Otro baile para el rey del tap
El actor y bailarín Gregory Hines interpreta en "Good Luck" a un discapacitado
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NUEVA YORK (Page Up, The New York Times Special Features).- "Relámpago humano" fue como un crítico sintetizó la agilidad, velocidad, alcance y electricidad pura del mago del tap Gregory Hines.
En sus actuaciones teatrales, como "JellyÕs Last Jam" (1992), ganadora del Tony, y en papeles cinematográficos, como "Cotton Club" (1984) y "Noches blancas" (1985), Hines ha sido comparado con maestros consagrados, tales como Fred Astaire, Bill "Bojangles" Robinson y Gene Kelly.
Incluso cuando se extendió en papeles no musicales como el drama cómico-policial "Running Scared" (1986), las raíces de Hines estaban claramente en el baile. "Me considero un bailarín de tap", dijo una vez, "y todo lo que hago proviene de eso".
Por ello, el último papel de Hines en la nueva comedia de amigos "Good Luck" ("Buena Suerte"), estrenada recientemente en los Estados Unidos, es un estirón considerable. Interpreta a un mecánico dental limitado a una silla de ruedas que entra en una competencia de rafting en sociedad con un ex jugador de fútbol profesional ciego (Vincent DÕOnofrio).
Muchos artistas musicales fracasan al hacer la transición a papeles no musicales Ðsin canto ni baile para apoyarseÐ, se sienten a la deriva. Todavía más duro para un hombre de canto-baile que debe ser asumir un papel parapléjico que no sólo no lo deja cantar, sino que además debe ser interpretado enteramente de la cintura para arriba.
"Es como dicen, cuando se quita un aspecto de una persona, los otros sentidos aumentan", dice Hines. "Intenté utilizar la parte superior de mi cuerpo y mis manos para transmitir mis sentimientos."
Su mayor desafío, aclara, no fue adaptarse a una propuesta no musical, sino lograr un sentido de ultra-rrealismo. Sabía que en esta actuación habría un escrutinio más cercano que en cualquiera de los papeles anteriores, especialmente de los espectadores lisiados y sus defensores.
"Quería que la gente en silla de ruedas dijera: Sí, así es. Así es como retrocedemos. Esa es la clase de frustración que sentimosÈ", dice Hines.
En busca de ese realismo, Hines se preparó con un equipo de rugby en silla de ruedas con base en Long Beach, California Ð"Fueron leves conmigo", dice, riéndoseÐ, y luego anduvo con los jugadores, haciendo sociales y estudiándolos.
"Todos estuvieron muy distendidos, hablando de lo que los había puesto en la silla y de su consecuente enojo, depresión, abuso de drogas y alcohol", dice. "Y luego el período en que salieron de eso y se dieron cuenta de que habían sido hombres competitivos, atléticos, cuando eran corporalmente aptos (y todavía podían serlo)".
Hines también pasó muchas de sus horas libres en silla de ruedas, en un curso acelerado sobre lo poco preparada que está la sociedad para los discapacitados.
"Sólo salir por la puerta del cuarto del hotel fue díficil", recuerda. "Y en los hoteles en los que había estado antes, donde simplemente bajaba las escaleras al comedor, de pronto ad- vertí que había escaleras y no podía entrar. Tenía que comer en el salón".
Otra experiencia iluminadora, dice Hines, fue tener que adaptarse a mirar siempre para arriba para hablar con cualquiera.
Fue una experiencia puramente actoral, enfatiza. No afirma haber sentido o entendido realmente las experiencias de un verdadero parapléjico. "Nunca me sentí completamente cómodo en silla de ruedas", refiere. "Lo que me hacía sentir bien era saber que podía pararme".
En realidad, Hines dice que nunca intenta "volverse" los personajes que interpreta. "Gran parte de mi arte es simulación, y he visto a muchos intérpretes para los que el límite entre lo real y lo fingido se borronea", aclara. "He visto lo que pasa con gente como ésa. Quiero estar siempre en contacto con lo que es real." "Muchísimas veces hubo cosas que me molestaban y no tenía ganas de salir a escena o de cantar los temas felices, pero sé cómo hacerlo", agrega. "Sé cómo poner mi mente y mi sensibilidad en el lugar correcto para hacer el trabajo. Pero abajo del escenario, no quiero hacer eso".
La vida familiar Actualmente, la vida de Hines fuera de escena gira en torno de su casa de Nueva York, donde vive con su esposa desde hace 16 años, Pamela Koslow, y su hijo Zachary, de 9. Cada uno tiene además un hijo de un matrimonio anterior, y Hines es también abuelo de Lucian, de dos años.
El espectáculo es una tradición de la familia Hines. De niño, Gregory Hines, su hermano Maurice y su padre, Maurice Sr., fueron socios en un acto conocido alternativamente como los Hines Kids, Hines Brothers, Hines and Dad, apareciendo en el famoso teatro Apollo de Harlem y en el "Ed Sullivan Show" . Hines dice que su infancia fue distendida y agradable, aunque empezó a bailar profesionalmente a los 3 años. Valora a su querida familia sostenedora, que lo estimuló a llevar una vida bien redondeada, incluso de chico.
"Tuve una gran infancia", dice. "Jugué basquet, fútbol, béisbol infantil. Tuve novias. Y los Hines Kids no fueron tan exitosos como Michael Jackson o Patty Duke, con quien fui a la escuela.
Hines todavía se considera fundamentalmente un bailarín, pero "Good Luck" es su último paso en un esfuerzo por resucitar su carrera de cine. No ha hecho un film musical desde "Tap", en 1989, pero recientemente grabó papeles de reparto bien recibidos en películas como "Renaissance Man" (1994), "Waiting to Exhale" (1995) y "Caídos del cielo" (1996). "Good Luck" representa su papel más importante desde "Tap".
Hines está también experimentando con papeles fuera de cámara. En 1993, dirigió un film, "Bleeding Hearts", la historia de un hombre blanco de 30 años que se involucra con una chica negra de 17 en un esfuerzo por ayudarla a entrar en la Universidad, recientemente exhibida por HBO, y Hines todavía espera encontrar una distribuidora de salas de cine.
"Esencialmente, el film trata de la arrogancia del liberalismo y lo fácil que es pasar de liberal a realmente colonizar a alguien", dice.
Hines, además, está desarrollando una serie de televisión para la CBS, pero no habla de ello, excepto para decir que el piloto se filmará en abril.
"Bleeding Hearts" destaca por primera vez la temática racial en un film de Hines, que lo atribuye a que en lo personal se ha encontrado pocas veces con el prejuicio racial.
"Mi padre era un modelo por seguir", dice. "Lo vi haciéndole saber a la gente que no podían aprovecharse de él sólo porque era negro. Al escaso prejuicio racial que encontré en mi vida le hice frente, como él lo hizo."
El zapateo, a la argentina
Con motivo de celebrarse hoy el Día Internacional del Tap, en el Centro Cultural Borges, Viamonte y San Martín, en esta jornada se desarrollarán diversas actividades.
Además de los talleres que se venían llevando a cabo, a cargo de Ana Padilla, a las 11.30 se realizará una zapateada por las calles, empezando en Florida y Córdoba, y en Viamonte y San Martín, a la que están invitados todos los zapateadores.
El show "A todo tap 97" comenzará a las 12, y participarán Elizabeth de Chapeaurouge y el New Ballet Tap and Jazz Company; Ale y Ati Castro Videla y el Twins Tap Dance Center; Bebe Labougle, Patricia y Paula DÕAtilia y Mónica Sibolich con el Instituto Ana Pavlova, Mónica Povoli y los Artistap, Liber Scal y Alicia Batana, Ana Padilla y Jimena Olivari y como invitada, Margarita Fernández.
Durante la representación se entregará un premio a Rubén Celiberti.
En la Plaza de las Artes se exhibirá el vestuario artístico de los Botton Tap y habrá una exposición de vestuarios de music hall, afiches y fotografías de las grandes figuras del tap y la comedia musical: Fred Astaire, Gene Kelly y Ginger Rogers.
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