
Para memoriosos
El 18 de agosto de 1961, casi al mediodía, el presidente Arturo Frondizi recibió a Ernesto Guevara, el Che, en la residencia de Olivos, y esa entrevista, de carácter secreto, influyó en el ánimo de las Fuerzas Armadas para precipitar el golpe de Estado del 29 de marzo de 1962. Guevara acababa de participar como representante de Cuba en una asamblea que reunió en Punta del Este a delegados de todos los países del continente. Por entonces, Frondizi procuraba oficiar de mediador entre el presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy y Fidel Castro, al frente del gobierno cubano desde hacía algo más de dos años y medio. Aquella cita en tierra uruguaya se efectuó en un contexto internacional signado por las amenazas expansionistas del comunismo soviético. Dos días antes, Nikita Kruschev, presidente de la Unión Soviética, había mandado levantar el Muro de Berlín, cuya ominosa presencia perduraría hasta el 9 de noviembre de 1989.
La evocación de aquel encuentro, cautelosamente gestionado desde Buenos Aires, ocupa un capítulo del libro Frondizi, el estadista acorralado (Vergara, 2006), en el que Hugo Gambini, su autor, traza una minuciosa exégesis de la personalidad política del fundador de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), una de las dos ramas en que se había escindido el radicalismo y cuyo liderazgo le permitió acceder a la primera magistratura el 1º de mayo de 1958. El Che extrajo de aquel encuentro que Frondizi era "un burgués iluminado… al que los militares tienen acogotado". El anfitrión, a su vez, interpretó que el Che era un idealista, pero que su análisis de la situación latinoamericana, "fundamentalmente equivocado", derivaba de "un estado primitivo del pensamiento revolucionario". En ese momento, ¿qué cargo desempeñaba Guevara (1928-1967) en el gobierno de Castro? ¿Cómo se denominaba la otra rama del radicalismo, presidida por Ricardo Balbín, cuando Frondizi (1908-1995) alcanzó la Presidencia de la Nación? Las respuestas, abajo.
Por entonces, el Che era ministro de Industria de Cuba. La rama del radicalismo que comandaba Balbín era la Unión Cívica Radical del Pueblo.





