llamando..." No son parte de los Susanos que ayudan a la conductora, pero tampoco tienen nombre propio. Como Susana no las ha bautizado, son simplemente "el coro".
Todas las noches cantan y bailan antes y después de cada corte publicitario. Pero, ¿sabrá el público que ellas son quienes cantan en los musicales que cada mes graba Susana? ¿Sabrá la señora que espera el llamado de la diva que son de ellas las anheladas voces que anuncian: "Te ganaste un auto..." o "Ganó, ganó, ganó, ganó diez mil"? Ellas aseguran que la gente sólo en algunos casos las identifica. Por lo general les dicen: "Te conozco de algún lado y no sé de dónde". O, como cuenta Claudia, las ven iguales: "Siempre nos dicen que parecemos hermanas. No nos diferencian, anque no nos parecemos en nada". De cerca ellas tienen razón, pero cómo no estar de parte del público si para salir al aire usan la misma ropa, el mismo peinado, el mismo maquillaje y ni siquiera pueden usar diferente tono de rouge.
Más allá del estudio de Telefé, Claudia prepara un grupo para trabajar en fiestas; Clara realiza el espectáculo infantil "Claramanía" en colaboración con su marido Martín Bianchedi, uno de los compositores más importantes del medio teatral y televisivo; y Mariana, sobrina de Carlos Mentasti, responsable del área cinematográfica de Telefé, canta en "Cuatro y cuatro", un grupo vocal, y suele actuar en la noche porteña con un trío de jazz.
Para ellas estar con Susana es una forma de ver amigos y hacerse de nuevas relaciones. Pero hay algo que extrañan. Durante muchos años, cada día un cantito sorpresa -preparado por el maestro Raúl Parentella- esperaba a la diva. Hace un par de temporadas esa escena fue reducida a cantar el mismo jingle todas las noches.
"Siete años fue demasiado", dice Clara. "Debe ser también que siempre están tan ajustados de tiempo que un minuto es superimportante", agrega Claudia. "Nosotros, en realidad, le robábamos un minuto", remata Mariana.
Pero así es la vida de la TV, en la que "el tiempo es tirano". Y, sin embargo, apenas unos instantes en pantalla, apenas una risa contagiosa, apenas el gesto de una mano, alcanzan para que el público grabe una imagen en su memoria. Aunque sea para preguntarse: "¿De dónde te conozco?"
Mirtha y sus escuderas
En la gran familia de la TV hay otros casos de personas que resultan ser para el público esos desconocidos de siempre. Luisa y Lina son un claro ejemplo. Hace más de una década que están junto a Mirtha Legrand en sus almuerzos. Ellas son las que, con el impecable uniforme que las caracteriza, atienden a la diva de los almuerzos y a los invitados.
Luisa y Lina son también las víctimas preferidas de Mirtha para probar un perfume o un spray para el cabello. Siempre, claro, después de que ella misma los prueba en su persona. Hay algo de familiaridad en su relación y mucho de profesionalismo de parte de Lina y Luisa, que no son extras. Su trabajo en la vida real, después de su tarea en el estudio de los almuerzos, es el mismo. Son ellas las que nos son iguales. "En televisión se ve que parecemos muy serias", cuenta Lina. "Cuando trabajo en otros lugares la gente me dice: «Pero usted tiene buen humor. ¿Por qué en la tele no se ríe nunca?»".




