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Suena degradante pensar que los animales son superiores a nosotros, pero lo son. Por lo menos cuando en ellos opera la Naturaleza, cuando el instinto regula las relaciones. Konrad Lorenz, estudioso de las conductas, ha descubierto que en los animales existen eficaces mecanismos innatos de autorregulación a la hora del ataque y la defensa. Entre los individuos de la misma manada, cuando dos lobos se enfrentan, el más débil muestra su cuello al más fuerte, símbolo de sometimiento, y en el otro se desconecta biológicamente la tendencia natural a morderlo. De otro modo, la manada se autoexterminaría.
Al respecto, comenta el sociólogo Norbert Elías: "Entre los seres humanos no existen tales mecanismos de autorregulación. Nacemos con instintos salvajes y no limitados. Si nos hiciéramos adultos en el estado de niños gritones, no habría sociedad, no habría seres humanos. Debemos habituarnos al control de los instintos." Es decir, canalización de las energías destructivas hacia empresas solidarias. Eso es la ética, un campo de batalla perpetuo. Por tanto, no podemos decir de alguien que es una persona ética. Todo lo que podemos asegurar es que hasta ahora, en todas sus batallas entre el bien y el mal, ha ganado el bien.
Publicamos un fragmento de Etica para argentinos , del educador y filósofo Jaime Barylko (1936-2002).





